Déjenme que les ponga en situación: Primavera Sound, el festival de festivales. Entre los asistentes, poperos con el aspecto preppy de Beach House, jovenzuelos con las pintas nu-nu-nurave de Grimes, gafas Rayban de todos los colores, más tatuajes que en una prisión de Okayama, mártires de mañana con tacones de 15 centímetros hoy y metaleros dispuestos a darlo todo con el headbanging en el concierto de Mayhem: todos en alegre comunión, tragando ingentes cantidades de cerveza y decibelios. En medio de ese chorreo de personajes, escenarios y bandas, una caja gigante de color azul con el logo de Adidas y unos cordones del tamaño de una boa constrictor adulta asomando por la parte de arriba.
Una de dos, o la Mujer de Cincuenta Pies se ha traído un recambio por si le duelen los ídem antes del concierto de The Cure o Adidas está montando uno de sus tinglados festivaleros. Cuando nos acercamos, unas simpáticas mozas vestidas de Adidas Originals nos cuentan de qué va la cosa: la instalación se llama Make Dance Moves y dentro de la caja hay un montón de ropa de Adidas, una tela gigante –un croma,vamos– y musicón.
Entresijos y entretelas. La moda vista desde el forro de sus prendas. 
