El emir mauritano Ahmed Uld Edeid y su educación saharaui anticolonial

Por: | 01 de julio de 2017

  OuldDeid

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto. archivo DLRS
Este articulo responde lo que decía el profesor y antropólogo Juan Carlos Gimeno de la Universidad Autónoma de Madrid, “Bahia es un etnógrafo de su propia gente”.

Poco o nada se ha escrito de ese personaje de la historia de la resistencia anticolonial saharaui y mauritana. De mis investigaciones sobre la literatura e historia de esta región de habla hasania me llevan a la vida del emir anticolonial Ahmed Uld Edeid. Un personaje que su historia tiene comunes puntos de convergencia en lo referente a  saharauis y mauritanos en su osadía anticolonial. Los casos más distinguidos de esa leyenda de la resistencia anticolonial se dieron en el caso de Ahmed Uld Edeid y Sidahmed Uld Aida, dos notables de educación saharaui conocidos por su lucha contra el dominio colonial francés, de principios del s. XX.

Sidahmed Uld Aida vivió hasta los dieciocho años con los saharauis a los que su madre Aicha Mint Mohamed Uld Ali es originaria, de la familia Aulad Amani. Hasta esta edad estuvo  telmid[1] de la escuela del teólogo y sabio Chej Malainin en su antigua alcazaba de Smara. Allí se educó  hasta que cumplió su primer ramadán a los 18 años. Edad con la que volvió al emirato de su tío que era emir[2] de Adrad.

De la historia de estos dos personajes de esa región conocida como مجتمع الحساني  muchtamaa alhasani[3], se desprende esa naturaleza de libertad y anti dominio colonial con el que se han rebelado los saharauis tras el reparto colonial de África. Pero vendría bien situar primero quien era Ahmed Uld Deid y qué tipo de relación tuvo con la sociedad saharaui durante su infancia. Junto al emir Sidahmed Uld Aida, fueron dos precedentes de relación social en la historia de esas dos geografías que desde remotos tiempos vincularon mutuamente a los dos pueblos, el saharaui y el mauritano.

El prestigioso hombre de letras mauritanas fallecido en los años noventa Mohamadan Uld Sidi Brahim,  desvela interesantes datos biográficos de ese emir anticolonial saharo-mauritano. Cuenta que era conocido como Ahmed Ldeid, un apodo que le vino de su abuelo paterno Ahmed Uld Edeid.  Y decía que su verdadero nombre era Ahmed Uld Ahmed Fal Uld Sidi. Su madre se llamaba Mamia Mint Mohamed Eznagui Uld Ali Uld Ahmed. Su padre Mohamed Fal murió cuando él estaba en el vientre de su madre, de familia saharaui. Tras el fallecimiento del emir de Trarza Ahmed Salem Uld Brahim Salem en 1929, Ahmed Uld Deid asumió el emirato de Trarza en 1930 hasta que murió en 1944. 

Volver al periodo de su vida anterior al emirato de Trarza, nos lleva a la historia de su familia y su relación con el Sahara Occidental. El literato Mohamadan Uld Sidi Brahim, cuenta que cuando Ahmed Ldeid o Edeid, nació en Sahel[4]en 1882, su tío por parte de su madre, llamado Ali Uld Baba de la familia  الكرع Lgaree y Aulad El-lab le cogió mucho cariño desde bebé y le convirtió en el centro de su universo familiar. Le transmitió una completa educación posando por la escuela de los sabios Ahel Barikal-la[5] y los Ideygheb[6]. Ali Uld Baba al percatarse de la inteligencia intelectual de su sobrino debido a su formación en aquellas dos referentes familias saharauis de la sabiduría y ciencias, decidió complementar su educación enseñándole a hacer tiro y llevándole con él en sus largas jornadas de caza en Tiris. Durante la cacería no le dejaba calzar nailas[7] ni llevar turbante en la cabeza ni llevar agua; y cuando desmonta sus jaima en su traslados de un lugar a otro, no le dejaba subir a lomos de su camello, porque quería prepararle físicamente para saber enfrentarse a la adversidad del desierto y ser un hombre bien curtido para esa naturaleza.

Se cuenta que era veloz persiguiendo a los camellos más raudos que tenía el ganado de su tío Ali Uld Baba.  Poseía extraordinarias cualidades de caza y de reflejo ante cualquier cosa que se moviera. Relatan que cuando le sobrevolaba un ave le tiraba con piedras y le alcanzaba con precisión.

Durante ese periodo de educación, su tío Ali Uld Baba observó que ya tenía una puntería de tiro mortal, progreso de lo se alegró mucho pensando en su futuro en una región que ya estaba infestada del infiel colonizador francés y refriegas tribales. También se percató del nivel de inteligencia, observación y vitalidad que había adquirido a esa edad tan temprana a los 17 años en su vida. El literato Uld Sidi Brahim cuenta que a esa edad Uld Deid sabía toda la historia de su familia por parte de padre, sabía que era mauritano y que su lugar y futuro están donde su familia de padre como dictan las tradiciones y el derecho consuetudinario de su cultura. Sus tíos maternos, Ahel Ali Uld Baba, en varias ocasiones sintieron mucha preocupación por él desde personas cercanas a ellos y también desde fuera en su propia gente en Mauritania.

A esa edad ya estaba en boca de muchos por su preparación y educación saharaui cuando comenzó a ser cantado por grandes poetas de la región de su padre como el clásico  Mojtar Uld Haddar[8] quien le dedicó estos versos:

من يوم اخلكت كامت ابشار          للعدال ؤالمد لمتين يحمد لديد

 ماهواخسار فيك اشكر                    الحك يلكمين يظمين زاد

اعليك ابلمر اثنتين يلكمين            يظمين التررزا تعطيك لعمار

 (…)

Oh tú Ahmed Uld Edeid

Desde el día en que naciste magno

la justicia comenzó  a iluminarse

y tu generosidad por doquier se extendió

oh, Ahmed Ldeid.

Elogiarte con transparencia

no es un gesto en vano

porque tú eres quien abarca todo

y tu eres la punta de la lanza que dirige.

Y tienes estos dos testigos:

la punta de la lanza

y aquel a quien todo lo abarcas.

Los Trarza por ti dan su vida

(…)

La gloria te persigue

y tú, modesto de ella vas huyendo

y cuando persigues lo haces con la mano más dura.

Tú desde aquí a Smara[9]

a Smamit[10]

a Witrarin[11]

a Estambul

a Dauwar Lefras

a Saguia[12]

a El Aain[13]

a El Ain Lakhal

a Dar Eyreifilla[14]

eclosionas con tu pujanza

en los verdes campos y planicies.

El tío de Ahmed Ldeid, hermano de su padre por parte de madre, Sidi Mohamed Uld Taleb Uld Heiba, un hombre bien cultivado, gran poeta de buen prestigio, decidió ir a verle en el Sahara donde vivía su familia materna en Tiris, Ahel Ali Uld Baba

Sidi Mohamed al llegar a la familia del emir en el Sahara Occidental y tras ser recibido por la familia materna de Ahmed Uld Deid, ésta se mostró muy cauta del nuevo visitante que procedía de Mauritania a verle. La familia de Ahel Ali Uld Baba le preguntó por el motivo de su visita y el visitante les reveló que es tío paterno de Ahmed Uld Deid. Y les explicó que quería conocerle en persona y proponerle incorporarse a su familia, su tribu, su tierra y alegó en un proverbio hasaní que “El pájaro siempre es de su bandada”. Insinuando que el hijo siempre acaba formando parte de la familia del padre y no viceversa en la cultura de los bidan

La familia se reunió a sola con el nieto y le preguntaron que si sabía que tenía un tío paterno llamado Sidi Mohamed y él afirmó que sí, que lo sabía. La familia les dijo, este tío tuyo vino a buscarte por si quieres marcharte con él. Uld Deid contestó a su tío que primero quiería conocerle y hablar con él sobre su familia y el emirato de su padre. Tras el encuentro que duró varios días, el tío le informó de toda su familia y de su emirato, y este le dijo que estaría dispuesto a marcharse con él. Su tío era un hombre de mucho prestigio, su madre era Fatimetu Mint Aleya, una familia de resonancia social mauritana. Una vez terminada la visita la familia materna de Uld Deid accedió a la voluntad del nieto y le prepararon todo cuanto fuera necesario de provisiones para su largo viaje a Mauritania, a lomos de camellos junto a su tío paterno. Prepararon una surba[15]saharaui que marchó con él en un estilo protocolario tradicional hasta muy lejos y  se despidió de él. Los dos hombres sobrino y tío emprendieron la marcha a trotes de camellos hasta que alcanzaron a la región mauritana de Aukar, se les hizo de noche y en un momento se encontraron con unos jinetes y pararon a saludarles e intercambiaf lajbar[16] . Ahmed Uld Deid se dirigió a su tío y le dijo –pregúntales de qué tribus son ellos. Y el tío hizo la pregunta a los jinetes. A lo que estos respondieron, que eran de una tal tribu de la zona de la que Uld Edeid tenía nociones.

Ahmed Uld Deid le dijo a su tío. –esa tribu no es de fiar. Y le aconsejó no darle más información que lo necesario. Cuando se despidieron de ellos, Ahmed le preguntó su tío –por qué sabes que esos hombres son de poco fiar. Y él le respondió –yo conozco quiénes son nuestro amigos y quienes son nuestros enemigos. Yo sé de todo cuanto nos rodea de gente.

Los dos hombres prosiguieron su camino hasta alcanzar la región donde se encontraba la tribu Aulad Daman y allí los estaba esperando su otro tío quien se encargó de organizar todo el recibimiento al hijo que acaba de regresar a su tribu y a su emirato. La familia paterna de Ahmed Uld Deid desde 1905 mostró su rechazo al colonialismo francés y lo declaró un infiel enemigo. Por entonces Francia intentaba colarse en Mauritania por la zona sur, desde Senegal. La tribu Aulad Daman, una rama de Trarza, tenía su desplazamiento en esa región del sur de Mauritania y al ver que el colonialismo francés entraba por ella decidió desplazarse hacia la región norte de Adrar, intentando no relacionarse con el nuevo orden colonial que se estaba instalando en toda Mauritania.  

Uld Edeid desde una edad muy temprana ya con el emirato de su padre comenzó a atacar unidades del ejército colonial francés en las colinas de El Azlaat en las que tuvo sus primeros éxitos contra los goumiers franceses. Precisamente en esa acción requisó varios fusiles y muchas municiones, gesta anticolonial que   le dio mucho apoyo y prestigio dentro de su tribu y en las otras de la región de Inshiri y Adrar.

El mando francés molesto por sus incursiones usó su modo operandi para neutralizarlo, como hizo con los legendarios guerreros saharauis Wayaha Uld Ali Chej en 1925 y Ali Uld Meyara en 1933, entregando armas a colaboradores por si lo pudieran matar o capturar y entregar a los franceses. La misma estrategia que practicó contra el emir Sidahmed Uld Sidahmed Uld Ahmed El Aida, asesinado por los goumiers franceses en 1932. Sin embargo el mando francés con su estrategia que encargaba su ejecución a los goumiers mauritanos y senegaleses no les funcionó la estrategia para liquidarlo ni diezmó sus sorpresivos ataques a las snag francesas.

Uld Edeid  en 1914 su enfrentamiento contra el ejército colonial le otorgó entre los creyentes respeto y conllevó a que muchos adeptos se le unieron en la lucha contra el colonialismo francés en Mauritania. Su bravura en el combate los mauritanos la relacionaba con la educación que recibió con la gente de Ahel Sahel, es decir los saharauis. Cultura donde se había criado y educado en valores que luchan por la libertad y contra el sometimiento sea como fuera su modo.

Se cuenta que durante ese periodo de calma y pacificación entre las tribus mauritanas y el colonizador, Uld Deid emprendió un viaje al Sahara para visitar su familia materna en Tiris. Y que tras su caluroso recibimiento por su tío Ali Uld Baba, en el segundo día de su estancia le dijo, “aquí como sabrás de la educación que te hemos proporcionado, no tenemos emires ni sultanes y todos por igual nos levantamos para hacer nuestras hogueras y preparar nuestra comida”. Un rasgo particular de libertad e insumisión que ha caracterizado a los saharauis desde tiempos remotos y está presente en su educación. Uld Deid venía de una tribu de su padre que le declaró su emir y le acostumbró un trato servial, especial, que no se daba en la cultura de su familia materna saharaui.

Con el ejército colonial francés se enfrentó en muchas escaramuzas, como en el caso de la caravana francesa que venía de Ndar, Senegal, trasportando armamento para entregarlo a sus colaboradores mauritanos en  la región de Sahuet Elma. Uld Edeid y sus hombres al enterarse interceptar de noche la caravana francesa, atacándola y le requisaron todo el material que llevaba antes de llegar a su punto de destino. El mando francés de la zona le persiguió con un grupo muy fuerte de goumiers y al saber que lo iban alcanzar se detuvo para comunicar su decisión a sus hombres: “este que esta al oeste es un río infranqueable, al sur tenemos Ndar, Senegal, al norte tenemos Nuakchott que desea vernos capturados o muertos, y al este lo estéis viendo, los franceses vienen a por nosotros y  hoy para vencer solo valdrán hombres y fusiles”. Se dice que al terminar su arenga cogió su arma y mató a todos los camellos que tenía sus hombres para que nadie se rindiera ni huyera.

Uld Edeid hizo frente a las tropas goumiers que lo perseguían y con sus hombres  derrotó la columna francesa. Requisó todo su material, camellos, municiones, armas y ropa. El literato Mohameden Uld Sidi Brahim cuenta que el emir propuso a sus hombres usar todo el material recuperado para seguir atacando un número de puestos donde estaban desplazados unidades militares de los franceses, con el propósito de liberarlos del colonizador. Pero sus hombres no le aceptaron la propuesta y le dijeron “con todo lo requisado el éxito ya lo tenemos y no debemos aventurarnos con ello”.

El mando francés impotente ante los golpes de Uld Deid acudió a la intermediación del notable religioso mauritano Baba Uld Chej Sidiya[17] en busca de firmar paz con el emir guerrero. Uld Deid guardaba mucha consideración a Uld Chej Sidiya, por lo que le escuchó en su mediación, pero sin antes plantearle varias condiciones para hacer paz con el mando colonial francés. Uld Sidiya presentó a los franceses las exigencias del emir y estos las aceptaron todas.  El mediador  comunicó a Uld Deid que debería presentarse en la localidad de Butilimit para firmar el acuerdo de paz con los franceses.

Mohameden Uld Sidi Brahim cuenta que Uld Deid se prestó en Butilimit ante el mando francés y expuso sus exigencias de las que se sabía: Prohibir las incursiones francesas en la región de Trarza; garantizarle sus demandas cuando exige algo a los franceses; amnistiar todos los guerreros y notables cercanos a él que los franceses tenían declarados como enemigos; no desarmarle en persona, no imponerle a sus seguidores el impuesto de renta colonial sobre el ganado de su gente. Logrados estos objetivos, el emir de Trarza comienza un periodo de convivencia bajo dominio colonial francés hasta su muerte en 1944. Una “paradoja” de lucha anticolonial que permitió a Francia como potencia occidental colonizara a Mauritania hasta su independencia en 1960.

En este repaso a la historia y como plantea la antropología sobre la articulación de datos y argumentos teóricos para aproximarse al objeto de estudio. He querido destacar la vida de estos dos hombres referentes en la historia del Sahara Occidental que transcurrió durante el periodo colonial. Se trata de la etnografía que ha sido omitida por la bibliografía colonial y poscolonial. He aquí el rol del etnógrafo nativo ante la memoria colectiva como respuesta a lo omitido por el texto del teórico expedicionario colonial que sigue desdibujando el pasado de muchos pueblos africanos. La vida transversal de este emir surgido de una familia saharo-mauritana, obedece a un planteamiento del antropólogo Pierre Bourdiue en su obra “Antropología de Argelia” cuando aborda la interpretación y la diferenciación. Y para explicarlo parte de un proverbio de los kabilas de Argelia que reza  «Sigue el camino de tu padre y de tu abuelo». Bourdieu aclara esta relación como la que llevó el emir Uld Edeid a obedecer: “La fidelidad a la tradición de los antepasados, valor de valores, domina todos los actos esenciales de la vida social: el aprendizaje cultural en primer lugar, en los objetivos que persigue y en los medios que emplea para alcanzarlos al mismo tiempo”. Uld Edeid es uno de esos valores sociales surgido de la notoriedad de dos familias que se identifican por la reputación frente a toda acción vil contra la que los saharauis y mauritanos educan a sus hijos desde una edad muy temprana.  Dar visibilidad y refrescar al lector delicias de la historia que la “bibliografía de militancia colonial” omitió con indiferencia, es dar respuesta y aclarar hechos de la historia en su objetividad desde la memoria colectiva, el fiel registro de los pueblos que fueron dominados. "la claridad es la cortesía del filósofo". Ortega y Gasset.

Bibliografía:

  • Programa literario que realizaba el literato Mohameden Uld Sidi Brahim “Shenguiti Al Asala Muritania” شنقيط الاصالة مورينانيا programa consultado https://www.youtube.com/watch?v=3rJ7p4IaPPE

Fuente oral consultada:

  • Afeluat Mohamed Elmami Mohamed Said, experto en la sociedad saharaui, descendiente de los sabios Chej Mohamed Elmami y Mohamed Uld Tolba.

[1] discípulo

[2] príncipe

[3] Sociedad mauritana y saharaui que hablan la lengua hasania

[4] Nombre que las tribus de Mauritania daban al Sahara Occidental por su ubicación geográfica situada al oeste de ellos.

[5] Grandes sabios y eruditos saharauis nacidos en la región sur del Sahara Occidental, Tiris. El sabio Chej Mohamed Elmami es uno de sus más referentes del siglo XIX, autor del tratado sociológico de la sociedad saharaui “Qitab Albadia”, Libro del nomadeo.

[6] Tribu saharaui conocida por su erudición y saberes sobre la cultura y sociedad saharaui y mauritana. Uno de sus referentes fue Mhamed Uld Tolba, el gramático, poeta y erudito tirseño.

[7] Sandalias tradicionales saharauis hechas de piel de camello.

[8] Clásico mauritano con fecunda obra literaria en hasania, vivió entre 1850 a 1930. Originario de grandes juglares  conocidos como Lehraki, vinculados a las tribus de Ahel Elguebla.

[9] Primera ciudad saharaui construida por Chej Ma El Ainin en 1899.

[10] Región del Sahara Occidental.

[11] Región de Mauritania.

[12] El Río de Saguia El Hamra, el más grande río del Sahara Occidental, en la región norte sobre el cual se fundó la ciudad de El Aaiun.

[13] Región de Mauritania que fronteriza con el Sahara Occidental.

[14] Región del sahel, litoral, saharaui conocida con sus fuentes de agua.

[15] Un destacado grupo de guerreros a lomos de camellos y armados.

[16] Noticias de los nómadas.

[17] Teólogo, fakíh y poeta mauritano de la tribu Aulad Aberi. Vivió entre 1860 y 1924. Considerado como el notable religioso que facilitó la entrada del colonizador francés en Mauritania, alegando el interés de las tribus mauritanas y persuadiéndolas al respecto.

Hay 0 Comentarios

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

 

1-7bfefc59d6

Texto: Ali Salem Iselmu

Ilustración: Sayad Mohamed

Cuando alguien siente rabia e impotencia ante muchas situaciones injustas y terribles, acude a la poesía como el último refugio contra el odio y el miedo. En ella encuentra palabras e imágenes que construye con mucha delicadeza para dar respuesta a la intolerancia. Una mirada transforma una vida, rompe una frontera y penetra de forma irremediable.

Ver todos los fragmentos »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal