40 Aniversario

La señora Höss cuidaba un rosal

Por: | 12 de septiembre de 2016

Höss

La señora Höss tenía begonias plantadas en macetas azules. Hedwig Höss vivía con sus tres hijas, sus dos hijos y su marido en una villa arbolada. Vestía a las niñas iguales, con delantales y trenzas, y cuidaba celosamente de un rosal cerca del muro de hormigón que separaba su casa del campo de concentración de Auschwitz. Allí trabajaba su marido. El comandante Höss llamaba paraíso de flores al jardín de su mujer. Ella lo adoraba, pero en realidad lo cuidaban los prisioneros. “Ningún prisionero podrá decir que haya sido maltratado allí en algún momento”, declaró su marido.

Ese jardín lo describe Santiago Beruete en su impagable Jardinosofía, Una historia filosófica de los jardines (Turner) en la que da cuenta de cómo los jardines pueden enmascarar y disimular lo siniestro. Primo Levi describió los senderos de Auschwitz “sembrados de fragmentos de huesos machacados de prisioneros” y son muchos los estudios que afirman que la profesión de jardinero aumentaba la posibilidad de comer en los campos de concentración. En Treblinka, la calle principal estaba bordeada de macizos de flores ornamentales. Los recuerdos de los supervivientes y la indagación de los historiadores revelan que el cultivo de los jardines convivía con los asesinatos. También se notaba la mano de algún arquitecto: las viviendas de los oficiales superiores de Buchenwald apartaban la mirada del campo de concentración. Nadie se construye una atalaya para ver aparecer la visita de su conciencia.

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Minutos de arquitectura

Por: | 08 de septiembre de 2016

Montes-Calanejas_Artefactos_Plaza-Santa-Ana (2)

FOTO: Josema Cutillas

El arquitecto debe ser un observador de la ciudad. Pero el ciudadano también puede serlo. Las urbes se beneficiarían de esa doble mirada.

Probar la arquitectura en la ciudad. Subrayar posibilidades de los espacios que no se nos han ocurrido. Y conducir a los ciudadanos hacia las zonas y rincones que no suelen visitar en el corazón de su barrio es el objetivo de numerosas iniciativas –Temps de Flors de Girona o Madrid Abierto- que buscan reconectar a los ciudadanos con el lugar donde viven. Esa es la finalidad que comparte Concéntrico, un festival de arquitectura efímera que la Fundación Cultural de los Arquitectos de La Rioja (FCAR) organizó, por segunda vez, en Logroño.

Se trata de acercarse a una arquitectura que dura minutos, se levanta en horas y se expande en pocos metros para dar nuevas ideas sobre el espacio público, su construcción y participación. El arquitecto Javier Peña, director del festival, cuenta que el objetivo es el “redescubrimiento urbano”, ver la misma ciudad de otra manera, con otros ojos, con otras posibilidades. Explica que Concéntrico tiene como referencia el Festival des Architectures Vives de Montpellier, que lleva 11 ediciones y, que más allá de invadir con juegos las calles y plazas, busca provocar la reflexión sobre cómo la arquitectura altera el uso, la vida y la estética de la ciudad. La idea es invadir la ciudad durante unos días para evitar su invasión futura. El objetivo es aprender a volverla a mirar para poder pensarla de nuevo. Eso buscaban las intervenciones realizadas por los 120 alumnos de la Escuela de Diseño de La Rioja y los siete estudios de arquitectura y diseño que firmaron los proyectos levantados en Logroño. Estos son algunos de ellos:

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y 7- ¿Cómo debe ser una clase?

Por: | 05 de septiembre de 2016

Louis kahn

Louis Kahn escribió que no hacía falta que las aulas fueran grandes porque las mentes tienen sus recursos. “Cuando una habitación está ordenada se pierde todo. No encuentras nada”. Por eso defendía que un aula no debía ser una habitación bonita “sino una habitación dedicada, con luz y espacio para trabajar y llena de pasión, calmada o violenta pero llena de ella”. Kahn escribió que no se podía medir en metros cuadrados la zona de trabajo de nadie: “Algunos necesitan mucho espacio, otros muy poco”. “No tenéis espacio para nada, simplemente tenéis que ver un lugar muy amplio y lleno de luz. Debe haber espacios altos, porque la lección de la medida y la asociación con la escala deben ser parte de la habitación”.

La luz directa e intensa es mala para una biblioteca, pero el espacio de las paredes es clave. También los pequeños rincones en los que retirarse con un libro son fundamentales en una sala de lectura”.

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Recetas urbanas

Uno de los proyectistas más audaces, el sevillano Santiago Cirugeda (1971), que encontró un campo de actuación en la alegalidad de la construcción, fue un mal estudiante. “La falta de vocación arquitectónica hizo que mis estudios en la escuela de Sevilla se vieran alargados por atender más a los comentarios de ciudadanos y vecinos en torno a cuestiones urbanas, que a muchos de los conocimientos académicos que se impartían en la escuela”, dice hablando del origen de su activismo. Así comenzó el fundador del colectivo Recetas Urbanas escuchando a la gente. Su grupo comenzó plantando cara y dando batalla en España y se ha convertido en un ejemplo de cooperación internacional. Por eso llama la atención que Cirugeda explique sus orígenes profesionales utilizando el modo impersonal, tal y como se escribían en las escuelas de arquitectura la mayoría de las memorias explicativas.

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6- Un diseño con final abierto

Por: | 29 de agosto de 2016

Murcutt

Casa Ball Eastway de Glenn Murcutt en Glenorie (Australia), 1983

En 1973, durante su segundo viaje fuera de Australia, Glenn Murcutt viajó por Francia y por España. En París decidió entrar en La Maison de Verre, un edificio que le había llamado la atención desde la calle en su anterior viaje, 11 años atrás. “Pertenecía al movimiento moderno pero no era uno de sus ejemplos más típicamente modernos. Este edificio tenía vida. Era un diseño con final abierto que rezumaba atermporalidad. Es maravilloso encontrar una arquitectura del pasado que está viva, que es moderna y que mira hacia el futuro”.

“Siempre he creído más en el descubrimiento que en la creatividad”. “No creamos las obras. Creo que en realidad somos descubridores. Veo la arquitectura como un camino de descubrimiento. He aprendido más de la observación que de los textos”.

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Casa presidente Xunta

Casa para el presidente de la Xunta de Galicia

A Manolo Gallego (1936) no le resulta fácil de precisar qué le abrió los ojos como arquitecto porque le ha pasado varias veces. “Creo que todas las obras que me impresionan, es decir, que verdaderamente me gustan, me enseñan algo. De todas aprendo”.

Haciendo memoria, recuerdo que en mi primer curso de proyectos, una vez al salir de clase, Sota, que era nuestro profesor, me pregunto si quería ir a ver una obra que estaba haciendo. Nos lo dijo a tres alumnos, su coche era un dos caballos.

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La casa de Luis Cernuda

Por: | 22 de agosto de 2016

 Luis-cernuda

Con 40 años Luis Cernuda ya sabía lo que era una casa. La suya estaba hecha de reflexión, palabras e intimidad. También de renuncia a tenerla. La describió en el libro Ocnos.

“Desde siempre tuviste el deseo de la casa, tu casa, envolviéndote para el ocio y la tarea en una atmósfera amiga. Mas primero no supiste (porque eso lo aprenderías luego, a fuerza de vivir entre extraños) que tras de tu deseo, mezclado con él, estaba otro: el de un refugio con la amistad de las cosas. Afuera aguardaría lo demás, pero adentro estarías tú y lo tuyo.

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La piscina como construcción intelectual

Por: | 18 de agosto de 2016

Pabellón australiano The Pool

Elías Canetti escribió que el mejor espacio público es la playa por su capacidad de vaciarse y llenarse constante y ordenadamente. Algo de esa idea de mirar cómo si fuera distinto lo que tenemos delante de nuestros ojos hay en el pabellón australiano de esta decimoquinta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Lejos de construir con pocos medios, la audacia que solicitaba Aravena a sus comisarios -el estudio Aileen Sage Architects y Michelle Tabet- ha derivado en una definición sui generis de “lo necesario” para concluir que la sorpresa de un lugar donde refrescarse en medio de tantas ideas, tantos diseños, tantos pabellones y tantos arquitectos es un espacio necesario y tan físico como mental.

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4- Luis Barragán y el faro de la belleza

Por: | 15 de agosto de 2016

Barragan

Luis Barragán y el faro de la belleza

“No hay mejor expresión de la vulgaridad que un jardín vulgar”. Para Luis Barragán un jardín logrado debía contener “nada menos que el universo entero”. Cuando el único arquitecto mexicano galardonado con el premio Pritzker recogió su galardón en 1980 tenía 78 años. Justo entonces desveló sin pudor su faro arquitectónico: “En proporción alarmante han desaparecido de las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también serenidad, silencio, intimidad y asombro”

Aseguró que sin la espiritualidad religiosa y el trasfondo místico que conduce hasta las raíces del arte no habría pirámides ni templos griegos ni catedrales góticas. Ni tampoco danzas rituales “de los mal llamados pueblos primitivos”. “Sin el afán de Dios, nuestro planeta sería un yermo de fealdad”. “En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito”, dijo citando a Edmundo O’Gorman.

Para Barragán la dificultad invencible de los filósofos para definir la belleza demostraba su inefable misterio: “La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los templos y palacios. La vida privada de belleza no merece llamarse humana”.

El Pritzker mexicano decía que en sus fuentes cantaba el silencio “el plácido murmullo del silencio”. También que al arquitecto le tocaba anunciar en su obra el evangelio de la serenidad. Escribió incluso que la certeza de la muerte es fuente de vida.

En el discurso de aceptación del Premio Pritzker además de admitir que su obra era autobiográfica “en mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de mi niñez y adolescencia” dijo que un jardín era naturaleza puesta al servicio del hombre “el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo”.

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Tuñón mansilla El País

FOTO: Cristóbal Manuel

 "Todavía recuerdo la primera vez que visité la Mézquita de Córdoba, hace ya casi cincuenta años… Mi padre, que era oriundo de esta ciudad, me llevó a visitar a su familia y al atardecer me acompañó a visitar la “Catedral”. Emilio Tuñón habla del edificio que le abrió los ojos.

Sin entender todavía nada de arquitectura, y estando mis intereses de aquel momento muy alejados de esta disciplina, me quedé abrumado por el enigmático espacio en el que me encontraba, tan alejado de lo que conocía.

He de decir que, desde ese momento iniciático, he visitado multitud de veces este magnífico conjunto, formado por una agregación de construcciones de diferentes épocas, y todas y cada una de las veces que lo he visitado he descubierto elementos que me hacen pensar en la eficacia del sistema generador de la mezquita original, y en el virtuosismo, y la belleza, de las sucesivas transformaciones a lo largo del tiempo.

Como arquitecto me interesa el conjunto de la Mezquita como sistema de repetición, en el que la solución constructiva, inspirada en el acueducto de los Milagros de Mérida, establece un complejo sistema de relaciones entre elementos, iguales y diferentes entre sí, con independencia de la dimensión del edificio resultante.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

El País

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