El Sahara Occidental a debate en la London School Economics and Political Science, con el documental “Hijos de las nubes” y el escritor Bahia Awah

Por: | 03 de diciembre de 2017

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Texto. Bahia MH Awah

Fotos: L.H.M

Decía el académico y antropólogo español Juan Carlos Gimeno, “donde hay un saharaui está el proceso de lucha del pueblo saharaui”. Y también en el mismo contexto de militancia intelectual, decía en verso el poeta e histórico polisario Biga Uld Baali al inicio del proceso de liberación nacional del Sahara Occidental.

التاريخ اتمش ينصاع          بيه اجيال اكتب بسباعو

و المناضل من لقتناع                  اكد احدد سراعو

Nuestra historia ha hecho

en su andar leyendas.

La nueva generación

ya sabe escribir más allá

de sus dedos.

Y el militante desde su convicción

sabrá acotar con determinación

expectativas e incertidumbres.

El pasado jueves 30 de noviembre, dentro del Spanish in Motion, un proyecto académico del Lenguage Centre de la London School Economics and Political Science y en colaboración con el Instituto Cervantes en Londres y el Cañada Blanch Centre, fui invitado en calidad de escritor, realizador, antropólogo y poeta en el exilio para debatir con más de cientos de estudiantes y profesores de la LSE sobre la película “Hijos de las nubes, la última colonia” realizada y dirigida por Álvaro Longoria y el actor Javier Bardem. La película fue premio Goya al mejor documental en 2013 y ganadora del X Festival internacional de Cine del Sahara, Fisahara en 2012.

“Hijos de las nubes, la última colonia” se proyectó en el Wolfson Theatre de la LSE abarrotado de estudiantes. La London School of Economics and Political Science, sede de este encuentro con la historia del pueblo saharaui, es una facultad de Londres, clasificada como una de las mejores universidades del mundo en ciencias sociales. Tras la proyección nadie pudo quedar indiferente ante el hilo que han escogido los realizadores de la película para contar la historia del proceso de liberación del Sahara Occidental y su trato a nivel de la comunidad internacional, asentada en su más funesta realpolitik, donde priman intereses de los estados frente al derecho de los pueblos y la legalidad internacional. “La realpolitik es pan de cada día en política internacional. Marruecos es el mayor enemigo potencial de España, reclama Ceuta, Melilla y Canarias (…) La “amistad” hispano marroquí es un entente cordiale que puede explotar en cualquier momento…”, en palabras de Álvaro Longoria.

El profesor Rafael Peñas Cruz había dado inicio al acto con una presentación sobre el propósito de estudio del documental como materia para los estudiantes. Él fue el encargado de moderar el debate y, tras la película presentar y dialogar con el escritor invitado Bahia Awah sobre la literatura e historia de la última colonia africana, el Sahara Occidental. La lengua española como legado en la cultura saharaui, el culturicidio material e inmaterial que practica Marruecos en el territorio y el escritor saharaui en el exilio y su literatura comprometida fueron temas de parte del debate. Tras esta introducción abrió el debate con reflexiones, preguntas y respuesta desde el público estudiantil. Un debate que al final concluyó con un cálido aplauso. “Cientos de estudiantes de la LSE han podido conocer la historia del pueblo saharaui y su proceso político”, como más tarde me comentaron los profesores Lourdes y Rafael. A este acto asistió el encargado del departamento cultural del Instituto Cervantes en Londres, el Sr. Francesc Puértolas con quien tuve la ocasión de charlar distendidamente sobre la cultura e historia saharaui.

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Durante los noventa minutos de proyección que recorren la historia de la última colonia en África, se escucharon desde el público reacciones de indignación ante las inauditas escenas que aparecen en la película con nombres y apellidos. Desdenes, repulsas, desaprobaciones, arrebatos, carcajeos irónicos, como cuando un exministro francés de los años setenta decía “La no solución  del conflicto es la solución” o cuando Frank Rudy, exembajador de los Estados Unidos y expresidente de la MINURSO (Misión de Naciones Unidad para el Referéndum en el Sahara Occidental) afirmaba, ironizando sobre el sucio juego político con el que el ocupante marroquí intenta comprar voluntades, “Marruecos me ofreció becas para mis hijos y también me ofreció conocer el rey… y para qué yo conocerlo” o cuando hablaba de su experiencia dirigiendo la MINURSO con las dificultades y obstrucciones del Gobierno marroquí, momento de la película en el que Rudy calificaba de “verdadera mafia” la actuación marroquí ante cualquier avance en el proceso. Marruecos siempre se ha interpuesto en el camino hacia el referéndum, ante lo que Rudy llamaba la “manifiesta debilidad de la ONU para afrontar la situación creada”.

En “Hijos de las nubes” hay muchas escenas que permanecen en la memoria del espectador, como cuando el ministro de defensa saharaui Mohamed Lamin Uld Buhali afirma tajante que “nunca jamás el Consejo de Seguridad de la ONU va a resolver el litigio de un pueblo agredido y nunca jamás la ocupación  del Sahara Occidental será resuelta por la ONU”, rotundo planteamiento en total consonancia con esta frase de Patrice Lumumba  “Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres”. Otro destacado momento de la película es el relato de la activista saharaui Aminetu Haidar, premio Robert Kennedy de los Derechos Humanos, sobre la brutalidad del régimen de ocupación marroquí y sus años de secuestro y encarcelamiento en prisiones secretas. Concluye el documental con la intifada saharaui contra la ocupación marroquí y la afirmación del pensador norteamericano Noam Chomsky de que “la primavera árabe empezó contra los regímenes dictatoriales con el levantamiento del campamento de Gdeim Izik en la parte ocupada del Sahara Occidental”.

La película, como afirmó Javier Bardem, “es un documental de denuncia, cuya función es despertar conciencias dormidas, y en la medida de lo posible hacerlas actuar”. Además, “Hijos de las nubes” en palabra del actor es “una instructiva lección de historia que repasa el proceso de colonización de un siglo en el Sahara Occidental” y de su aún inconclusa descolonización. Y a mi parecer es un largometraje ideal y didáctico para la academia de las ciencias sociales con el que entender por qué ha durado un proceso de descolonización tanto tiempo sin resolverse, siendo legal, justo y dossier presente en la agenda de la ONU, desde sus más representativos y altos órganos, Comité de Descolonización, Asamblea General y Consejo Seguridad.

 

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Y… ¿dónde queda el Sáhara?

Sobre el blog

Intentar mostrar la riqueza de la cultura saharaui. Ese es el objetivo de este espacio. Una cultura nacida de la narración oral, de los bellos paisajes del desierto, de las vidas nómadas y el apego a la tierra, de su origen árabe, bereber y musulmán, de sus costumbres únicas y de la relación con España que se remonta a más de un siglo. Una cultura vitalista, condicionada por una historia en pelea por la supervivencia desde 1975. Coordina Sukeina Aali Taleb

Sobre los autores

Sukina Aali-Taleb Hija del exilio, Sukina Aali-Taleb nació en Madrid por casualidad, de padre saharaui y madre gallega. Es miembro del grupo de escritores La Generación de la Amistad Saharaui y coautora del libro "La primavera saharaui, los escritores saharauis con Gdeim Izik", tras los acontecimientos de El Aaiún, en 2010. Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura en institutos públicos de Madrid. Como no puede ser de otra manera, apoya al Frente POLISARIO en proyectos de ayuda a su pueblo, refugiado y abandonado a su suerte en Tinduf (Argelia), desde hace cuatro décadas.

Roberto MajánRoberto Maján, ilustrador. Le gusta decir que fue el último humano nacido en su pueblo; piensa que eso lo hace especial. Y que su abuela se empeñó en llamarle Roberto en memoria de Robert Kennedy asesinado cuatro días antes. En la época en que nació y se bautizó, el Sahara era español, en el mal sentido de la palabra. El lo sabía por las cartas que recibía de su tío Ramón, destinado allí en su servicio militar. Los sellos que las franqueaban prefiguraron el universo imaginario que tratará de recrear en las imágenes de este blog.

Bahia Mahmud Awah Bahia Mahmud Awah. Escritor, poeta y profesor honorario de Antropología Social en la Universidad Autónoma de Madrid, natural de la República del Sahara Occidental. Nacido en los sesenta en la región sur del Sahara, Tiris, la patria del verso y los eruditos. Cursó estudios superiores entre La Habana y Madrid, donde reside. Pertenece al grupo de Escritores Saharauis en lengua castellana.

Willy Veleta Willy Veleta. Willy Veleta consiguió su licenciatura de periodismo de una universidad estadounidense (ahí queda eso) y ha trabajado en todos los canales privados de TV en España… de los que huyó cuando se dio cuenta de que querían becarios guapos. Ahora es profesor de periodismo en inglés y prepara su tercer libro, una novela sobre los medios.

Liman Boicha Liman Boicha. Se licenció en Periodismo en la Universidad de Oriente en Cuba. Después de una larga ausencia regresó a los campamentos de refugiados saharauis y durante cuatro años trabajó en la Radio Nacional Saharaui. Actualmente reside en Madrid. Ha publicado Los versos de la madera y ha participado en varias antologías de poesía saharaui: Añoranza, Um Draiga, Aaiún, gritando lo que se siente, entre otras. Forma parte del grupo poético Generación de la Amistad Saharaui y es miembro de la Asociación de Escritores por el Sahara-Bubisher.

Larosi Haidar Larosi Haidar. Tras el alto el fuego, se instaló en Granada, donde se licenció y doctoró en Traducción e Interpretación. Actualmente es profesor de esta misma disciplina en la Universidad de Granada y ha publicado varios trabajos relacionados con la cultura saharaui. También ha participado en varias antologías de poesía saharaui.

1000 voces para un poema

01

Texto: Mohamidi Fakala, escritor y periodista saharaui desde su exilio en los campos de refugiados saharauis en el sur de Argelia.

En comparación con otros vientos, el siroco [1] (el proceso de lucha saharaui)  cubre el rostro tanto de día como de noche en un acelerado encuentro con el litoral atlántico, en el que pierde la euforia devastadora que traía del desierto. Asegura la leyenda que no pasaría inadvertidamente sin que sus brazos de gravilla dejaran máculas sobre paredes, pedregales, hombres y matorrales. En su viaje frenético agrieta la costra y levanta el remolino a soplo de efecto sarguia [2] (reaccionario mundo árabe) que se granjea en el pulso de la pobre vegetación del desierto.

En efecto, es el fenómeno natural omnipresente en la vida de los hombres de las nubes y de los vientos. Es la sucesión del tiempo en su propio efecto. Los pobres habitáculos y jaimas del Sahara se levantan en contratiempo para poder seguir erguidas, con el temor a ser atragantadas por la fina arena en un proceso de recesión a causa del embate de los caprichos de los colores del viento. Sin desmesura, caravanas y ciudades del desierto fueron llevadas por el espejismo de la arena, la soledad y el silencio de este gran imperio (la dictadura de la monarquía marroquí) donde no cabe la duda, la traición ni la mentira.

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