Memoria de agua [06]

Por: | 25 de mayo de 2015

Memoria_de_agua_06
                                                                Ilustración de Roberto Maján

LOS POZOS DE LA VIDA – Zahra Hasnaui
 
Donde la arena huye del agua,
los pozos abren su boca
a brocales inexistentes,
para regar la inmensidad de leyendas,
y de asardún, askaf, um rukba, ataf,  
nitrarias retusas, su fruto rojo, el aghamis,   
en acantilados dorados y aguas añiles.   
De habas de chacal en Udian el Fula,
de habaliyas, las retorcidas,  
o um lejreisat, temidas por los camellos,
de fagonias que aglutinan arenas,
de desdeñadas tazias.  
De aristida plumosa, nsil,
pasto veraniego en Adrar Setuf,
en el pozo de Zug, en Tiris.
Donde la agaya
prefiere los terrenos salinos y húmedos
para nutrir  de sodio las dietas lácteas.  
La trisetum pumilum, o ehshashite lehmar,
regala pasto a plateros zemmureños.  
La calligolum comusum,
o artá en Bir Enzaran,
lumbre de hogar,
jabón natural
de cueros ajados.  
El gueddam, cuerda ancestral
de cestas paneras artesanas.   
Legtaf, atriplex halimus,
en el Pozo Aridal y el Pozo Tuf,
brote esquizofrénico en camellos,
colorante verde para las tejedoras.
El damaran, en El Aaiún y El Argub,
cuya yesca calienta las noches frías.
Las semillas del afzu
que reúnen a los frig
en Bir Mogrein, Uad Egneigat.  
El desierto,
donde la fagonia hospitalaria
abre su flor al peregrino vespertino,  
donde la arena se convierte en humo
y la montaña en tambor.  

* Los nombres en hasania de las plantas, pozos y distintos lugares se han extraído del libro “Catálogo razonado de las plantas del Sáhara Español” del prestigioso botánico bibaíno Emilio Guinea.

Desde 1943 a 1947 Emilio Guinea recorre África, estudiando la flora de las colonias españolas. De su viaje resultan varios trabajos, entre ellos, “Catálogo razonado de las plantas del Sáhara Español”, en cuya información se basa este poema.  
En la introducción al catálogo, Guinea cita las fuentes de su trabajo:
“El presente catálogo sigue la clasificación de Engler en la distribución de las familias, habiendo preferido la ordenación alfabética de las especies, dentro de cada familia, para facilitar su búsqueda en este catálogo. En cuanto a los datos en él contenidos, proceden, en primer término, de nuestra observación directa lograda en la expedición que realizamos durante el otoño de 1943. A éstos se han sumado aquellos que consideramos interesantes de los publicados por el doctor R. Maire en su importante trabajo «Etudes sur la Flore et la Vegétatión du Sahara Central» (Mémoires de la Soc. d'Hist. Nat. de l’Áfrico, du Nord-, 1933), más los contenidos en las «Phanérogames» de Th. Monod, expuestas en la importanfe obra «Contribution a l'etude du Sahara Occidental, 1939». Se han tenido en cuenta también aquellas observaciones y datos aparecidos en diversos folletos de Maire, Monod, Murat, Wilczek, Zolotarevsky. De los nuestros, lo publicado por Blas Lázaro e Ibiza y Odón de Buen, entre los pretéritos, y Caballero y Font Quer, entre los presentes, pues si bien éstos no se han ocupado directamente de la flora del desierto, han visitado el territorio de Ifni, cuyo parentesco con la zona Norte de nuestro desierto es bien manifiesto. El entomólogo don Joaquín Matéu, muy bien orientado y siempre diligente, ha tomado gran número de datos botánicos en sus importantes recorridos y ha tenido la gentileza de cedernos todas las observaciones botánicas que contienen sus cuadernos de ruta.”

file:///C:/Users/SA/Downloads/Dialnet-CatalogoRazonadoDeLasPlantasDelSaharaEspanol-2969881.pdf

 

 




 

FiSahara, un festival de cine inolvidable

Por: | 14 de mayo de 2015

  FiSahara_Ali Salem ISelmu                           

     Campamento de Dajla, Tindouf, Argelia, lugar donde se celebra el FiSahara

En esta edición del FiSahara, contamos con un cronista excepcional. Uno de nuestros poetas, Ali Salem Iselmu, ha viajado a los campamentos saharauis para contarnos de primera mano la marcha de un festival que ya celebra su decimosegunda edición. Con sus palabras nos trasladamos al calor del desierto en el mes de mayo y a la emoción de una inauguración de cine.


El avión atravesó el Mediterráneo; atravesó los campos de almendros, de olivos y de viñedos, y aterrizó en el desierto, cargado de cineastas y activistas solidarios, que cada año vuelven al campamento saharaui de Dajla para proyectar al aire libre, sus películas. Comparten con los refugiados sus experiencias y les recuerdan que el mundo no los olvida, se acuerda de ellos y los abraza con imágenes que se confunden con el brillo de las estrellas.  


Después de 40 años de exilio, de generaciones que solo conocen un campo de refugiados, de las mil y una resolución, y negociación frustrada.  El cine tiene el poder de devolverte la esperanza cuando está al servicio de la justicia y de los derechos humanos. Una película documental como Granito de Arena de los neoyorquinos Pamela Yates y Paco de Onís, con unos testimonios extraordinarios, sentó a un criminal al banquillo por genocidio y devolvió la dignidad a las víctimas, Efraín Ríos Montt fue condenado a 50 años de cárcel, gracias a la acción de la justicia y el trabajo de archivo de imágenes y testimonios que dejaron al desnudo, unos crímenes deleznables que el documental Granito de Arena, recoge con mucha profundidad. Esta película se llevó el premio Fishara 2015 e ilusionó al público demostrando que el cine es una herramienta contra la desmemoria y la impunidad.


Otra película documental que se llevó el segundo premio, fue Timbuktu de Abderrahman Sisako, una película que planeta problemas que se desarrollan en una ciudad multicultural y que un grupo de fanáticos, intenta aplicar su forma de entender la justicia, alejada de los principios de la tolerancia que han caracterizado los habitantes de esta ciudad.


El cine, los derechos humanos con Nora Morales de Cortiñas, perteneciente a una línea fundadora de las madres de la Plaza de Mayo en Argentina, presentó la película Verdades, Verdaderas de Nicolás Gil Lavadera en la que se cuenta la historia de una madre, que busca a su hijo desaparecido, o La Semilla de La verdad de Eztizen Miranda que cuenta el hallazgo de una fosa común en el Sáhara Occidental.


Dos pantallas gigantes al aire libre, proyectaron diversas películas como Mortadelo y Filemón contra Jimmy El Cachondo, devolvieron por unos momentos a los niños saharauis la sonrisa, en medio de la dureza, junto con la actuación de Payasos en Rebeldía que quieren romper El Muro de la Vergüenza que levantó Marruecos en el Sáhara Occidental, a base de tirarle tartas y flores, son sus armas particulares en esta batalla por la justicia.


El Festival Internacional de Cine en El Sáhara Occidental, en su decimosegunda edición, dejó un buen sabor de boca a los organizadores, a las autoridades y al público, a pesar de la ausencia de ViggoMortensen por el fallecimiento de su madre.


Poesía, música, danza y cine, hicieron su magnífico trabajo y volvieron a tender puentes entre los refugiados saharauis y el resto del mundo, reafirmando que ninguna batalla se pierde, ni ninguna lucha se olvida, mientras permanece la injusticia. Es en la memoria del arte contra la guerra, el horror y la estupidez, donde la humanidad muestra sus mejores herramientas para ganar la batalla del futuro.


Ningún genocidio será olvidado, si somos capaces de guardarlo en nuestra memoria y en la memoria del cine que deja al descubierto las oscuras páginas del horror.


Las dunas, las rutas nocturnas de las estrellas, la espuma del té verde que rompe el silencio; mezclado con la voz de Oona Chaplin, la nieta de Charles Chaplin, te devuelven la sonrisa y la belleza del momento, y te dejan ver por unos momentos, otra realidad que sólo el cine y el desierto del Sáhara, te pueden dar, cuando te hablan de justicia universal.

Memoria de agua [05]

Por: | 04 de mayo de 2015

Memoria_de_agua_05                                                                                            Ilustración de Roberto Maján

AGUA – Sukina Aali-Taleb

El agua nunca pesa en la carga del camello,
me dice al oído una dulce voz de mujer.
Cuando el sol amenaza con su aliento cálido,
y se hace imposible avanzar un paso más,
el agua no pesa, no.

Cargué entonces mi mochila con agua para el camino,
y dejé atrás mi camello, dejé también mi jaima,
vestí otras ropas, y me calcé unos zapatos nuevos .

Me  adentré en tierras de alquitrán y lodo,
donde los árboles crecen negros,
y a veces el ruido no te deja pensar.
Donde no hay descanso para el viajero,
y sientes que unas manos te aprietan el corazón
y no te sale la voz.

El agua nunca pesa en la carga del camello,
oigo entre risas decir a los niños.
Avancé entonces, recorriendo caminos,
esos zapatos pensé, me llevarán lejos.

Salté por encima de los pozos,
de agua, estancada,
me equivoqué, confié, también lloré lágrimas,
de agua.
Pero el agua en mi mochila nunca faltó,
el agua no pesa, no.

El agua nunca pesa en la carga del camello,
me llegan voces antiguas
del desierto del Sáhara y de la montaña verde,
no olvides llevar agua, pequeña.
El agua es vida, te calma, te salva,
agua dulce para curar heridas,
y junto al agua,
carga bien tu mochila de otras cosas,
las cosas valiosas no pesan.
No te arrepientas de dar y ser generosa.

El agua nunca pesa en la carga del camello,
y  al cerrar los ojos, me sumerjo en el recuerdo,
y siento en mi nuca el suave hálito de los que se fueron.
El agua nunca pesa, pequeña.
No seas tonta. No te arrepientas.

Viggo Mortensen con los saharauis

Por: | 24 de abril de 2015

FiSahara_02                Proyección en el campamento de refugiados de Dajla, Tindouf, Argelia

La magia del cine regresa al desierto del Sáhara. Del 28 de abril al 3 de mayo, FiSahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara) celebra su decimosegunda edición en los campamentos de refugiados saharauis, en Tindouf, Argelia. Desde Madrid saldrá un avión con todo lo necesario para montar un festival de cine solidario. La pretensión de los organizadores es denunciar la situación que vive el pueblo saharaui desde hace décadas y luchar por una resolución justa y definitiva del conflicto del Sáhara Occidental. Un festival, en definitiva, que nace con vocación de desaparecer, o al menos con vocación de cambiar de ubicación, cuando el conflicto se resuelva.

 

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Un palacio para la jaima saharaui

Por: | 16 de abril de 2015

Vista jaima tuizaVista de Tuiza, las culturas de la jaima, del artista Federico Guzmán, en el Palacio de Cristal

Este jueves el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía inaugura la exposición Tuiza, las culturas de la jaima, del artista Federico Guzmán. Para la muestra se ha engalanado el Palacio de Cristal en el Parque del Retiro, de Madrid, con las telas coloristas que pintan las mujeres saharauis en el desierto. Las telas, alfombras y cojines recrean el aspecto y ambiente que se respira en una jaima. Una gran jaima, en este caso, que dialoga con el edificio histórico. Su diseño es el resultado de la colaboración del artista sevillano con las arquitectas Charo Escobar y Maripi Rodríguez. La instalación acogerá numerosas actividades desde hoy hasta finales del mes de agosto, y se convertirá en un verdadero lugar de encuentro y charla.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

Lapices

En el Sahara, desde hace mucho tiempo, hay grandes poetas que lanzan al mundo un par de versos con la intención de que otro gran poeta los continúe. Hasta que no aparece alguien a la altura de la calidad de los primeros versos, el poema queda incompleto. Y así, poco a poco, se va construyendo un poema con muchas voces. De manera paradójica, comenzamos con una Despedida, el título del poema que inaugura la sección de la mano del poeta Larosi Haidar. Dice así…

Cuán dulce es amar
y sentirse a la vez amado
pero amargo es el dejar
a quien tanto se ha esperado.

¡Poetas! os animamos a participar y así completar, esperamos, un gran poema coral.

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El País

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