40 Aniversario

Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

Casa presidente Xunta

Casa para el presidente de la Xunta de Galicia

A Manolo Gallego (1936) no le resulta fácil de precisar qué le abrió los ojos como arquitecto porque le ha pasado varias veces. “Creo que todas las obras que me impresionan, es decir, que verdaderamente me gustan, me enseñan algo. De todas aprendo”.

Haciendo memoria, recuerdo que en mi primer curso de proyectos, una vez al salir de clase, Sota, que era nuestro profesor, me pregunto si quería ir a ver una obra que estaba haciendo. Nos lo dijo a tres alumnos, su coche era un dos caballos.

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La casa de Luis Cernuda

Por: | 22 de agosto de 2016

 Luis-cernuda

Con 40 años Luis Cernuda ya sabía lo que era una casa. La suya estaba hecha de reflexión, palabras e intimidad. También de renuncia a tenerla. La describió en el libro Ocnos.

“Desde siempre tuviste el deseo de la casa, tu casa, envolviéndote para el ocio y la tarea en una atmósfera amiga. Mas primero no supiste (porque eso lo aprenderías luego, a fuerza de vivir entre extraños) que tras de tu deseo, mezclado con él, estaba otro: el de un refugio con la amistad de las cosas. Afuera aguardaría lo demás, pero adentro estarías tú y lo tuyo.

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La piscina como construcción intelectual

Por: | 18 de agosto de 2016

Pabellón australiano The Pool

Elías Canetti escribió que el mejor espacio público es la playa por su capacidad de vaciarse y llenarse constante y ordenadamente. Algo de esa idea de mirar cómo si fuera distinto lo que tenemos delante de nuestros ojos hay en el pabellón australiano de esta decimoquinta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Lejos de construir con pocos medios, la audacia que solicitaba Aravena a sus comisarios -el estudio Aileen Sage Architects y Michelle Tabet- ha derivado en una definición sui generis de “lo necesario” para concluir que la sorpresa de un lugar donde refrescarse en medio de tantas ideas, tantos diseños, tantos pabellones y tantos arquitectos es un espacio necesario y tan físico como mental.

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4- Luis Barragán y el faro de la belleza

Por: | 15 de agosto de 2016

Barragan

Luis Barragán y el faro de la belleza

“No hay mejor expresión de la vulgaridad que un jardín vulgar”. Para Luis Barragán un jardín logrado debía contener “nada menos que el universo entero”. Cuando el único arquitecto mexicano galardonado con el premio Pritzker recogió su galardón en 1980 tenía 78 años. Justo entonces desveló sin pudor su faro arquitectónico: “En proporción alarmante han desaparecido de las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también serenidad, silencio, intimidad y asombro”

Aseguró que sin la espiritualidad religiosa y el trasfondo místico que conduce hasta las raíces del arte no habría pirámides ni templos griegos ni catedrales góticas. Ni tampoco danzas rituales “de los mal llamados pueblos primitivos”. “Sin el afán de Dios, nuestro planeta sería un yermo de fealdad”. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito”, dijo citando a Edmundo O’Gorman.

Para Barragán la dificultad invencible de los filósofos para definir la belleza demostraba su inefable misterio: “La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los templos y palacios. La vida privada de belleza no merece llamarse humana”.

El Pritzker mexicano decía que en sus fuentes cantaba el silencio “el plácido murmullo del silencio”. También que al arquitecto le tocaba anunciar en su obra el evangelio de la serenidad. Escribió incluso que la certeza de la muerte es fuente de vida.

En el discurso de aceptación del Premio Pritzker además de admitir que su obra era autobiográfica “en mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de mi niñez y adolescencia” dijo que un jardín era naturaleza puesta al servicio del hombre “el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo”.

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Tuñón mansilla El País

FOTO: Cristóbal Manuel

 "Todavía recuerdo la primera vez que visité la Mézquita de Córdoba, hace ya casi cincuenta años… Mi padre, que era oriundo de esta ciudad, me llevó a visitar a su familia y al atardecer me acompañó a visitar la “Catedral”. Emilio Tuñón habla del edificio que le abrió los ojos.

Sin entender todavía nada de arquitectura, y estando mis intereses de aquel momento muy alejados de esta disciplina, me quedé abrumado por el enigmático espacio en el que me encontraba, tan alejado de lo que conocía.

He de decir que, desde ese momento iniciático, he visitado multitud de veces este magnífico conjunto, formado por una agregación de construcciones de diferentes épocas, y todas y cada una de las veces que lo he visitado he descubierto elementos que me hacen pensar en la eficacia del sistema generador de la mezquita original, y en el virtuosismo, y la belleza, de las sucesivas transformaciones a lo largo del tiempo.

Como arquitecto me interesa el conjunto de la Mezquita como sistema de repetición, en el que la solución constructiva, inspirada en el acueducto de los Milagros de Mérida, establece un complejo sistema de relaciones entre elementos, iguales y diferentes entre sí, con independencia de la dimensión del edificio resultante.

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3-El yacimiento arqueológico de las emociones.

Por: | 08 de agosto de 2016

Villa Mairea escalera

Villa Mairea de Alvar Aalto

Lo que no es tradición es plagio. Fue el filósofo catalán Eugeni d’Ors quien lo decretó. Luis Buñuel se hizo eco en sus memorias, citándolo, e Igor Stravinski hizo lo propio en su ensayo de 1942 Poética musical en forma de seis lecciones (Acantilado), sin citarlo. La fachada norte del Casón del Buen Retiro de Madrid recuerda a los paseantes parte del aforismo que apareciera en La Veu de Catalunya en 1911. Y el finlandés Juhani Pallasmaa trata de traducirlo a imagen arquitectónica en su ensayo de 2002 “La metáfora vivida” (incluido en Habitar, Gustavo Gili, 2016). Este es el resultado:

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Morella

Escuela en Morella (Castellón)

"Creo que si hablamos de vírgenes que se aparecen para iluminar el camino, mi Virgen es Le Corbusier". Para la arquitecta Carme Pinós. “Le Corbusier es quién mejor nos muestra que arquitectura es arte en mayúsculas, más allá de resolver problemas cotidianos”.

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2- Enseñar arquitectura es enseñarse a uno mismo

Por: | 01 de agosto de 2016

KAHN con su hijo

A esa conclusión llegó Louis Kahn charlando con sus estudiantes de Princeton. Dung Ngo recogió esas lecciones, que son más pensamientos despeinados que un ideario racionalizado. Y la editorial Gustavo Gili editó los escritos en sus Conversaciones con estudiantes de 2002. En esas charlas, Kahn advertía de que un pintor podía volver a la gente cabeza abajo si lo deseaba “porque un pintor no tiene por qué atenerse a las leyes de la gravead”.

“El pintor puede hacer puertas más pequeñas que las personas; puede pintar cielos negros durante el día; pájaros que no pueden volar; perros que no pueden correr porque es un pintor. Puede pintar rojo donde ve azul. Un escultor puede colocar ruedas cuadradas a un cañón para expresar la futilidad de la guerra. Pero un arquitecto debe usar ruedas circulares y debe hacer las puertas más grandes que las personas. Los arquitectos deben comprender que tienen otros derechos… sus propios derechos. Aprender esto, comprenderlo, es dar al hombre las herramientas para hacer lo increíble, lo que la naturaleza no es capaz de hacer porque el hombre, a diferencia de la naturaleza, tiene capacidad de elección”.

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Arquitectura que abre los ojos

Por: | 28 de julio de 2016

18. Espai Barber° (estudio de RCR Arquitectes). olot. Gerona @Pep Sau

Son muchos los arquitectos que reconocen el magisterio de Le Corbusier y la audacia de Rem Koolhaas. Entre los más admirados suele citarse la delicadeza de Kazuyo Sejima, la plasticidad de Herzog & de Meuron y la aparente inmortalidad de Siza. Sin embargo, algunos trabajos de Alvar Aalto, Louis Kahn, Enric Miralles o los Smithson ocupan el primer puesto en la lista de los que han abierto los ojos a otros proyectistas. Es decir, de los que marcan un antes y un después en la manera de mirar la arquitectura. Este verano, este blog ha preguntado a un puñado de arquitectos tan diversos como reconocidos por el origen de su mirada. Por la arquitectura que les abrió los ojos. Estas son sus respuestas:

1- RCR: “Esconder es parte de la arquitectura”

26. Rafael, Carme, Ramon @RCR Arquitectes

FOTO: Pep Sau

Más que elegir un proyecto transformador, Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, los tres socios del estudio de Olot (Gerona) RCR hablan de experiencias y aprendizajes. “De muchas cosas que no tienen nada que ver con la arquitectura”. En el brete de decantarse por una eligen un viaje: “Ir a Japón juntos cuando acabamos de estudiar”. Corría 1990. Tenían 24 años.

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Discusiones de sobremesa: 1-En la Edad Media se vivía mejor

Por: | 25 de julio de 2016

William_Morris

Este post inicia una serie de discusiones de sobremesa para invitar a pensar durante el verano. Esta serie recurrirá a ideas extraídas de textos sobre arquitectura o diseño para tratar de sembrar dudas o plantear cuestiones dignas de discusión.

 

En la Edad Media el artesano, aún sin comodidades, vivía mejor que sus sucesores hoy. Producía las mercancías que le vendía a la persona que fuera a utilizarlas. Sin intermediarios. “Sólo los excedentes pasaban a manos de los mercaderes, los cuales, no hay que olvidarlo, no eran esos meros apostadores en el juego de la oferta y la demanda que son hoy, sino unos imprescindibles distribuidores de bienes. Se le pagaba por su esfuerzo en traer mercancías de lugares en que abundan a otros en que escaseaban, y nada más”. Las leyes contra acaparadores y especuladores nos dan una idea de la forma en que se contemplaba el comercio en la Edad Media, es decir, como comercio, no como parasitismo.

Una clave importante es que el público era un buen juez de lo que se vendía. “Los artesanos no trabajaban para el lucro de un amo, sino para ganarse la vida. Eran dueños de sus jornadas, de sus herramientas –que con frecuencia ideaban y construían ellos-, y de sus materias primas. Eso hacía que no se vieran obligados a terminar su trabajo chapuceramente y que se permitieran darle un acabado artístico. Existía el placer del trabajo, la conciencia de que éste sería útil”. La posesión de una cierta destreza era la norma y no la excepción.

“¿Si en el siglo XIV se le hubiese ocurrido a alguien construir un Partenón o un Erecteion a orillas del Támesis, ¿hasta cuándo habrían apoyado su locura sus colegas de oficio?”

Es conocida la ideología de William Morris, uno de los primeros apologistas del socialismo, defendía que los males de los artesanos llegaron con la dependencia de sus empleadores. Fue el cambio en la producción: de producir para subsistir a producir para lucrarse lo que los convirtió de artistas en obreros.

El conocimiento histórico no sirve para volver sobre nuestros pasos sino para arrojar luz sobre el futuro. El cambio es la esencia de la continuidad. “En la sociedad, lo que uno gana lo pierde otro”. “La sociedad del comercio y la competencia, que no ha dejado de desarrollarse en 300 años, ha avanzado hacia la destrucción del placer de la vida”.

Procedencia del texto:

William Morris: “Arquitectura e Historia”

Conferencia pronunciada ante la Sociedad para la Protección de Monumentos Antiguos en 1884. Traducida por Javier Rodríguez Hidalgo en el libro La Era del Sucedáneo (Pepitas de Calabaza, 2016).

En otro artículo de 1889, titulado Las Artes Aplicadas en la actualidad, recogido en el mismo libro, Morris enfatiza: “La ética del comerciante le exige que dé al público tan poco como sea posible, y que tome de él todo lo que pueda. La ética del artista le exige que ponga lo máximo de sí mismo en todo lo que hace”.

El País

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