En las pescaderías, por lo general el consumidor lo tiene difícil para diferenciar entre dos variedades similares aunque tengan procedencias muy distintas. En el caso de la navaja fresca, las que se venden en España son fundamentalmente de Holanda o de rías gallegas como la de Pontevedra. Las holandesas son todas recogidas con rastros o con dragas succionadoras, que aspiran los fondos arenosos llevándose los moluscos y mucho más. Y su precio arrasa: llegan a estar a 3,5 euros el kilo en el súper. Las de la ría de Pontevedra, que son la primera pesquería en aguas españolas en conseguir este año el ecosello MSC, tienen una historia bien distinta. Para conocerla de verdad, hay que enfundarse un traje de neopreno, colocarse las aletas y lanzarse al agua helada. Así es como recolectan este molusco de concha alargada los navalleiros, a mano, una a una.