Salir del armario

Por: | 23 de junio de 2014

 

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El Roto

  

“Pasar a la posteridad o seguir haciendo lo de siempre”, eso le pedía el arquitecto José Javier Quintana al recién reelegido presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos Españoles (CSCAE) Jordi Ludevid, en una carta abierta hecha pública hace una semana en la que, entre otras cosas, reclamaba sufragio universal para que los arquitectos puedan elegir directamente a sus representantes –para algo les pagan-. Quintana proponía eliminar el peso burocrático de los Colegios en los que, como sucede en el Congreso, aumentan los profesionales que llegan allí más dispuestos a hacer carrera propia que a trabajar por la profesión.

Son muchos los arquitectos que llevan ya cerca de un lustro empeñados, casi siempre con razón, en demostrar que ellos no tuvieron nada que ver con la burbuja inmobiliaria.  Algunos protestan porque se les mete a todos en el mismo saco obviando que aunque puede ser cierto que “un arquitecto hace lo que le encargan”, también lo es que ese arquitecto, como un policía, un médico, o un periodista, pueden decidir hasta dónde llega lo que le encargan sin que eso le exima de responsabilizarse por el resultado final. Así, la vida demuestra que ese resultado final no puede nunca juzgarse de manera aislada, desligado del contexto y la coyuntura.

Pero más allá de esa necesidad de admitirse, y mirarse y juzgarse, como parte integral de un todo, son muchos, muchísimos, los arquitectos que, por su propio bien, por las buenas consecuencias que esa operación reportaría e incluso por probar algo distinto harían bien en contemplar la posibilidad de salir del armario. Me refiero a librarse de temores y a atreverse a decir en voz alta, en público o incluso a denunciar –cuando lo consideraran apropiado- muchas de las prácticas que critican y sobre las que tanto afán ponen en hablar y discutir en privado u off the record. A saber: que si para participar en tal exposición han tenido que abonar 15.000 euros, que les han dicho que participen en un peculiar concurso -“no vais a ganar pero para que vuestro nombre vaya sonando”-, que si tal proyecto “se lo tenemos que encargar a X porque fue el primero que nos publicó en la revista X”, que si el montaje de la exposición se lo han encargado directamente los padres al estudio del hijo, que si han actuado como jurado en un concurso en el que no han podido juzgar porque el ganador había sido elegido antes de empezar a ver los proyectos o que si la nueva generación –que ha sustituido los nombres propios por colectivos- está asumiendo los viejos vicios del sistema como única vía de supervivencia. Eso y un largo etcétera más.

La combinación de ese mar de fondo de amiguismo y favores mutuos (por utilizar un eufemismo) excede cualquier endogamia. Es más, con ese clima vigente difícilmente se puede, aunque fueran muchos los que se empeñaran en hacerlo, dar un nuevo giro a la arquitectura y reconstruir la maltrecha relación que esta profesión ha establecido con la sociedad.  ¿Por qué? Porque lo primero que tiene que hacer una profesión con una práctica tan viciada es recuperar la relación consigo misma, con la mayoría de los arquitectos.

 

Así, aunque conviene no confundir las actitudes soberbias con las acciones punibles (las primeras delatan inseguridad –o estupidez- y las segundas naufragan en cuestiones éticas), ha quedado claro que, durante años, a un amplio sector de entre los arquitectos con aspiraciones profesionales  (no con ambiciones exclusivamente mercantilistas) lo que más les podía interesar era lo que opinaran de ellos sus colegas. Y, por lo tanto, lo que se dijera de ellos en la prensa más especializada. Publicar allí era haber llegado. Al margen de que la obra llegara o no a solucionar el programa y el problema por el que nació (y en este asunto me remito a la vivienda que Josep Llinás firmó para su propia familia –aclamada en la prensa especializada- y por la que el arquitecto dijo valiente, libre y ejemplarmente -hace unos días en la Universidad Europea de Madrid- haberse sentido culpable durante décadas dado el exceso de soleamiento que era incapaz de evitar-.

Establecida esa distancia entre las necesidades de los arquitectos (Llinás ante su primer proyecto) y las de la población (Llinás tras su primer proyecto), tan cierto como que no todos los arquitectos han actuado por igual lo es que una parte importante del colectivo ha cultivado la distancia, la arrogancia incluso, a la hora de tratar de imponer sus ideas en lugar de escuchar las necesidades de sus clientes. Es cierto que solo corresponde al profesional (sea este o esta médico o fontanero) dictaminar cuál es el problema y cómo se debe actuar. Pero los arquitectos a veces han parecido olvidar que no hay ningún médico –que se precie- que no escuche a sus pacientes antes de opinar sobre lo que les sucede. Y no lo hacen ni por cortesía ni por educación, lo hacen porque necesitan esa información para poder establecer una patología desde la que comenzar a trabajar. Más de una vez se ha comentado aquí el ejemplo de los médicos que, aunque distinguen entre curas y cuidados paliativos, no condenan al 95 % de los enfermos a esa segunda opción –como sí hacen los arquitectos que todavía se excusan defendiendo la diferencia entre arquitectura y construcción-. 

Así las cosas, no creo que nadie ponga en duda la intención expresada por tantos arquitectos en el último lustro de reconectar con la sociedad. Pero antes de caer en la tentación de convertir esa voluntad en un ejercicio de retórica conviene no olvidar que ha sido la sociedad desde la demanda, la crítica o el desdén y no la profesión –desde el ejercicio de autocrítica- la que ha forzado ese cambio de actitud. Va más allá del descrédito la sensación que uno tiene cuando se tilda de bioclimáticos o de sostenibles a edificios que no lo son, cuando uno comprueba que basta con instalar paneles solares para que los megacasinos cumplan con la normativa de reducción de emisiones (cuando lo sostenible no admite guetos y, por lo tanto, debe ser también sostenible socialmente), cuando a un congreso sobre “arquitectura necesaria” se invita un proyectista repetidamente cuestionado por sus excesos (Bjarke Ingels, del estudio BIG) o cuando el director de dicho congreso ha estado detrás de algunos de los concursos que han sembrado el mapa peninsular de proyectos faraónicos. No se puede defender una cosa y su contraria. Y, aunque está claro que se puede evolucionar y cambiar de opinión, ese giro exige más que palabras hechos. Un hecho que invita a creer en las propuestas es, por ejemplo, no obtener beneficio económico de las ideas que se defienden.

El respeto no se impone nunca desde el miedo. Todo lo contrario, el miedo solo genera parálisis o falsa sumisión, que es, en realidad, resentimiento. Los poderosos saben que las cortes aparecen y desaparecen con la conquista y la pérdida de poder. Por eso harían bien en tomar nota cuando hasta los más acríticos vasallos abandonan la sombra de ese poder para buscar nuevos señores.  Como demuestra la carta abierta de Quintana, a los arquitectos les hace falta hablar, dialogar. Hay más opciones que callar, aguantar, murmurar y esperar a que te toque el turno porque, entre otras cosas, puede que el turno nunca llegue y resulta mucho más productivo concentrarse en hacer algo que a uno le parece necesario (o por lo menos no innecesario) que esperar a que te digan lo que es necesario o te indiquen el momento para entrar en un engranaje que, en realidad, da más miedo que respeto. “¿Qué es ganar?” –preguntaba el otro día la arquitecta francesa Anne Lacaton en el Colegio de Arquitectos de Madrid. “¿Conseguir el encargo o hacer el proyecto que crees que se debe hacer?” ¿Por qué los arquitectos despotrican en privado de los problemas en lugar de juntarse para solucionarlos?                                                                

Hace tres años, dos arquitectos denunciaron malas prácticas en la, entonces, Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid. No fue fácil. Se desesperaron durante años porque querían hacer su proyecto. Vieron cómo todo su esfuerzo se tiraba a la basura día a día hasta que comprendieron, porque una funcionaria se lo hizo entender, que no había nada que hacer, que era imposible luchar contra el sistema. Ellos, en lugar de hablar, denunciaron. Ganaron el juicio.

Aunque a buena parte de los arquitectos españoles de más de 40 años parece que, hasta ahora, les haya parecido suficiente con juntarse para hablar de arquitectura –en el club que son los congresos o escuelas o en el pub que es ahora internet-, para que las cosas cambien hay que empujarlas hacia ese cambio. No se trata ni de gritar ni de acusar sin fundamento. Se trata de no permitir, encubrir o colaborar en prácticas nocivas ni corruptas solo con la justificación de que es la vía para construir y con la pobre excusa de que “si no lo hago yo, algún otro lo hará”. La arquitectura debe liberarse, efectivamente, de todo lo que no sea necesario. 

 

Hay 22 Comentarios

Estimado Lo CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE, no le reprochare de ser francofobo, faltaria mas!
Este blog es de Anatxu y mi soporifico mensaje relacionado con precedentes notas era para "ella" y no para usted y su mania de la delacion.
Permitame recordarle que no vivo en este pais (desde 1973) y que nunca trabaje aqui. No me forre...
Soy arquitecto de formacion pero practico urbanismo en un pais de hadas donde la LEY no te pemite construir el triple de lo que indican las previsiones estadisticas de crecimiento y donde se protege a ultranza el suelo rural con cuotas de superficie agricola dicha "util"...
Por lo demas, tenemos los mismos problemas de amiguismo, nepotismo y corrupcion pero en bastante mas discreto...
Aqui tampoco me he forrado, por cuestiones de etica y de mala hostia. En efecto no soporto, trabajar con mas "pedante" que yo y sobre todo no soporto trabajar con quien pervierte la realidad de los hechos. Por consiguiente he malgastado mas de una ocasion de vivir mejor y prefiero morir que votar PP...
Resumamos : estoy plenamente de acuerdo con el fondo de este articulo aunque hubiera sido mejor denunciar antes de que H&M hicieran la sede del BBVA, pero no con la forma que consiste, precisamente, en auto-exculparse de haber participado una vez que todo esta perdido...
Buenas noches
PD : lea los articulos del Monde, valen la pena...

menudo pedante de los huevos eres flas. soporifero. sobre lo que ha dicho bobblue y los demas, q si interesa. en concreto esta frase "Por supuesto, generalizar es error, pero en los años de bonanza, pocos se salvarían, la ética varia a voluntad de la mayoría." no metamos a tol mundo en el mismo saco que aqui ha habido muchas generaciones que no han construido ni una caseta de perro y mucho menos podemos juzgar su falta de moral, en cambio los talluditos tienen mucho que callar, eso es asi y no me puedes decir q no. la autora no salva a nadie del paredon y a mi y a mi gente no me mireis, juro que no fui yo, vamos hombre

No resisto jamas al placer de :
1/ usar mi lengua de deportacion favorita.
2/ citar a un "marxista".
Gabachofobos abstenerse.
"Dans les pays dits en voie de développement, la dissolution de la structure agraire pousse vers les villes les paysans dépossédés, ruinés, avides de changement; le bidonville les accueille et joue le rôle de médiateur (insuffisant) entre la campagne et la ville, la production agricole et l'industrie; il se consolide souvent et offre un succédané de vie urbaine, misérable et cependant intense, à ceux qu'il héberge.
(...) En résumé, une crise mondiale de l'agriculture et de la vie paysanne traditionnelle accompagne, sous tend, aggrave une crise mondiale de la ville traditionnelle.
(...) La société urbaine se constituant sur les ruines de la ville, comment saisir les phénomènes dans leur ampleur dans leurs contradictions multiples? C'est là le point critique."
Henri Lefebvre. Le droit à la ville. 1968.

Ya vemos que el problemita no es tanto de saber si los arquitectos somos unos capullos lameculos y chupabotes dispuestos a todo por un cuarto de hora de gloria o una paja eterna.
El problema ( hic et nunc), esta resumido en estos dos articulos :

Le déclin massif des insectes menace l'agriculture
Le Monde | 24.06.2014 à 10h29 • Mis à jour le 24.06.2014 à 16h36 |
http://www.lemonde.fr/planete/article/2014/06/24/le-declin-massif-des-insectes-menace-l-agriculture_4444051_3244.html#
Un appel pour sauver la haute mer, un « Etat en déliquescence »
Le Monde.fr | 24.06.2014 à 05h45 • Mis à jour le 24.06.2014 à 10h16 |
http://www.lemonde.fr/planete/article/2014/06/24/la-haute-mer-un-etat-en-deliquescence_4443900_3244.html#

Creo que si existe un debate sobre la colaboración de los Arquitectos en el estallido de la burbuja inmobiliaria, ya no solo por todo lo que se dice en este articulo, desde mi humilde opinión existe otra rama de responsabilidad, me explico, en el diseño de una obra, su ejecución y los materiales utilizados, solo interviene el Arquitecto y los números que lo hacen viable, desgraciadamente, cuando inflar costes trae repercusiones y ganancias millonarias a los diseñadores, ejecutantes, proveedores, políticos y hasta cito a los banqueros que alentaban un mayor coste, egipcios aparte, si lo considero ser parte responsable, se puede diseñar responsablemente o se puede querer ser una estrella y querer quitarle protagonismo a Ronaldo en el papel cuche y en las listas de ganancias, también podemos querer ejecutar con la mayor tuneladora del mundo, y como sé de buena tinta, también podemos construir un edificio de oficinas en Madrid trayendo las ventanas en barco desde USA (exigencia del arquitecto), "si hay alguien que lo pague", para mi, los arquitectos son parte del engrosamiento de la bola de nieve, me apoyo en que pocos son los proyectos en los que el presupuesto se queda largo, siempre corto, aquí me viene a la cabeza y espero sirva de ejemplo cierto puente terminado recientemente en Venecia por cierto arquitecto español, así hay miles de casos, no solo en la obra civil, donde a todos nos duele el bolsillo, si no también en pequeñas promociones, donde empresarios poco ilustrados se han arruinado llevados a engaño empezando por el arquitecto, desgraciadamente, todos nos hemos querido subir al carro del dinero fácil.
Por supuesto, generalizar es error, pero en los años de bonanza, pocos se salvarían, la ética varia a voluntad de la mayoría.
Creo que me voy del tema tratado, pero al empezar el artículo creía que este era el camino que llevaba, espero crear discusión, incluso espero que se profundice, estamos en fechas de mirarnos el ombligo y empezamos a ser críticos con épocas pasadas, quizás demasiado tarde, pero para algo servirá.
Toca ser responsables y prácticos, las obras de arte para los coleccionistas y los que las puedan pagar.
Los españoles estamos empezando a darnos cuenta de que lo caro no es lo mejor, somos especialistas en “y yo mas”, ahora toca un “y yo menos”, lo ideal es un equilibrio, hay cosas que si lo valen, pero hay otras que no.
Estoy arto de ver oficinas y viviendas, en las que habría que preguntarle al arquitecto si trabajaría en ese espacio o viviría en esa casa, eso si, muy bonito ese ángulo de espacio muerto, sustentado por esa viga de no se que aleación, traída en un tren especial. “Lo mas, lo mas”, para que luego se desconche a los cinco años.
Otra lacra española es el tema que ocupa la discusión en los 18 comentarios anteriores al mío, una pena así somos.

El debate sobre la elección directa del Presidente por los colegiados la asociación de Arquitectos (aA) puso sobre la mesa en la ultima modificación de estatutos del CSCAE, pero la verdad que se quedó solo en un sistema de primera vuelta para colegiados y segunda vuelta para decanos.
Podéis seguir ese debate, y otros más en este hilo:
http://www.colectivosarquitectura.com/group/asociaciondearquitectos/forum/topics/revisi-n-de-los-estatutos-de-cscae-ahora-es-el-momento-de-que
También advertimos en la Asamblea del CSCAE que la LSCP (lso borradores que circulan hasta ahora) debía cambiar para poder elegir el presidente de los Consejos profesionales nacionales:
http://www.colectivosarquitectura.com/group/asociaciondearquitectos/forum/topics/la-aa-en-la-asamblea-extraordinaria-del-cscae-2013-si-queremos
SI hay gente interesada en cambiar las cosas desde dentro. VOTA en las próximas elecciones colegiales! (o no te quejes!)

Cunfundes DENUNCIAR una situacion general con DELATAR a unas pocas personas ( nazi de pacotilla) a las cuales te crees superior ( engreimiento?). TODOS, comprendidos TU y nuestra querida Anatxu, chupaban del bote durante el pelotazo que permitio los desmanes del "Star System". Donde estabas antes de la crisis? Dando lecciones de etica?
No soy tan "mayor", tampoco soy "sabio". Lo unico que se es que no se gran cosa...Pero aun se distinguir categorias eticas, entre un mal necesario y un "bien" que conlleva asesinar a projimos desde el ANONIMATO...
Anatxu describe, aunque tarde, una situacion pero no cita nombres siguiendo en ese sentido los consejos de su abogado...

Cuánta prepotencia y engreimiento. Lástima de ocasión perdida. FLAS, serás mayor pero no sabio y tu ética brilla por su ausencia. Al menos podrías comentar sobre lo que escribe Anatxu en lugar de presentarnos tu biografía por fascículos, que a mí desde luego no me interesa nada.
Anatxu afirma cosas graves, como que las nuevas generaciones tienen los vicios de las antiguas, y aquí nadie dice nada. Se presentan vicios y trampas y lo único que se te ocurre decir es que denunciar es de nazis. Así nos va con esta ética del silencio. Fullero.

Buenas noches Jose ( casi tengo ganas de llamarte Pepe...)

Julia, alias "Valiente", alias "Viejuno con Intenet", etc...etc...etc... Me puedo equivocar pero creo que tu mensaje contiene un lapsus calami. Te cito (maomeno) :
Denunciar una injusticia no tiene nada que ver con los nazis ( pero) "Si con la cobardia"...
PD : En algo te doy la razon. Por "suerte" no vivo hoy en dia, en "este" pais aunque sea, por razones juridicas, constitucionales y sobretodo SENTIMENTALES, tambien el "mio"...

A FLAS! hay que leerlo dos veces. No vale ser simple.
Desde fuera del oficio, según lo veo yo si cambiamos "arquitectura" por "asociación agraria"o "curtido de pieles" o "biología" el sentido de la entrada no cambiaría nada. Eso porque hablamos de España, que el problema no es la profesión sino, no ya el país, sino nuestra cultura. El que salga del armario no es que no salga en la foto, es que le parten la cara. Lo que pasa es que cada vez pegan más flojito y la guardia la tienen más que bajada. A ver si cambia todo. Poco a poco.

El debate se caldea. normal el tema es apasionante a pesar de las opiniones de este señor mayor que por suerte ya no vive en nuestro país. Debatamos amistosamente y olvidemos a estos tipos resentidos por favor. Por cierto denunciar una injusticia nunca tuvo nada que ver con los nazis. Si con la cobardía.

Denunciar es una cosa delatar es otra...
Pedazo de NAZI...
PD: no vivo en este pais...No soy responsable ni de que usted no se diera cuenta de nada ("valiente" capullez)

Que valiente y elegante flas. Mejor vivir con cualquier mierda que denunciar. País que hemos heredado gracias a gente como usted. Gracias por no estar indiferente anatxu.

Asi somos los de mas de 35 (1935), nos adaptamos a todo tipo de pijadas tecnologicas pero conservamos nuestros principios...No delatamos a nadie pero nos burlamos de todos (y de BIG...)

yepa, flas! 84 primaveras y sabes internet, ¡partidazo! No nos distraigamos que empieza Espanya en breve.Otra buena pregunta de Anatju sin respuesta: quién ha pagado 15mil del ala por participar en una exposición.¿Alguien la sabe esta?

Si Bea Villanueva se parece un minimo a su foto de Twitter permitanme usar este espacio editorial para decirle que aun con 84 primaveras mi estilo "moderno" (1930) todavia conserva el tipo...
Gracias

Pobrecito escritor, esa me la sé hasta yo. Nieto y Sobejano a Taller de Casquería con uno de sus hijos miembro o miembra, BIAU XII. Aquí lo dice sin tapujos: http://www.mataderomadrid.org/ficha/2692/xii-bienal-arquitectura.html
Qué mejor padrino que el papá y la mamá de uno. ¡Súper!

Totalmente de acuerdo con la carta de José Javier Quintana y con el contenido de este artículo, pero no puedo olvidar que en otras ocasiones, desde el mismo sitio en que se publica éste y firmado por la misma autora, se ha defendido y ensalzado a muchos arquitectos que han sido, son y seguirán siendo desde sus atalayas de "arquitectos prestigiosos" protagonistas de los mercadeos que ahora se denuncian, . Un poquito de contricción de entrada antes de escribir esto no vendría mal. De todas maneras gracias por publicarlo.

En la Revista de Obras Públicas (de los Ingenieros de Caminos) apareció esta carta que como era de esperar, no suscitó reacción alguna. Pero parece haber un despertar en los colectivos:
http://sigoteniendosuenos.blogspot.com.es/2013/02/narrativa.html

Juan Sin Miedo, haz honor a tu nombre y dínos quién encargó esa bienal y a qué colectivo... ¿no íbamos a salir del armario?

Mire por una vez voy a cerrar mi tremendo pico...
Pero...( siempre hay uno o dos "peros") Luchar contra el sistema, dentro del sistema me parece casi, casi, casi imposible pero no inutil.
Saludos
PD : He leido su articulo "la arquitectura donde nunca ha llegado". Alabo sus esfuerzos pero si consideramos que Patrick Geddes, ya abogaba para reformar y mejorar tejidos urbanos existentes mediante el espacio publico, tendriamos que expresarlo de otra manera : La arquitectura vuelve a su esencia que consiste en hacer ciudad...Pero no con la sede madrileña del BBVA...
Aun asi esto no nos da ninguna solucion sobre lo que debe o deberia ser La ciudad "contemporanea".
Gracias por meter a BIG donde le corresponde...

¿Quiénes encargaron una exposición BIAU con dinero público a un colectivo integrado entre otros por su propio hijo? Un dos tres responda otra vez:
Es que somos unos envidiosos todos los arquitectos.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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