Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

Lugares donde aprender: la portería, el taller y el patio del colegio

Por: | 22 de julio de 2014

Patio de colegio

Foto: El País

 

Cuando mi hermano tenía 4 años consiguió el volante de un seiscientos, un volante de verdad, porque fue capaz de reconocer todos los modelos y fabricantes de los coches que había aparcados en un taller donde mi padre había llevado a reparar nuestro R12 familiar. Aquel volante pesaba más que él, pero se convirtió en su juguete favorito. Lo llevaba a todas partes, dentro y fuera del coche, sobre el sofá y encima de su cama se pasaba el día conduciendo. También bajaba a hablar con el portero y a poner multas a los coches que había aparcados en nuestra calle.  Recuerdos como este no pretenden rescatar la nostalgia sino constatar cuán difícil sería hoy que se repitieran escenas similares. Y no lo digo por el seiscientos.

Cuando los hijos acompañaban a los padres al taller era porque los talleres estaban en el barrio, o en el centro de la ciudad, y no hacía falta conducir hasta el extrarradio para pasar una revisión.

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Una silla con más de 75 veranos

Por: | 18 de julio de 2014

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 Silla Landi producida, a partir de ahora, por la empresa alemana Vitra.

 

El suizo Hans Coray (1906-1991) era lingüista. Pero tras doctorarse quiso ponerse a hacer cosas con las manos. Con un grupo de amigos, entre los que se encontraba el arquitecto Max Bill, comenzó a hacer propuestas. Fueron los pioneros del diseño industrial suizo. Con 32 años, Coray firmaría una silla sencilla, lógica, sobria y curiosamente icónica que desde 2004 forma parte de la colección de clásicos del diseño que ilustra los sellos suizos.

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Sol, arquitectura y puritanismos

Por: | 15 de julio de 2014

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FOTO: Pol Viladoms 

   

Pol Viladoms (Barcelona,1981) es un arquitecto que, más que retratar o denunciar, hace preguntas con su impecable trabajo fotográfico. En el sur de Francia, cerca de Montpellier, se topó con La Grande Motte, una colonia arquitectónica levantada en 1967 con la intención de construir allí un lugar de vanguardia sin precedentes. Su autor, el entonces joven arquitecto Jean Balladur (1924-2002), fue un tipo que dijo querer huir de la puritana sobriedad moderna y apostó por una arquitectura inspirada en los templos aztecas. El resultado fue una colonia de vacaciones que mezclaba imaginación, vegetación y, tal vez también exceso, que, casi medio siglo después, sigue despertando pasión y rechazo a partes iguales. Pasado un tiempo, es fácil comparar este tipo de arquitectura con la que se ha ido levantando en nuestro país. Más difícil resulta contrastar el mantenimiento en edificios que, en lugar de tener un lustro parecen tener, como la Grande Motte, también medio siglo.

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Los arquitectos y Bond Street

Por: | 11 de julio de 2014

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Hace unos días, el colectivo Arquitectes per l’Arquitectura celebró en Barcelona un congreso (SOStainable Architecture) en el que se dieron cita notables –y verdaderos- expertos en sostenibilidad como el físico Antonio Turiel (autor del blog The Oil Crash) o el político británico Chris Goodall (responsable de la web Carbon Commentary) entre otros profesionales.  También había arquitectos, políticos e historiadores que expusieron teorías y experiencias en inglés durante tres días. El hecho de que la discusión fuera en inglés (se sobreentiende que sin aparatos de traducción simultánea) es revelador. Permite incluso ser optimista. ¿Se hubiera podido proponer una discusión así hace solo una década? ¿Cuántos de nuestros políticos hubieran podido asistir? Sin embargo también resulta tan revelador como desolador constatar el poco interés que este congreso (de asistencia gratuita) despertó entre la comunidad arquitectónica catalana a la que iba dirigido. Ninguno de los arquitectos que han calificado sus obras como sostenibles, bioclimáticas, ecológicas o verdes se acercó por allí. No creo que los ponentes convencieran a ninguno de los entre 30 y 40 asistentes (según la jornada): todos llegaron ya convencidos de que la sostenibilidad no podía ser ni un disfraz ni un negocio.

Para ilustrar a políticos, economistas o empresarios (uno de ellos, Peter Sweatman, había puesto a Calatrava como ejemplo de talento arquitectónico) el arquitecto y editor holandés Hans Ibelings recurrió a una pirámide que relaciona la arquitectura y la industria de la moda.  En la base ancha estaría el equivalente a Zara, la gran construcción, la masa profesional. En la parte media estaría Prada, los grupúsculos de elegidos y en la cima de la pirámide, los sastres de Bond Street y, con ellos, el problema de la arquitectura: todos los arquitectos quieren ser sastres de Bond Street.

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Construir es pactar

Por: | 08 de julio de 2014

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 FOTO: Aitor Ortiz

 

Esta es una casa de pactos, es decir: un lugar de convivencia. En una ladera con fuerte pendiente de Aiete (Guipuzcoa) dos vecinos compartían una parcela al 50 %. Uno de ellos ya había construido su casa. La nueva, encargada al estudio donostiarra Vaumm, debía velar por su propietario (aprovechar al máximo vistas, orientación y terreno) sin interferir con quien ya vivía allí.

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Alterar sin destrozar

Por: | 03 de julio de 2014

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FOTO: Fernando Alda

Matilde de Obarrio Mallet (1872-1964) pasó a la historia de Panamá por haber fundado la Cruz Roja en su país.  Y por haber escrito un libro sobre la vida en su ciudad (Sketches of Spanish Colonial Life in Panamá –en inglés porque se había educado en un internado inglés y casado con el diplomático británico Claude Coventry Mallet). Ese libro, en el que ella recogió anécdotas que le explicaba su madre, es, fundamentalmente, un relato costumbrista de la vida de una mujer burguesa que, una vez casada, se veía obligada a vivir recluida “la calle era solo para los hombres”.  Sin embargo, el escrito tiene un doble valor. De un lado está salpicado de informaciones curiosas –como el hecho de que los suelos de las casas se pulieran con cáscaras de coco y agua salada-. De otro, recoge la paradoja de alguien capaz de ponerse en la piel de los demás para fundar la Cruz Roja que, sin embargo, defiende la esclavitud como una mejor vida para todos: esclavos y señores. Esa Lady Mallet contradictoria da nombre, porque fue la primera dueña, a la casa del centro histórico de la ciudad de Panamá que el estudio El Patio Arquitectos acaba de remodelar.

 

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Turismo que no destroza el paisaje

Por: | 30 de junio de 2014

ARGENTINA. COMPLEJO EL MANGALETA 2

 

El arquitecto argentino Marco Rampulla recibió el encargo de levantar un refugio para el descanso. Construyó tres casas en torno a una piscina para destinarlas a alquiler en Icho Cruz (en la provincia de Córdoba). Rampulla tomó nota del lugar, del lujo que ofrecían las vistas, de la comodidad de la cercanía y, en contraposición, de la necesidad de cierta intimidad. Anotó también la fuerte pendiente de la ladera donde debía construir y, finalmente, la urgencia de simplificar labores y espacios domésticos para poder descansar durante las vacaciones.

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Salir del armario

Por: | 23 de junio de 2014

 

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El Roto

  

“Pasar a la posteridad o seguir haciendo lo de siempre”, eso le pedía el arquitecto José Javier Quintana al recién reelegido presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos Españoles (CSCAE) Jordi Ludevid, en una carta abierta hecha pública hace una semana en la que, entre otras cosas, reclamaba sufragio universal para que los arquitectos puedan elegir directamente a sus representantes –para algo les pagan-. Quintana proponía eliminar el peso burocrático de los Colegios en los que, como sucede en el Congreso, aumentan los profesionales que llegan allí más dispuestos a hacer carrera propia que a trabajar por la profesión.

Son muchos los arquitectos que llevan ya cerca de un lustro empeñados, casi siempre con razón, en demostrar que ellos no tuvieron nada que ver con la burbuja inmobiliaria.  Algunos protestan porque se les mete a todos en el mismo saco obviando que aunque puede ser cierto que “un arquitecto hace lo que le encargan”, también lo es que ese arquitecto, como un policía, un médico, o un periodista, pueden decidir hasta dónde llega lo que le encargan sin que eso le exima de responsabilizarse por el resultado final. Así, la vida demuestra que ese resultado final no puede nunca juzgarse de manera aislada, desligado del contexto y la coyuntura.

Pero más allá de esa necesidad de admitirse, y mirarse y juzgarse, como parte integral de un todo, son muchos, muchísimos, los arquitectos que, por su propio bien, por las buenas consecuencias que esa operación reportaría e incluso por probar algo distinto harían bien en contemplar la posibilidad de salir del armario. Me refiero a librarse de temores y a atreverse a decir en voz alta, en público o incluso a denunciar –cuando lo consideraran apropiado- muchas de las prácticas que critican y sobre las que tanto afán ponen en hablar y discutir en privado u off the record. A saber: que si para participar en tal exposición han tenido que abonar 15.000 euros, que les han dicho que participen en un peculiar concurso -“no vais a ganar pero para que vuestro nombre vaya sonando”-, que si tal proyecto “se lo tenemos que encargar a X porque fue el primero que nos publicó en la revista X”, que si el montaje de la exposición se lo han encargado directamente los padres al estudio del hijo, que si han actuado como jurado en un concurso en el que no han podido juzgar porque el ganador había sido elegido antes de empezar a ver los proyectos o que si la nueva generación –que ha sustituido los nombres propios por colectivos- está asumiendo los viejos vicios del sistema como única vía de supervivencia. Eso y un largo etcétera más.

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Koolhaas y la arquitectura ficción

Por: | 16 de junio de 2014

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¿Apunta la Bienal de Venecia el camino hacia la arquitectura del futuro? ¿Reflexiona sobre la del presente? ¿O más bien permite entrever los últimos coletazos de quien se resiste a dejar el cetro? En la recién inaugurada edición, comisariada por fin –se resistió a varias ofertas de hacerlo alegando falta de tiempo- por el holandés Rem Koolhaas, el arquitecto más influyente del mundo ha tachado la arquitectura actual de ficción. También ha declarado que, basándose en tres valores -la seguridad, el confort y la sostenibilidad (que, según él han remplazado a la libertad, la igualdad y la fraternidad)- la arquitectura tiene un futuro poco prometedor.  Merece la pena recordar que Koolhaas, que ha decidido aprovechar esta edición de la Bienal para investigar (la evolución del retrete por ejemplo) y ha descartado –dice- la presencia de los últimos trabajos de los arquitectos estrella es, él mismo, una estrella.

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De la chabola a la clase media

Por: | 13 de junio de 2014

  Jardim Angela

Jardim Ângela

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Jardim Ângela 

Pedro Magalhâes vive en una casa encalada en el sur de Sâo Paulo. Cada mañana consulta las noticias en internet, aparta a sus hijos del televisor y los lleva en su Peugeot al colegio. Cuando lo hace pasa por un parque en el que, veinte años antes, cuando era él el que iba a la escuela, casi todos los días encontraban algún cadáver acribillado a balazos. El asesinato fue un elemento más en la cotidianidad de su infancia. Lo era en todo Jardim Ângela, un vecindario de favelas famoso a mediados de los noventa por ser el barrio más violento del mundo. Lo cuenta Doug Saunders en Ciudad de llegada (Debate).

En el capítulo dedicado al paso de la chabola a la clase media, Saunders explica cómo a la gente le importaba poco que sus hijos no estuvieran en clase con tal de que no estuvieran en la calle tiroteándose unos a otros. “El gobierno no hacía acto de presencia y la policía tampoco. Solo estábamos nosotros”, recuerda Magalhâes.

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El País

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