Diario de viaje - Entre arenas (VI)

Por: | 26 de febrero de 2016

Entre arenasVI_20
Yamila y su bebé de seis meses frente a su casa derruida


Por Federico Guzmán


18 de octubre de 2015 - Continúan las lluvias torrenciales. Resistencias. Significado de yihad.

Hoy 18 de octubre vamos por el tercer día de chaparrones intermitentes. La electricidad y el internet han caído. La situación se está volviendo crítica porque las jaimas están empapadas y los frágiles hogares de adobe están empezando a resentirse. Mi papá saharaui, Iselmu Ebneyara, recuerda cómo en el año noventa y uno una gran riada inundó el lecho del ouad donde está levantada la calle principal de Bojador. La corriente se llevó su jaima con todas las pertenencias de la familia. Cuando la lluvia es continua, el adobe se empapa y pierde consistencia. Como el aguacero siga arreciando, el material va a empezar a deshacerse y las paredes no van a soportar más el gran peso de las piedras en lo alto de los techos de chapa. La radio dice que hoy se esperan lluvias fuertes, y que el ejecutivo saharaui se ha reunido de urgencia y ha montado un Comité de Seguimiento y una Célula de Crisis con los gobernadores de las cinco wilayas. Liasaa nos comunica que las autoridades han ordenado nuestro traslado a la Escuela de Arte, la edificación más sólida de Bojador, hasta que pase la emergencia.

Recogemos mantas y colchones de nuestras jaimas y montamos nuestro particular campamento en el aula de dibujo. En un rato que ha amainado la lluvia nos sentamos afuera de la Escuela a tomar reposo al aire fresco. En un instante fugaz percibimos algo inusual, parece el rumor lejano de una ola que crece mezclándose ahora con gritos a lo lejos. Una fragorosa cortina de agua y arena nos ha envuelto y nos lanzamos dentro de la Escuela con un portazo. Choqueados y empapados pegamos la nariz a los ventanales donde no se ve nada a través de una opaca nube amarilla y estrepitosa agua golpeando con fuerza los cristales y tejados de zinc. Tal como vino, pasa el vendaval. Ya en calma, suspiramos, nos reímos, y un poco conmocionados empezamos a hacer un café de puchero. En un momento que encuentro cobertura llamo a mamá a Sevilla y le cuento que aquí está lloviendo bastante. “¡Qué alegría Fico! ¡Me imagino que estaréis muy contentos!” Comprendo que los medios generalistas españoles no se han hecho eco del desastre. “Estamos muy felices mamá”…y continuamos la conversación.

El foco central del proyecto Entre arenas gira en torno al significado de las resistencias, tanto en el Sáhara, como en todas nuestras sociedades. Concibo esta propuesta como una invitación a  imaginar nuevos vocabularios y líneas de fuga a los dogmas dualistas de los conflictos que vivimos cada día. Preguntamos a l+s compañer+s por analogías paralelas o equivalentes a “resistencia” en el idioma árabe. Sobresale primordialmente la noción de yihad. Este término ha sido continuamente desgastado y pervertido por una visión del islam limitada y agresiva, que lo asocia exclusivamente a la violencia. Sin embargo yihad es uno de los términos centrales del islam y constituye el día a día de tod+s l+s musulman+s. Significa, en primer lugar, esfuerzo. Abdel-latif Bilal ibn Samar explica que es insistencia y empeño, por encima de todo hacia adentro, en uno mismo. Reivindicar el yihad “implica el esfuerzo para terminar con todo aquello que obstaculiza la paz (salam) y no una agresión. Una paz interior (que se denomina el gran yihad, el trabajo espiritual) y una paz social y con el entorno natural, esto es, donde el yihad se vuelve lucha por la equidad y en contra de la corrupción de todo tipo”1

Ibn Samar continúa explicando que: “En la jurisprudencia islámica medieval, los juristas inventaron dos términos que no encontramos en el Corán ni en la sunna2:dar as-salam y dar al-harb. Quisieron dividir el mundo en dos compartimentos estancos, uno estable (dar as-salam, literalmente “el hogar de la paz”, es decir, el territorio del islam) opuesto y amenazado por un territorio-otro (dar al-harb, “el hogar de la guerra”). Lógicamente, también reconocieron territorios intermedios y de transición donde existían tratados, acuerdos y reconciliación. Siglos después, sin embargo, continúan habiendo imaginarios afines a estos dos polos opuestos, una división ficticia pero ensangrentada, llamada ahora islam y Occidente”3. El tercer territorio que los juristas denominaron dar al-‘ahd, “el hogar de la reconciliación” está presidido por el armisticio, la tregua, el compromiso y la paz.

1 Dídac P. Lagarriga (Abdel-latif Bilal ibn Samar). Eco-yihad. Apertura de conciencia a través de la ecología y el consumo halal. Edicions Bellaterra. 2014.
2 Sunna: la tradición profética (dichos y hechos) documentados por familiares y compañeros.
3 Dídac P. Lagarriga (Abdel-latif Bilal ibn Samar). Eco-yihad. Apertura de conciencia a través de la ecología y el consumo halal. Edicions Bellaterra. 2014.

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

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Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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