El "Kaiser" estaba allí

Por: | 12 de diciembre de 2014

 

KAISER-GUILLERMO-GRANDE                                        Fotografía del barco alemán Kaiser Guillermo El Grande

Esta entrada ha sido escrita por Bachir Ahmed Aomar, miembro de la Generación de la Amistad Saharaui.

Hace un año, el ministerio de Cultura marroquí anunciaba a bombo y platillo el descubrimiento en las ría de Dajla, antigua Villa Cisneros, de los restos del trasatlántico alemán “KaiserWilhem der Grosse” (Kaiser Guillermo el Grande). Lo publicitaron como un gran descubrimiento del gobierno marroquí. En su proyecto estaba crear una comisión para rescatar el barco con dinero de la UNESCO a la que intentaban implicar en el proyecto. A principios del siglo pasado, el barco era un trasatlántico que hacía la ruta Europa – America. Antes que el Titanic, fue uno de los más modernos de su tiempo. Comenzada la primera guerra mundial, lo dotaron de cañones ligeros para emplearlo como buque corsario en el Atlántico contra la flota inglesa. El 26 de agosto de 1914 el buque se encontraba fondeado a la entrada de la ría de Dajla cuando fue descubierto por el crucero inglés “Highflyer”. Por su posición, el Kaiser casi no pudo defenderse. El alcance de sus pequeños cañones no intimidaron al barco inglés que en apenas hora y media acabó con la resistencia del alemán. A pesar de los daños, el comandante alemán no rindió la nave. Explosionó las bombas situadas en los fondos y lo hundió para siempre.Cinco tumbas alemanas quedaron, como mudos testigos, en el pequeño cementerio de Dajla.

Mi amigo Antonio Cleofé Medina Suarez, que a sus ochenta años conserva una memoria privilegiada, aún recuerda cuando trabajando en el puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria, vinieron a contratarlo en el año 1952 para ir de buzo a Villa Cisneros. Una de las misiones que le esperaba, en una tierra que desconocía por completo, era el desguace de un barco que cerraba la entrada a la ría: el “Kaiser Guillermo El Grande”. Él es testigo directo del desmantelamiento del barco alemán. El buque se encontraba escorado y a no mucha profundidad, lo que dificultaba la entrada a la ría. Las autoridades españolas decidieron acabar con aquella barrera por dos motivos, el primero ya lo hemos comentado y el segundo era más bien económico; el régimen franquista necesitaba materia prima para sus fábricas. El boicot internacional los obligó a utilizar el hierro y otros materiales del trasatlántico hundido. Me cuenta Antonio que, debido a las corrientes, el trabajo se hacía difícil. A veces, tenían que esperar varios días hasta que se calmara el mar. Utilizaban cargas de dinamita para soltar las planchas más difíciles. Recogían toda clase de materiales que se pudiera utilizar, acero, hierro, cobre, etc. Como anécdota, me comenta que la campana que se utilizaba a bordopara avisar de la caída del ancla al fondear, se encuentra en el museo naval de Madrid. Recogían material y lo depositaban en tierra hasta la llegada de gabarras que cargaban para su traslado a Avilés. De allí a Mieres donde era fundido para su posterior reutilización. El “Guillermo el Grande” se estuvo desguazando hasta el año 1955. Por los relatos de Medina se concluye que muy poco queda de él, quizá parte de la proa y la popa, que eran los lugares más difíciles del encargo.Entre lo desguazado, la acción de las corrientes y la arena, podemos afirmar que el barco ha desaparecido y solo quedan restos esparcidos en el fondo del mar.

Lo sorprendente de la noticia hecha pública por el ministerio de Cultura marroquí es que nos quieren convencer que el barco estaba completamente desaparecido y que han sido ellos quienes lo han descubierto después de cien años. Las autoridades españolas lo saben desde el mismo momento en que fue hundido, porque, Francisco Bens, gobernador del Sahara en aquellos tiempos, fue el encargado de recibir a la tripulación del barco y entregarlos a las autoridades alemanas. Además, la orden de desguace partió del gobierno español. Entre los saharauis, los más ancianos del lugar, recordaban a mediados del siglo XX haber visto el barco recostado sobre las arenas de Villa Cisneros, a la entrada de la ría. Para los españoles y saharauis que vivían en el territorio, la existencia del “KaiserWilhem der Grosse” en el fondo de la ría de Dajla, formaba parte del paisaje, mientras que para los marroquíes, extranjeros al fin y al cabo, fue una sorpresa enterarse de su existencia. El desconocimiento por parte marroquí de este hecho histórico se convierte en una prueba más de la ocupación ilegal del Sahara, territorio que jamás perteneció a Marruecos.

Hay 3 Comentarios

Muy bueno, Bachir.

Es precioso querido Bachir refrescarnos la memoria con esta maravillosa historia del Kaiser alemán que siguen sus restos en la ría de nuestra añorada ciudad ocupada Villa Cisneros, Dajla.
Un pueblo con memoria es un libro con muchos lectores que nunca deja de ser actualidad e historia.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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