Hace unos días nos referíamos a la presión impositiva en Latinoamérica a propósito de la huelga general de Argentina, en la que el líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, reclamaba una reducción del impuesto a la renta de los empleados. Otra de sus peticiones era que se aumentaran las asignaciones familiares que reciben los asalariados de bajas nóminas. Buena oportunidad entonces para analizar qué sucede en toda la región con el gasto público social, que incluye las subvenciones a las familias.