La Ñ se viste de África en el SILA

Por: | 02 de octubre de 2015

SILA_01De izda. a dcha. los escritores guineoecuatorianos Donato Ndongo y Remei Sipi, la escritora canaria Mª Jesús Alvarado, Conchi Moya y el escritor saharaui Bahia Mahmud Awah.

Esta entrada ha sido escrita por la periodista y escritora Conchi Moya.

Tengo que reconocer que en lo referido a la literatura saharaui en español siento una especie de esquizofrenia. Por un lado, animo encarecidamente a los escritores saharauis a que sean ellos mismos los que escriban sus historias. Al fin y al cabo, quién mejor que ellos van a transmitir su lucha, deseos, anhelos, su cultura, el sufrimiento y también las alegrías que han vivido en estos cuarenta años de ocupación; quién va a conocer la Historia saharaui como sus propios intelectuales. Pero por otro lado, tras publicar varios libros y decenas de artículos relacionados con el Sahara Occidental, no puedo dejar de escribir sobre ellos y de acompañarles en este ya largo camino desde que hace diez años se fundara la Generación de la Amistad y comenzara la andadura de la tercera generación de escritores saharauis en español. Mis escritores amigos se comprometieron también de manera literaria con su causa y con el español, siguiendo los pasos de la Generación del 73 saharaui y la Generación de la Guerra. Las difíciles condiciones que les tocó vivir  a ambas generaciones (la invasión marroquí y la guerra de liberación) no les permitieron desarrollar más su producción.

Una muestra más de esta esquizofrenia es mi participación en el libro 'Literaturas hispano africanas: realidades y contextos', editado por Verbum y coordinado por Inmaculada Díaz Narbona, con un artículo sobre la Literatura Saharaui en Español. Porque en un libro sobre el español y África no podían faltar los escritores saharauis. Por suerte ya estamos lejos de aquellos días en que algunos autores y editores ponían pegas a la hora de hablar de República Saharaui o de considerar al Sahara Occidental como un país. Quien tenga dudas puede preguntar a la organización continental, la Unidad Africana. Con mucho esfuerzo esas mentalidades neocoloniales van siendo superadas.

Y para hablar del español en África nos reunimos en Tenerife en la V edición del SILA (Salón Internacional del Libro Africano) que tuvo lugar entre el 24 y el 27 de septiembre. Allí tuve el honor de participar como ponente en la mesa “África en español”, moderada por la escritora canaria Mª Jesús Alvarado y que contó además con las intervenciones de los escritores guineoecuatorianos Remei Sipi y Donato Ndongo y el saharaui Bahia Mahmud Awah.

Como reflexionó Mª Jesús Alvarado, cuando se habla de idioma español se piensa en España, Latinoamérica, EEUU, pero curiosamente no se piensa en África, a pesar de que hay dos países, Guinea Ecuatorial y el Sahara Occidental, que fueron provincias españolas y donde aún se mantiene, con esfuerzo, el español. “Es una paradoja que la lengua colonial se haya convertido en una lengua reivindicativa e identificativa de la independencia de ambos países y de su lugar en el mundo, frente a su propia condición y frente al mundo”, afirmó la escritora canaria.

Especialmente grato es que los escritores de Guinea Ecuatorial hayan estado en una misma mesa con escritores del Sahara Occidental. “Somos dos países hermanísimos”, afirmó Donato Ndongo. El español se mantiene vivo en ambos países africanos a pesar de los políticos españoles y guineanos. Ndongo explicó que el presidente Obiang ha impuesto otras lenguas como la francesa y más actualmente la portuguesa, que ahora son lenguas cooficiales, “sin razones históricas o culturales que lo avalen”. Al mismo tiempo Guinea Ecuatorial no reconoce a la República Saharaui, “una estupidez más de nuestro presidente”, añadió Ndongo.

La polémica del uso de la lengua colonial está ya bastante superada. “Para nosotros, aunque hayamos combatido el colonialismo, es fundamental utilizar una lengua que nos ayuda a comunicarnos con millones de personas. No la consideramos una lengua extranjera. La enseñanza del español en Guinea se hizo de una manera  brutal pero, quitando las formas, es una herramienta para una mayor integración”, explicó Ndongo. Ante aquellos que les interpelan por escribir en la lengua del colonizador, el escritor guineoecuatoriano reafirma su derecho a usar la lengua que le venga en gana. “En el caso del uso de la lengua española exijo que no me digan lo que tengo que pensar y que no me trasladen a mí sus propios complejos. Soy mayorcito para saber lo que quiero, lo que es lo mejor para mí y lo mejor para mi pueblo”. Por su parte Bahia Mahmud Awah recordó las palabras del escritor argelino Kateb Yacine: “Escribo en francés para decirle a los franceses que no soy francés”.

El escritor e investigador Bahia Mahmud Awah destacó el carácter integrador y de unión que tiene el idioma de la metrópoli: “La lengua española es un denominador común entre saharauis, guineanos y latinoamericanos y el mundo hispano en general. España estuvo en el Sahara más de cien años. Salió de mala manera de sus colonias africanas y el Sahara sigue inmerso en un proceso de descolonización inconcluso”. El escritor saharaui destacó que el único legado que dejó España fue el patrimonio cultural y lingüístico, que los saharauis han incorporado a su identidad. “A saharauis y guineanos nos une vivir en el exilio y la diáspora. Ambos pueblos hemos vivido un exilio cultural”, resaltó.

A diferencia de otras potencias que han cuidado el idioma en las que fueran sus colonias, España no ha sido en absoluto inteligente en ese aspecto y no ha cuidado ni promovido el español en estos países. Es el caso del abandono a este español africano  por parte del Instituto Cervantes, creado por España en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española. Otro problema es el de la publicación de las obras de los escritores africanos. Mª Jesús Alvarado destacó que hay una falta total de apoyo institucional para la edición. Los autores optan por remediar esta problemática de diferentes maneras. En el caso de la literatura saharaui se ha apostado en algunos casos por la autopublicación y la ayuda de universidades, organizaciones y asociaciones solidarias. En Guinea destaca la labor de la escritora Remei Sipi, que incluso ha montado la Editorial Mey para la publicación de autores guineanos. La escritora ecuatoguineana se mostró pesimista, “en Guinea la cultura no interesa para nada”, se lamentó. “Al poder le interesa mantener al pueblo en la ignorancia, así se le tiene oprimido”.

La obra de todos estos autores se ha escrito casi en su totalidad en el exilio, como señaló Mª Jesús Alvarado. Esto hace que los temas escogidos sean muy característicos y vayan más allá de las preocupaciones e intereses personales. En Guinea la literatura arrancó con más fuerza en la poesía pero ahora está destacando más la narrativa. Los saharauis se han centrado sobre todo en la poesía, aunque esto también está cambiando.

Bahia Awah destacó que durante la presencia del colonizador se omitió la cultura saharaui y sus referentes. En los programas de enseñanza de aquellos años nunca se incluyeron a los sabios y eruditos saharauis. Era una enseñanza completamente española. “Esto nos ha llevado a los escritores a hacer una obra comprometida con nuestra gente y con nuestra causa. Compartimos con Guinea Ecuatorial una literatura de dolor, de lucha y de principios”, concluyó.

“Escritores nunca van a faltar, lo que faltan son oportunidades”, afirmó el escritor uruguayo de origen libanés Jorge Majfud durante estas jornadas. Ojalá esto cambie y los escritores africanos en español logren ocupar el verdadero espacio que les corresponde por derecho propio.

*La Ñ se viste de África: parafraseando el título del documental de Mª Jesús Alvarado ‘La Ñ viste de negro’, sobre el uso del español en Guinea Ecuatorial.

Hay 2 Comentarios

muy bien en español , eso sí !

La historia de la letra "ñ" es muy interesante. Por ejemplo, el vocablo Hispania procede del idioma latino y se convirtió en el vocablo España después de la conquista romana. Cosa curiosa, esa letra no existe en el idioma inglés ni tampoco en los otros idiomas. Luego, parece que surgió de los antiguos pueblos de la Iberia que convirtieron la "N" en "Ñ" En otros idiomas sucede lo mismo con la letra "R" que los chinos no conocen. En su lugar usan la letra "L" Otro caso curioso es el de la letra "H" que en español es muda y sin embargo adquiere sentido cuando se usa en la "CH"
Lo mas significativo en todos los lenguajes es el uso de las vocales, que en el idioma chino se complica con las cinco entonaciones de cada una. Espero que algún día seamos capaces de hablar con todos los animales, incluidos los insectos y gusanos. Pregunto: ¿qué idioma hablan los extraterrestres? Si lo logramos seremos capaces de vivir en otras galaxias.

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Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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El País

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