Dibuje maestro

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Enric González, corresponsal de EL PAÍS en Oriente Próximo y autor, entre otros libros, de Historias del Calcio escribirá durante el Mundial de Sudáfrica de futbolistas y de fútbol, "es decir, del juego más hermoso. Solamente de eso".

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13 jul 2010

Fiebres

Por: Enric González

Me perdí el “crescendo” emocional y mediático con el que se preparó el gran partido por la enfermedad de un familiar muy cercano. Llegado el día de la final, me entraron fiebres. Mi mujer, apasionada de la selección española (ella precisa que “de esta selección española”), tuvo que ver la final en compañía de un tipo recostado en el sofá, medio sonámbulo, incapaz de otras exclamaciones que un “vaya” o un “uf” apenas susurrados.

El portero de la selección, Íker Casillas, celebra el triunfo ante Holanda (Foto: Alejandro Ruesga)
 

El mayor éxito del deporte español me pilló en horas muy bajas. Estaba tan flojo que ya dormía cuando lo del beso de Casillas a Carbonero.

Nunca podré hablar, por tanto, en primera persona de aquella gran noche del 11 de julio de 2010.

Pero hay algunas cosas que no se perdieron en la bruma febril y que recordaré siempre.

Una, la admiración que siento por este grupo. No creo haber superado la tibieza en materia de selecciones (sé que si hubieran perdido, sólo me entristecería la tristeza a mi alrededor), pero la discreción, la disciplina y la concentración en el vestuario nacional, la ausencia de malos gestos sobre el césped y el indiscutible talento futbolístico hacen que, por una vez, uno acabe creyendo que ha ganado quien lo merecía.

Dos, el temple de Casillas. Muchos porteros se habrían resentido de las críticas tras el primer partido, en el que se atolondró de forma inusual. Muchos porteros habrían tenido dificultades para centrarse con la novia paseando por la banda. Y muchísimos se habrían desencajado por lo mucho que de esa presencia periodístico-mediático-sentimental se habló, se lamentó y se rió en los medios y en la calle. Casillas supo ser el mejor cuando hizo falta. Proporcionó, además, un hermoso capítulo a las leyendas futbolísticas. Algún día, quizá dentro de muchos años, alguien escribirá un buen texto sobre un portero que ganó un Mundial con la novia al lado.

Tres, Xavi. Qué tío.

Cuatro, Iniesta. Su gol fue una alegría, por todo lo que significaba y porque cuesta imaginar un futbolista que merezca más premios, pero me subió la fiebre, se me dibujó una sonrisa boba y me asomó una lagrimilla cuando exhibió la camiseta con el nombre de Dani Jarque. Nunca seré del Barça, pero de Iniesta sí soy.

Que tengan ustedes unas felices vacaciones.

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Hay 123 Comentarios

Mal Enric, mal.

Enric, el torneo argentino cada vez más apasionante, con un campeón diferente cada medio año, y vos cubriendo el inhumano conflicto de Medio Oriente.

¿Cuánto vamos a tener que esperar para ver la columna "Historias de Buenos Aires"? :'(

Un abrazo, crack.

lola, deja de fumar, que el tabaco esta caro. Enric, lo de Jarque no lo esperabamos ¿o tu si?

me decepcionaste, enric, totalmente

Hola Enric
A pesar de tener discordado de algunos artículos, los disfrute durante la Copa. Me encanto ese otro lado, tu visión distinta de los partidos en Sudafrica.
Sigo como tu fan.

Exacto Alfonso, yo también guardo aquella crónica. En ella Enric decía que "el trabajo tiene mucho que ver con la dignidad, por ejemplo, y que el trabajo nunca es inútil". También decía que "la prepotencia, en cambio, no es digna y no lleva a ninguna parte". Pues así he visto yo este blog, indigno, por falta de atención, por falta de trabajo que lo respalde, con post resueltos en quince minutos, y sobre todo con un exceso de prepotencia, de desprecio a sus lectores, de rencor acumulado que se escapa por sus costuras, de decepción por la alegría de los demás. Para eso, mejor no haberlo aceptado, se hubiera ahorrado no pocas decepciones, incluida la suya propia.

Estimado Enric: tal vez necesite tiempo para enfrentarse a la fundamental consecuencia moral que de este mundial se desprende. A saber: dos selecciones, Alemania y España, han demostrado no estar dispuestas a cualquier cosa por conseguir la victoria. Y eso, mi admirado Enric, sí son palabras mayores.
P.D: Recuerde su columna sobre el Alcorcón - Real Madrid. La tenemos pegada en el tablón de la cocina. Mis hijos se la saben de memoria.
Un abrazo y hasta siempre.

Hace varios días que terminó el mundial y aquí continuo, y esto me recuerda al aplauso que se estira ya casi sin esperanza, en el ánimo inocente de que se nos conceda el último bis.

Vaya truño de post Enric

Alexandría, aquí el único decrépito es el autor, como el mísmo reconoce. Que no, que no hablamos de patriotas ni antipatriotas, que hablamos de calidad literaria, que esa entrada es mala hasta decir basta, que el gran blog del gran Enric ha sido un timo de tomo y lomo, a pesar de que algunos os conforméis con unas migajas de patriotismo antipatriota o al revés, que no veis y además no queréis ver, que ha sido un bluf, que los antipatriotas os podéis ir a jugar al fútbol con los patriotas, que aquí ni literatura, ni épica ni estética.

¡Cómo te agradecemos algunos que ni en este apunte te hayas abandonado a la fanfarria patriotera -con la que tanto se nos ha castigado en estos últimos días- y qué mal le ha sentado a muchos lectores que no hayas cerrado con una sentida oda al "deporte español", esa nueva dictadura incuestionable como has podido comprobar en estos comentarios, argamasa última de la por lo demás decrépita nación!

Yo no soy del Barca, pero soy de Enric González.

Recuerdos a Boyero.

Yo no soy del Barca, pero soy de Enric González.

Recuerdos a Boyero.

... con todo, y pensándolo mejor, en la selección holandesa abundan los freakis, material más que de sobra para que Enric sacase lo mejor de sí mismo.
No, ya está: a Enric lo que de verdad le desconcierta es la inversión de papeles: España haciendo de Holanda y Holanda haciendo de España. En fin, que me he liao y no sé qué le pasa a Enric.

Y no será que Enric no estaba preparado para este final; Enric está acostumbrado a sacarle punta a lo informe e imperfecto, a sublimar -si se puede decir así- las flaquezas humanas y, en cierto modo, la estupidez. Fijaos bien en el último post: cuando habla de Xavi -la perfección en calzones- se queda literalmente sin palabras, y es que Enric sólo es grande en el mundo de los Materazzis y compañía.

Diego, ¿gran artículo? De verdad que, como dicen por ahí, hay gente ciega. Y ciego es el que no ve, pero también el que no quiere ver. El artículo, y los anteriores, son malos malísimos, impropios de Enric.

Diego, ¿gran artículo? De verdad que, como dicen por ahí, hay gente ciega. Y ciego es el que no ve, pero también el que no quiere ver. El artículo, y los anteriores, son malos malísimos, impropios de Enric.

Yo también sugiero que cierren los comentarios y el propio blog, ni unos ni otro dan más de sí. Los que se pasan cien pueblos hacen el ridículo, pero también lo ha hecho Enric González con este blog tan falto de atención y calidad. Ha sido una pena porque realmente prometía.

Grande Enric, gran artículo.

Sugiero a ElPais que deshabilite los comentarios en los blogs.La democratización que supone internet hace que los idiotas campen a sus anchas.

Grande Enric, gran artículo.

Sugiero a ElPais que deshabilite los comentarios en los blogs.La democratización que supone internet hace que los idiotas campen a sus anchas.

Vos lo que tenés es un desarraigo de libro. Charnego de niño, incapaz de sentirte catalán en los setenta, imposibilitado de sentirte español en el siglo XXI, ¡hasta el nombre tuviste que cambiarte, Enriquito! Tu rencor acumulado sale en forma de superioridad intelectual, yo no soy patriota, jajajja. No has querido ser otra cosa en tu vida. Y esa fiebre, viejo, eso se llama psicomatismo. En resumen: frustración, sublimación y un ego descomunal. Como para no sentirte mal cuando todos están contentos, como para no querer olvidar. Esto también se cura leyendo, en pequeñas dosis, y tomando antirencoral en pildoras. De nada.

Penoso.

Decepcionante, sí. España gana el Mundial y Enric pone todo el protagonismo en su fiebre. "Yo tuve fiebre". Ya sé, es un blog. Pero un blog puede ser algo más que el diario de un adolescente.

Mal Enric, mal.
(decepcion)

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