Un diseño de Wijnants./ L ESTROP
Christian Wijnants tenía 16 años cuando descubrió una máquina de coser en la buhardilla de la casa de sus padres. El hallazgo podía haberse quedado en una página del diario de la infancia. La capacidad del diseñador belga para convertir un hilo en una pieza de artesanía ha terminado por superar el recuerdo y ser reconocida con el premio Woolmark que concede la firma. “Es necesario que se vuelva a reconocer el trabajo artesanal, retomar los tejidos naturales”, asegura Wijnants a través de email, “estoy orgulloso de ser el embajador de la lana merino, que además de sostenible, es accesible para todos los públicos”.
Entresijos y entretelas. La moda vista desde el forro de sus prendas. 
