“No quería soñar viendo la televisión. Viajar dos semanas al año. Preocuparme de mi jubilación recién cumplidos los 30”

Por: | 09 de septiembre de 2014

 

SOS Children Village - Urko Sanchez Architects (2)

 

SOS Children Village - Urko Sanchez Architects (1)

Centro infantil en Tadjourah, Kenia. FOTO: Alberto Heras

Otros arquitectos (españoles) 2: Urko Sánchez: Madrid-Mombasa                             

El arquitecto madrileño Urko Sánchez nació en noviembre de 1970 y se graduó en la ETSAM en 1998, pero antes de terminar la carrera ya tenía puesto un pie en África. Su trayectoria está ligada al descubrimiento de un continente y a su propio descubrimiento como persona y como arquitecto. Todo comenzó trabajando para ONGs: “Son muchas las que necesitan consejos para construir. Varios compañeros desarrollamos proyectos de ecoturismo en Nicaragua, llevamos material a Bosnia, participamos activamente en el movimiento por el 0,7% y en general viajé todo lo que pude por el mundo”.

¿Cómo empezó a construir? Mi primera obra construida (de la que estoy muy orgulloso) fueron unas letrinas en Somalia, luego estuve en Albania haciendo un estudio en las montañas, me fui a Angola a rehabilitar puestos de salud y construir la residencia de estudiantes de medicina y después, en Timor (Malasia), estuve organizando la distribución de miles de sets de casas para la población que las había perdido durante las revueltas.

¿Cómo llegó a África? Durante una gira por Sudáfrica con el equipo de rugby de la Escuela de arquitectura, un compañero me habló de una isla en la costa de Kenia. Se llama Lamu –dijo- y me aseguró que me gustaría, así que cuando tuve ocasión fui a visitarla y me enamoré al instante del lugar. Era 1993 y, durante los años siguientes, mientras trabajaba en esos países de los que he hablado, siempre que podía me escapaba a Lamu.

Hasta que decidió quedarse allí. Viajar es mi gran pasión. Pero cuando sentí la necesidad de tener una base en algún lugar del mundo, cansado de andar con la maleta de un lado para otro, elegí esa pequeña isla en el Océano Índico. Me casé con una mujer de allí y tuvimos nuestro primer hijo. A partir de ese momento me dejó de apetecer irme y decidí tratar de ganarme la vida allí mismo diseñando y construyendo, que es lo que sé hacer.

¿Cómo consiguió su primer cliente? Con un dinero que tenía ahorrado me compré una casa en ruinas y me puse a rehabilitarla. Me dediqué a aprender las técnicas locales de construcción, a estudiar los diseños tradicionales,  a experimentar con los materiales y, por supuesto, a ir conociendo a la comunidad con la que convivía. Trabajar sólo con cal, piedra de coral, hoja de palma y madera fue todo un reto, pero tremendamente revelador.

Pero aquello no le dio para comer. Cuando se me acabó el dinero, me fui a España y durante más de un año estuve trabajando para una gran empresa que construía obras singulares y montaba exposiciones en museos. En ese período logré convencer a un grupo de amigos para invertir en la construcción de un pequeño hotel en Lamu, así que con su apoyo pude volver a Kenia y ponerme manos a la obra. Tardé un par de años en construirlo usando todo lo que había aprendido con el experimento de mi casa, pero a la vez introduciendo materiales nuevos ahora que tenía más presupuesto. Intenté mejorar aspectos de la arquitectura tradicional y tener más flexibilidad para jugar con los espacios, pero sin dejar de intentar que el edificio se integrase en el lugar al que pertenecía.

¿Cuánto costó ese hotel? El hotel se llama Lamu House. El coste total -incluyendo el terreno, la construcción, el equipamiento y todo lo demás- fue de 670.000 euros. 

Lo hicimos entre seis socios con diferente participación. Con esa obra construida en Lamu, otra gente se fue interesando y me fueron pidiendo que les diseñase y construyese sus proyectos. Fueron siete u ocho años muy intensos, llenos de experiencias riquísimas, en los que construí casas, barcos, cabañas y hoteles.

¿Por qué abandonó Lamu, ese paraíso suyo? Allí aprendí a diseñar y construir, con pocos recursos, con materiales muy limitados, pero sin renunciar a proponer soluciones innovadoras. Pero llegó un momento en que sentí haber cumplido un ciclo. Mis hijos necesitaban un buen colegio y yo necesitaba nuevos retos vitales y profesionales, así es que me mudé a Mombasa. Aquí llevo he tenido la oportunidad de trabajar en proyectos de otra escala, de usos diferentes, con otros condicionantes y también de salir a trabajar a otros países. 

De lo aprendido en la escuela, ¿qué le sirvió más y qué menos? La preparación que recibí en la escuela creo que fue buena. Al final, lo que obtuve fueron herramientas con las que desenvolverme en la profesión y una buena base desde la que comenzar a construir mi propio futuro profesional.

Por supuesto, una buena parte de las cosas que aprendí nunca las he puesto en práctica, pero no puedo decir que no sirvieron para nada. Entiendo que todo suma. Pero creo que lo que se aprende en la universidad se tiene que complementar con lo que uno va aprendiendo en la calle y en la vida.

¿Fue el lugar lo que le empujó a hacer el tipo de arquitectura que hace o el querer hacer ese tipo de arquitectura lo que le llevó a Kenia? Fue querer llevar un tipo de vida concreto. Y creer en mis sueños. Querer disfrutar con lo que hacía. Vivir según mis valores. Cuestionar lo que se suponía que tenía que hacer. Y sobre todo saber lo que no quería hacer.

¿Qué no quería hacer? Tener que completar mi título con más estudios para así poder acceder a un buen trabajo que me permitiese pedir una hipoteca para comprarme un piso, formar una familia y "asegurar" mi futuro… 

No quería soñar viendo la televisión. Viajar dos semanas al año. Preocuparme de mi jubilación recién cumplidos los 30. Vivir angustiado por el tiempo, por llegar tarde, por no dar a basto. Trabajar en algo que no me llenase. Vivir alejado de la naturaleza. Dejar de luchar por las cosas en las que creía.

En fin, no quería renunciar a vivir intensamente, por mucha incertidumbre que eso supusiese.

¿Hay algo que debamos desaprender de la cultura occidental? La prepotencia de creer que no tenemos nada que aprender de otras culturas, que se acentúa cuando pensamos en culturas africanas.

¿Cómo trabajar en África sin paternalismos? Pues igual que en cualquier otro lado, con respeto y ganas.

¿Qué ha sido lo más duro? Lo que siempre he echado de menos han sido a mis amigos.

¿Qué lo más gratificante? Estar orgulloso de las cosas que has hecho.

  Red Pepper House - Alberto Heras (2)

Hotel Red Pepper en Lamu, Kenia

 

¿Qué opina tu familia española? Mi familia española siempre me ha apoyado muchísimo.Supongo que al principio fue difícil aceptar que quisiese irme a lugares tan remotos o peligrosos, pero luego se fueron acostumbrando. A pesar de la distancia, hemos mantenido unos lazos fuertes.

¿Qué le diría a un estudiante de último curso de arquitectura? Que  salga al mundo, que pruebe cosas, que no tenga miedo de la vida. A esa edad hay que exponerse a situaciones nuevas para aprender de uno mismo. La arquitectura es una profesión apasionante que se puede practicar de mil maneras.

  Swahili Gem - Visual Arq (1)

 

 

Kikambala Apartments - Urko Sanchez Architects (4)

Apartamentos en Kikambala, Kenia

  Vipingo Club House - Alberto Heras (4)

Club de Golf Vipingo, Kenia

  Urko Sanchez

 Urko Sánchez

 

 

 

Hay 5 Comentarios

Expectaculaaar Urko!!! Sin palabras, me ha costado reaccionaaar!! Tu experiencia de vida ha chocado estrepitosamente con alguno de mis sueños. Tus valores podrían ser perfectamente los mío. Compartimos y practicamos (a diferente escala) la gran pasión por viajar. Leerte ha sido un viaje y un regalazo para mi. Gracias por compartir, por moverme el piso, por saber que hay buenos coles en Mombasa para mi hija...por desempolvar mi ilusión y sacudir los "miedos sociales occidentales" que a veces atenazan y obstaculizan la confianza en uno mismo y en la vida para llevar a cabo mis sueños. ERES UN GRAN EJEMPLO DE VIDA!!

Recomiendo echar un vistazo a su obra, por ejemplo en el catálogo de la reciente Bienal de Venecia donde fue elegido uno de los tres mejores jóvenes arquitectos de África http://www.ca-asi.com/expo_fiche.php?fiche=8&langue=fr

Olé!!! Que pedazo de entrevista y qué pedazo de entrevistado. Eres un campeón :)))

¡Qué magnífica entrevista! ¡Y qué tipazo!

Urko, campeón, me postulo para ser tu biógrafo.

Bravo. Hay otros arquitectos que se preparan una oposición y se meten al catastro (me suena a castrado) o algo así, en algún sitio a engordar el culo. justo lo opuesto. Por la edad, creo que algunos partidos de rugby hemos echado, lo que significa unos terceros tiempos también. Por el rugby, os veo a los arquitectos como a ingenieros.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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