La modelo Hannelore Knuts posa para la campaña de Pallas.
“Un esmoquin es la prenda perfecta para levantarte la
autoestima o para lucirla cuando sientes que estas lista para conquistar el
mundo. De día y de noche. Con tacones o zapato bajo. Con o sin camisa”. La
modelo belga Hannelore Knuts es una
devota del tuxedo. Una de las muchas mujeres
-de Marlene Dietrich a Julianne More- que creen ciegamente en el poder
de este dos piezas sustraído del armario masculino. Por eso no pudo negarse
cuando el pequeño atelier parisino Pallas le ofreció la posibilidad de convertirse
en musa y asesora estilística de su primera colección cápsula de esmoquins.
Tras más de 50 años prestando su sofisticado saber hacer a marcas como
Balenciaga, Celine y Thierry Mugler (o ayudando al sastre Hardy Amies a ajustar
el acabado de los abrigos de Isabel II de Inglaterra), el taller regentado por
Daniel y Veronique Pallas lanza siete modelos cortados y cosidos artesanalmente.
La tentación más sublime que un miembro de la religión tuxedo pueda imaginar.
Entresijos y entretelas. La moda vista desde el forro de sus prendas. 
