¿Será cierto esta vez que Mercosur y UE se acercan a un pacto?

Por: | 24 de abril de 2014

A la negociación del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur le sucede como al cuento del lobo. Desde hace 14 años alguien dice que está a punto de sellarse, que esta vez el diálogo va en serio, pero el pacto nunca llega. Los negociadores comerciales más duros dicen que es mejor un “no acuerdo” que un mal acuerdo. Quizá eso es lo que ha sucedido en estos años de infructuosa negociación entre un bloque proteccionista del campo, como la UE, y otro exportador de bienes agrícolas, pero con interés en resguardar su industria, como el sudamericano. En ese contexto, el jefe de Gabinete de Ministros de Argentina, Jorge Capitanich, destacó la semana pasada que la anterior en Montevideo los negociadores de Mercosur lograron “avances significativos” para la “presentación de una oferta común” a la UE. Cada bloque debe presentar ofertas de liberalización del 90% de su comercio, pero primero Mercosur debe alcanzar un consenso entre sus miembros sobre qué productos quedarán en el 10% resguardado y cuáles bajarán antes o después sus aranceles de importación. A finales de abril, se celebrará otra reunión interna del bloque del Atlántico para definir la propuesta final que se elevará a la Comisión Europea, que tiene un mandato para negociar, no debe consultar a los 28 miembros comunitarios aunque elaborará su oferta teniendo en cuenta que un eventual convenio requerirá su ratificación por cada uno de ellos.

 

Hace dos semanas, un portavoz del Ministerio de Desarrollo de Brasil le dijo a la agencia EFE que su país, Argentina, Uruguay y Paraguay se habían puesto de acuerdo en liberalizar el 87% de su comercio y que a finales de mes se podría llegar al 90%, que es el grado de apertura que exige la UE para sellar un tratado de libre comercio (TLC). En este caso sería un acuerdo de asociación que incluye un TLC, pero también un pacto político y de cooperación. Venezuela, que se incorporó a Mercosur en 2012 y que aún se encuentra en proceso de desgravación arancelaria con respecto de sus socios, no participa de las negociaciones con la UE, pero podrá adherirse en un futuro al eventual pacto birregional. Aquel portavoz brasileño atribuyó el principio de acuerdo a un “cambio” de la posición más proteccionista del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y su aceptación de liberalizar la industria del automóvil. En cambio, el sector textil de Mercosur quedaría resguardado.

Sin embargo, el periódico O Estado de S. Paulo publicó un artículo posterior que advierte de que todavía restan diferencias importantes para llegar a ese 90%. El periódico paulista advirtió de que Argentina insiste en que el plazo de desgravación arancelaria sea de 15 años, frente a los 12 que aceptan sus socios y los diez que reclama la UE. Además, para ampliar la oferta del 87% al 90%, Mercosur se debe poner de acuerdo en abrir sectores que Argentina no quiere en principio liberalizar, como piezas de coches, productos químicos y eléctricos y ciertas máquinas.

Ue merco

Las negociaciones comenzaron en 1999, cuando Mercosur adhería al ideal neoliberal, antes de que en 2003 el Partido de los Trabajadores (PT) llegara al poder en Brasil y a que el kirchnernerismo hiciera lo propio en Argentina. En 2004 los bloques se intercambiaron ofertas, pero no hubo acuerdo. En 2010, los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Cristina Fernández de Kichner, que ocupaban entonces las presidencias de sus respectivas uniones de países, relanzaron el diálogo, aunque más como un gesto de buena voluntad política que con una decisión concreta de sellar el pacto esquivo. Las elecciones presidenciales de Argentina en 2011 y Francia en 2012, quizá los países más proteccionistas de cada bloque, uno en lo industrial y el otro en lo agrícola, retrasaron otra vez las negociaciones. ¿Qué ha ocurrido ahora?

La UE pretende que la apertura llegue al 90% del universo de productos, incluidos coches y sus piezas, y además aspira a que se liberalicen algunos sectores de servicios y ciertas compras públicas. De por sí pactó en 2010 con Mercosur que las ofertas deberán ser mayores que las de 2004.

“Había dudas de la posición argentina, que estaba lejos del objetivo del 90%, pero se fue mejorando”, comenta el embajador de la UE en Buenos Aires, Alfonso Díez Torres. En marzo pasado se reunieron los negociadores de ambos bloques en Bruselas y se lograron progresos. A partir de ahí las dos partes debían elaborar sus ofertas y se prevé que en junio próximo las intercambien, aunque tampoco se ha firmado un compromiso de plazos.

 

¿Qué ha cambiado que ahora Argentina ha flexibilizado su posición? Por un lado, Brasil la presiona. Entre ambos países hay tensión por la caída del comercio bilateral y las barreras argentinas a los productos brasileños, mucho más generalizadas que las que Brasilia aplica a Buenos Aires. El empresariado y la oposición brasileñas critican a Mercosur por sus peleas internas y lo consideran un ancla para la apertura hacia otros mercados, en años en que el crecimiento brasileño se ha moderado y se buscan nuevos vectores de expansión. En esta posición liberalizadora influye también el efecto del nacimiento de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) y las meganegociaciones comerciales en danza, como la de la UE con EE UU. El Gobierno de Dilma Rousseff pretende responder a las críticas con un acuerdo con Europa, según analistas, y pretende que Buenos Aires reconozca que el gigante sudamericano precisa de otros mercados además de los de socios más pequeños de Mercosur.

Pero analistas consideran que Argentina no solo ha reaccionado a la presión de Brasil sino a su propio interés. “El Gobierno argentina quizá piensa que puede ser un objetivo atraer inversiones y que un acuerdo con la UE influirá más en eso que en el aumento de comercio en sí porque traerá previsibilidad y facilidad para esas inversiones. Habrá un marco jurídico garantizado, pero no un implicado un tratado de protección de inversiones”, aclara Díez Torres. Brasil, a diferencia de la Argentina de la década del 90, nunca ha firmado ese tipo de acuerdos con países para garantizarles tribunales internacionales a los inversores extranjeros que fuesen a hacer negocios a su territorio.

Ue merco2

El cambio del Gobierno de Fernández también se enmarca en un giro hacia cierta ortodoxia económica después de la devaluación del peso de enero pasado que avivó temores de una crisis mayor. “Hay un giro en política económica que vemos como positivo”, destaca Díez Torres. “Hay una apertura hacia la economía internacional para normalizar las relaciones financieras”, observa el embajador europeo.

“Un acuerdo UE-Mercosur modificaría la ecuación comercial Argentina-Brasil porque haría avanzar hacia la integración económica dentro de Mercosur”, opina Díez Torres. Es que la UE no admitiría un pacto de libre comercio con una región en la que las mercaderías circulan con barreras no arancelarias, como hasta ahora. “Quizá Argentina busque un modelo de reindustrialización, no basado en la sustitución de importaciones, sino en la integración de cadenas de valor añadido. Además un TLC lleva tiempo entre que se firma y se pone en efecto. Durante ese tiempo y los años posteriores de paulatina desgravación arancelaria cabe la posibilidad de que se dé apoyo y se reestructuren industrias”, especula Díez Torres. La UE aceptará que Mercosur abra más lento el 90% de los productos que ofrezca liberalizar, al tratarse de un pacto entre países con diferente nivel de desarrollo. Sobre todo habrá concesiones para Paraguay, que es el único beneficiado actualmente en Mercosur por un programa especial de reducciones de aranceles que ofrece Bruselas a países de ingresos bajos o medio bajos.

El embajador reconoce que se ha agilizado la importación de bienes intermedios en Argentina, aunque no la de los de consumo. El cambio coincide con la partida del polémico Guillermo Moreno de la Secretaría de Comercio Interior, en noviembre pasado. Ahora el control de importaciones está en manos de un discípulo del ministro de Economía, Axel Kicillof: Augusto Costa, secretario de Comercio. En los próximos meses se conocerá en Ginebra el fallo de un panel de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre la demanda de varios países desarrollados, incluidos los de la UE, contra las barreras generalizadas que impone Argentina a las importaciones. También Buenos Aires ha demando a la UE ante la OMC por frenar sus exportaciones de biodiésel. Además, en una reciente comida de Kicillof y su par de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, con embajadores de los países de la UE las autoridades argentinas les recordaron que, pese a las barreras, las exportaciones europeas a su país crecieron en 2013, sobre todo las de maquinarias.

 

“El momento actual es el más positivo para firmar, pero aún dista mucho trecho”, se refiere Díez Torres al pacto UE-Mercosur. “Estamos más cerca que hace un año. Más cerca que en 2010, cuando había más que nada intención política. Hoy hay condiciones económicas que hacen más viable la negociación. Antes el mundo estaba mirando qué sucedía con la Ronda de Doha (para liberalización global del comercio). También influye que la UE esté negociando con EE UU”, analiza el embajador.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Antonio Tajani, vendrá a Argentina, Panamá y Paraguay el próximo junio en una misión con empresarios. En otra gira similar ya pasó por Brasil y Uruguay.

Kuwait busca tierras en Latinoamérica

Por: | 22 de abril de 2014

El rey Juan Carlos viajó la semana pasada con una delegación de empresarios a Kuwait, que, a diferencia de Catar y Emiratos Árabes, aún no ha despegado como centro financiero y aéreo en el Golfo Pérsico, pero que tiene planes de serlo a futuro. Territorio de la guerra entre Irak y EE UU entre 1990 y 1991, Kuwait tiene proyectos de infraestructura y no solo buscar ampliar sus lazos con España sino con Latinoamérica.

 

Este país petrolero de 3,2 millones de habitantes importa sobre todo coches, móviles, medicamentos, oro y materiales para la industria del crudo. China, EE UU y Emiratos Árabes son sus principales proveedores, mientras que Brasil ocupa el puesto 18°, con exportaciones por 65,8 millones de euros en 2013. Kuwait exportó ese año por 20.702 millones e importó por 5.567 millones. Sus principales compradores son China, Emiratos Árabes e Irak, dos países a los que exporta crudo para su elaboración posterior. Brasil aparece en el puesto 19° como destino, con 13,3 millones.

México, Cuba y Honduras también le compraron algo a Kuwait, mientras que el resto de los países latinoamericanos nada, por lo menos en los primeros nueve meses de 2013. En cuanto a exportaciones latinoamericanas en ese periodo, las de México al emirato llegaron a 40,1 millones, las de Paraguay, a 2,8 millones y las de Chile, a 1,9 millones. Los demás países latinoamericanos exportan a Kuwait, pero por cifras menores.
 

Kuwait, al igual que otros países del Golfo, busca no solo comprar alimentos en Latinoamérica sino también tierras para asegurarse su aprovisionamiento. Solo Argentina y Brasil han impuesto límites a las compras de campos por extranjeros. “Queremos comprar tierras en Latinoamérica, pero en Argentina no está permitido”, comenta el embajador de Kuwait en Buenos Aires, Salah Mubarak Almutairi. “Necesitamos seguridad alimentaria. No sabemos qué ocurrirá en el futuro. Nosotros importamos arroz de Pakistán, India", añade el diplomático.

El emirato además ofrece en la región financiación para obras de infraestructura. Por ejemplo, en marzo el Fondo Kuwait para el Desarrollo Económico Árabe firmó un acuerdo con la provincia argentina de Santa Fe para prestarle 36,7 millones para el mejorar el sistema de agua de la ciudad de Reconquista. En 2012, le concedió un crédito por 19,3 millones a Cuba para obras similares en La Habana. Tanto Argentina como Cuba carecen de acceso a los mercados internacionales de deuda. En los próximos meses, Kuwait planea financiar también obras en la provincia argentina de San Juan. Los préstamos son en general a diez años, con cinco de gracia, y un tipo de interés del 2%.

El embajador Almutairi cuenta que en dos o tres años estará construido en su país uno de los principales puertos de Oriente Medio. Kuwait, al igual que Catar o Dubai (Emiratos Árabes), aspira a convertirse en un centro económico y de transporte, tanto marítimo como aéreo. “Después de la invasión (iraquí de 1990), Kuwait no tuvo una recuperación fuerte y necesitamos tiempo", se justicia el funcionario.

 

Kuwait ha firmado un tratado de protección de inversiones con Colombia y negocia acuerdos de libre comercio con Chile y Perú. “Para invertir en países latinoamericanos, necesitamos que haya tratados”, comenta Almutairi, que considera que para Kuwait los países clave de la región son Brasil, México, Chile, Venezuela y Uruguay. En cambio, por ahora no analiza invertir en Argentina y su rico yacimiento de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta: “No está claro. Hoy el país está en crisis. Quizá en el futuro invertiremos, depende de las oportunidades, de qué ofrece. ¿Quién puede invertir antes de que la economía se estabilice? La inflación es increíble”. En cambio, Kuwait supo cultivar buenos lazos con la Argentina neoliberal de Carlos Menem (1989-1999), que, a diferencia de la tradicional política neutral en conflictos bélicos de su país, mandó tropas en la Guerra del Golfo para apoyar a EE UU.

“Chile y Uruguay tienen economías fuertes y saludables”, destaca Almutairi. “México y Brasil son muy fuertes. Queremos que haya más inversión de Kuwait en la región, en campos, en petróleo, y queremos importar más alimentos y bienes industriales, como coches, de Brasil o Argentina”, dejó abierta la posibilidad el embajador.

La desaceleración china provoca dudas en Latinoamérica

Por: | 11 de abril de 2014

Que no cunda el pánico, pero tampoco es para despreocuparse. China desacelera su ritmo de crecimiento y pretende cambiar el modelo económico orientado a la exportación por uno vinculado al consumo, pero esas no son necesariamente malas noticias para Latinoamérica. De hecho, aún no se han cumplido en general los pronósticos de caídas estrepitosas de los precios de las materias primas, principales productos de exportación de Sudamérica a China, con las excepciones de los minerales, que bajaron más que las otras, para perjuicio de Chile y Perú. Los desafíos de la región, en cambio, siguen siendo los mismos de antes: la diversificación productiva y la deuda social que persiste pese a las mejoras recientes. Para discutir sobre el impacto del cambio de modelo chino en Latinoamérica, la Red Mercosur, un colectivo de economistas sudamericanos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) organizaron hace dos semanas una jornada de reflexión en la capital argentina.

 

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No es el mejor día para hablar de tecnologías de la información en Latinoamérica. Es a horas de que Intel anunciará el cierre de su emblemática planta de microprocesadores en Costa Rica, lo que afectará no sólo a la economía del país centroamericano sino al anhelo de toda la región de avanzar hacia una industrialización de bienes de alta contenido tecnológico y no depender sólo de las materias primas y el ensamblaje de manufacturas. Pero es hoy cuando en este blog presentamos que Brasil, Uruguay, Chile y Costa Rica cuentan con el mayor desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en América Latina. Por lo menos a esa conclusión ha arribado la Corporación Andina de Fomento (CAF) en un análisis que abarcó a 14 países de la región y que fue presentado hace dos semanas en un seminario sobre educación e innovación en Buenos Aires. Bolivia, Paraguay, República Dominicana y Perú se encuentran entre los de menor índice integral de desarrollo de las TIC, que abarca cuatro dimensiones: institucional, económica, de infraestructuras y de capital humano. La institucional incluye el marco regulatorio y la inversión pública en fibra óptica, por ejemplo. La económica contempla el gasto en TIC per cápita, el precio de los servicios, la concentración del mercado y las exportaciones del sector. De las infraestructuras se evalúa la penetración de los servicios, el desarrollo de la industria satelital y la presencia de las TIC en escuelas, entre otros aspectos. Por último, el ítem de capital humano evalúa la matriculación universitaria, la tasa de graduados en ingeniería, la proporción de investigadores por habitante, la capacidad innovadora, la calidad de las instituciones de investigación, la colaboración entre universidades e industrias y la adopción de las TIC por parte de los trabajadores.

 

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Rusia y Latinoamérica estrechan los vínculos económicos

Por: | 26 de marzo de 2014

Lejos de las sanciones que han aplicado EE UU y la Unión Europea contra Rusia, los países latinoamericanos han abogado por el diálogo para solucionar las crisis de Ucrania y Crimea. Después de la considerable influencia que tuvo la Unión Soviética en América Latina en la Guerra Fría y la pérdida de peso ruso a partir de la caída del comunismo en los 90, la Rusia de Vladímir Putin ha estrechado lazos políticos y económicos con la región, sobre todo con algunos países. El gigante euroasiático le da una importancia significativa al grupo BRICS, que integra con Brasil, India, China y Sudáfrica, que en 2013 proyectó la creación aún no concretada de un banco de desarrollo. Pero además ha designado socios estratégicos a Argentina, Cuba, Ecuador y Venezuela. Incluso el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha llegado a plantear hace semanas que su país negociaba la instalación de bases militares en tierras cubanas, nicaragüenses y venezolanas.

 

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"A otras regiones emergentes les va mejor que a Latinoamérica"

Por: | 19 de marzo de 2014

El pasado lunes en Buenos Aires el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de Argentina (Cefid-Ar), el centro de pensamiento de la banca pública de este país, organizó un seminario para celebrar los diez años de su existencia bajo el título “Balance de una década de transformaciones y el rumbo para su profundización”. Sin embargo, el primero de los expositores soltó una conferencia que pintó una panorama no tan festivo para lo que es el periodo 2004/2014 en América Latina. Y eso que había sido alto funcionario kirchnerista en el Ministerio de Economía entre 2006 y 2009. Se trata del jefe de la oficina porteña de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Martín Abeles, que le ha huido a la complacencia, aunque en su discurso evitó críticas a la política económica de Argentina que derivó en la crisis cambiaria de enero pasado.

 

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¿Dónde se pagan los mejores y peores salarios mínimos?

Por: | 18 de marzo de 2014

El jefe de Gabinete de Ministros de Argentina, Jorge Capitanich, contó este lunes que su país es donde rige el salario mínimo más alto de Latinoamérica. Ya no es así. Después de la devaluación del peso de enero pasado, el más elevado se paga en Venezuela, si se toma la cotización oficial del bolívar, que supone un décimo de lo que se abona por él en el mercado negro en este país en el que, al igual que en Argentina, se han impuesto restricciones cambiarias. Si al salario mínimo venezolano se lo cotiza a la tasa de cambio del segmento paralelo, entonces pasa a ser el más bajo de la región y el de Panamá se convierte entonces en líder regional. Es usual que los Gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Nicolás Maduro y Ricardo Martinelli, estos dos últimos enfrentados seriamente por la crisis política venezolana, coincidan en el hecho de reivindicar de que en sus territorios se perciben los mejores salarios mínimos de América Latina. Veamos qué es lo que realmente sucede en la región, según la cotización cambiara de las monedas locales de este lunes:

País

En euros

Cotización paralela

Venezuela

372

46

Panamá

353

 

Costa Rica

344

 

Argentina

320

250

Paraguay

297

 

Uruguay

282

 

Chile

264

 

Ecuador

245

 

Brasil

220

 

Guatemala

219

 

Colombia

217

 

Perú

192

 

Honduras

127

 

Bolivia

124

 

México

104

 

Dominicana

100

 

Nicaragua

91

 

El Salvador

81

 

  

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¿De dónde vienen y a dónde van los trabajadores?

Por: | 15 de marzo de 2014

El libre comercio es movimiento de bienes, servicios, capitales y personas, pero muchas veces el análisis olvida a estas últimas. Por ejemplo, cuando se compara a la Alianza del Pacífico con Mercosur, se pone el foco en qué países atraen más inversión o exportan más. Pues bien, en esta entrada veremos cómo países de estos dos bloques y del resto de América Latina (los centroamericanos, los caribeños Cuba y República Dominicana y los sudamericanos Ecuador y Bolivia) han visto emigrar a sus ciudadanos y han recibido inmigrantes.

 

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China desacelera y otras nueve noticias latinoamericanas

Por: | 14 de marzo de 2014

A partir de hoy procuraré seleccionar diez noticias económicas que ocurrieron o afectan a Latinoamérica, con los que enlaces para que puedan leerlas. No serán las diez principales noticias necesariamente, solo diez importantes. Aquí vamos con la primera selección:

 

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Una comparación social entre Mercosur y Alianza del Pacífico

Por: | 11 de marzo de 2014

La socialista Michelle Bachelet, aliada a los democristianos, pero esta vez también a los comunistas, vuelve hoy a presidir Chile. Algunos analistas especulan con que pueda convertirse en un puente entre los dos bloques que dividen a Latinoamérica: la Alianza del Pacífico, más proclive al libre comercio e integrada por México, Colombia, Perú  y Chile, y Mercosur, más proteccionista y compuesto por Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay. Muchas veces se los intenta comparar. Uno puede que tenga los bríos de lo nuevo y el otro, el cansancio de casi 23 años de exitencia, pero en este blog los comparamos en términos económicos hace un tiempo y pudimos derribar mitos y acercarnos a realidades. Cotejemos hoy las condiciones sociales de ambos bloques.

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Sobre el blog

Novedades, tendencias y debates sobre el devenir de la economía y el desarrollo de Latinoamérica y los latinoamericanos.

Sobre el autor

Alejandro Rebossio

es periodista. Su especialidad es la economía y trabaja en la corresponsalía de El País en Buenos Aires. Coautor del libro Estoy verde. Dólar, una pasión argentina (Aguilar) junto con Alejandro Bercovich.

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