Este domingo el pueblo mexicano decidirá quién lo gobernará en los próximos seis años. Enrique Peña Nieto sueña con el regreso del antes hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de 12 años fuera del poder, mientras que Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), anhela dar una sorpresa. La decisión de los mexicanos no solo influirá en su política del próximo sexenio sino también en su economía y en la de parte de sus vecinos latinoamericanos. México, país económicamente dependiente de EE UU y que está creciendo este año a un mayor ritmo que el esperado, tiene el segundo PIB más grande de la región, detrás de Brasil, y es un destino importante aunque no determinante de las exportaciones de países centroamericanos, Chile, Venezuela y Uruguay. Además es la cuna de poderosas empresas internacionalizadas, como América Móvil (el imperio de Carlos Slim), Femsa (embotelladora de las marcas de Coca-Cola) y la cementera Cemex, que tienen fuertes inversiones desde Guatemala hasta la Patagonia.