Un diseñador en el supermercado

Por: | 31 de marzo de 2010

Paquete de detergente reutilizable de la marca coreana Spark. Pocas personas muestran tanto entusiasmo delante de un paquete de detergente coreano o de una caja de caldo de pollo deshidratado como el francés Fabrice Peltier. Este diseñador parisino que asegura haber creado 10.000 embalajes en los últimos 25 años encuentra en los supermercados su verdadero laboratorio.

Caso nº1: Paquete de plástico polipropileno de la marca coreana Spark.  El envase tiene una ventana circular que simula el tambor de una lavadora y que permite ver su contenido: una bolsa de 2,3 kilos de detergente en polvo. ¿Diagnóstico? Embalaje original y práctico, concebido para ser reutilizado, aunque también es 100% reciclable. Este es uno de los  envases analizados de forma regular por Peltier, presidente de la agencia de diseño P'Référenceasesor de Naciones Unidas, que la semana pasada estuvo en Madrid para recoger una mención de honor en los premios de ecodiseño best_ed por su libro “Écodesign, chemins vertueux”.

“Yo no considero que el embalaje sea algo nefasto para el planeta o contaminación”, defiende este diseñador. “Se trata de materia prima en desarrollo. Como decía a finales del siglo XVIII el químico francés Lavoisier: 'Nada se pierde, nada se crea, todo se transforma'. Si se tira cada envase en el sitio correcto, en el cubo de basura que le corresponde, entonces vuelve al ciclo de vida y tiene un impacto mínimo para el medio ambiente. Por lo que lucho es para que las marcas hagan embalajes mucho más responsables y para que la gente recicle más”.

“Se olvida que los envases sirven para que haya menos pérdidas de alimentos, para evitar tirar comida a la basura. Yo no lucho contra el embalaje, sino contra su exceso. Empaquetar unas naranjas es estúpido. Hay que evitar los embalajes con distintos materiales, los grandes embalajes para productos pequeños o poner un embalaje a aquello que no lo necesita. Un europeo tira cada día entre 3 a 4 envases. Pero el problema en el consumo no es el envase”.

Caso nº2: Bidón de aceite vegetal de dos litros de la marca Diamant. Este producto destinado a llenar una freidora va cubierto con una pieza de plástico que puede utilizarse como embudo para recoger otra vez el aceite una vez usado. ¿Diagnóstico? Un envase que da nuevas pistas para la gestión de los residuos domésticos, comenta Peltier, que asegura que se sentiría satisfecho si sus contribuciones en el diseño de los embalajes sirviesen para que al final de su vida su propio ecobalance como persona se quedara a cero, lo que, según dice, resultará muy difícil por los muchos aviones a los que se sube por su trabajo como asesor en Naciones Unidas.

Fabrice Peltier asegura haber creado 10.000 embalajes en los últimos 50 años. “La mayor parte de la gente tira el aceite de freir por el váter o por el desagüe, y esto resulta cien veces más grave que el impacto que pueda tener el envase”, incide el francés. “Hay que valorar las cosas en su justa medida: El conjunto de Francia genera cada año 900 millones de toneladas de basura y los envases representan 4,4 millones de toneladas. Si se tiran en el sitio correcto para reciclarse estos embalajes no son nefastos para el planeta. Sin embargo, en esos 900 millones de toneladas hay residuos radiactivos, residuos químicos, residuos realmente poco simpáticos”.

“Los envases son una cortina para no ver todo lo demás. Todos nos fijamos en ellos porque los tiramos a diario, en cambio cuando encendemos la luz no pensamos que detrás hay residuos radiactivos que se producen en una central nuclear. Cuando compras un iPhone no piensas en la catástrofe ambiental que supone deshacerse de él. Una simple búsqueda en google es mucho peor que un envase de papel”.

Caso nº3: Bote de caldo de pollo deshidratado de la marca Telma. En lugar de presentarse en dosis pequeñas como es habitual, este envase fabricado en polipropileno contiene 400 gramos de polvos con los que cocinar hasta 65 platos de sopa. ¿Diagnóstico? Envase con un formato óptimo para reducir embalajes, bien “ecoconcebido”. 

“Para los envases no hay buenos materiales y malos materiales. No hay un modelo, hay muchos modelos y son micromodelos, en función de dónde estemos, del producto y de un montón de parámetros. Cuando voy al supermercado llevo mi bolsa, pero no sigo reglas. Creo que el consumo es un placer y soy ante todo un hedonista. Estoy a favor del desarrollo sostenible, no de la vuelta a la Edad Media”.

“Los consumidores están muy perdidos porque se les cuenta cualquier cosa. Son un escándalo las autodeclaraciones de las marcas. La legislación en Europa es muy mala y ya sólo para decir reciclable existen 50 logotipos diferentes. Hay que poner orden en todo esto. Igual que en Francia hay dos oficinas de verificación de la publicidad y que los medicamentos no pueden decir cualquier cosa, no se puede dejar poner lo que quieran a las marcas. El mejor ejemplo es la denominación biodegradable, que no quiere decir nada. El papel es biodegradable, pero para qué se va a tirar, si se recicla para hacer papel nuevo”.

Caso nº4: Caja de madera para una botella de vino, creada por la empresa española Ciclus. Compuesto por cartón y madera, la originalidad de este embalaje está en lo que ocurre cuando se extrae la botella, pues se transforma en una lámpara. ¿Diagnóstico? Un modelo de ecodiseño, afirma el francés.

“Hace falta reciclar el 100% de los embalajes y conseguir que tengan un impacto mínimo sobre el planeta. Se suele hablar sobre todo de las materias primas y de su etapa como residuos, pero se olvida que en el ciclo de vida del embalaje también hay camiones. Este transporte supone el 25% de las emisiones de CO2. El desecho es sólo la punta del iceberg”.

“Ahora trabajo mucho sobre nuevos escenarios de consumo. El problema no es el envase sino todo el escenario. No es la botella de leche lo que hay que cambiar es la forma en la que se lleva la leche a la casa del consumidor. ¿No es estúpido coger el coche para comprar en un hipermercado a las afueras de la ciudad? Esto debe cambiar por completo. No se puede volver a la proximidad. ¿Es que todo un edificio no puede estar abonado a la leche y recibir todos los días un pedido grande?”.

Hay 8 Comentarios

es interesante lo que se dice en este articulo y me ha hecho reflexionar sobre el consumo responsable, y me ha hecho recordar que el ahorro de tiempo , y gasolina es un punto fundamental. Ahora he comenzado a comprar a través de internet por el portal www.carritus.com, se lo recomiendo!! mucha suerte. no lo olvideis www.carritus.com

Deberíamos volver a los envases retornables (¡¡en los 70 eramos todos mas ecológicos!!) o máquinas expendedoras de productos en los que uno lleva su envase. Me explico: ¿quieres leche? Te traes tu botella, vas a una expendedora, pones el euro y te la llena. ¿quieres agua? Traes tu botella y te la llenas. ¿No tienes botellas? Compra el agua embotellada dentro del super. Con este sistema todos ganarían menos... el fabricante de botellas pet, y los que se lucran con el reciclaje. Hemos creado un monstruo!!

Interesante artículo.

Interesante artículo. Ojalá nos brindes más ejemplos, sobretodo españoles, que se conocen pocos casos. Dos cosas: 1) ¿Y qué sucede con el relleno de los embalajes? Esos pellets blancos de plastico, que suelen venir para amortiguar el producto dentro de la caja. Ese plastico es poliestireno expandido (PS). ¿Sabian que Sony recicla ese plastico? ¿Por que no lo hacen en otros paises? 2) Estoy de acuerdo con Rocheau y agrego que en muchos paises, los productos reciclables cuestan mas. O sea, que a parte del gasto que hago para contribuir al reciclaje, me cobran mas. Pienso que la solucion "sostenible" es que cualquier producto que tenga un embalaje 100% reciclable tenga un descuento en su precio, para favorecer a que el consumidor lo recicle. ¿Quién se atreverá a ofrecer esta iniciativa?

Enhorabuena por su articulo, me parece muy interesante lo que en el se dice, pero desde que vivo en la ciudad alemana de Hamburgo, creo que una idea fantástica es el denominado en alemán "Pfand", el sistema consiste en que la mayoría de los supermercados: Rewe, Penny, Aldi y seguramente alguno más tienen unas máquinas automáticas para el retorno del precio del envase y lo más curioso que estas máquinas se subvencionan con el dinero de los que no reciclan los envases, que si no recuerdo mal era del 2% de los consumidores en Alemania, es decir tu compras un litro de agua que te vale 50 céntimos, pero además de eso tienes que pagar 25 céntimos por el envase , en total pagas 75 céntimos , cuando la botella esta vacía vuelves al super y la retornas y te devuelven los 25 céntimos. Eso es tener conciencia ambiental, hay gente que lo hace por el dinero y hay que lo hacemos por el planeta y los que no lo hacen son sancionados, como debería de ser. Para más información sobre el “Pfand”:
http://en.wikipedia.org/wiki/Pfand#Germany

María es el típico caso de persona concienciada. Buena persona, que colabora con la comunidad y recicla y trata de tener un comportamiento cívico.
Sin embargo yo soy todo lo contrario, ni reciclo, ni gasto tiempo en separar la basura según su naturaleza ni desde luego pienso hacerlo jamás. El reciclaje es un gran negocio, un negocio boyante, antes por llevar cascos de bebidas a un supermerdo recibías un dinero. Ahora pretenden que uno mismo lo haga y además gratis generando la primera cadena del valor del proceso, la separación del vertido. Como diría Aznar, mireusté si las grandes empresas de reciclaje se creen que les voy a hacer el trabajo gratis van dadas. El reciclaje es un gran negocio, deberían pagarnos por nuestra basura, en lugar de nosotros pagar una tasa y si creen que voy a darle gratis lo que cuesta dinero, es que entonces se creen que el ciudadano de a pie es medio tonto.
Conmigo que no cuenten.

He intentado en mi pais, pedir a los distribuidores de jabon para ropa líquido que pongan dispensadores y rellenar los envases que ya hemos comprado; en una ocasion hice jornadas de fin de semana y puse la sugerencia en el mismo almacen para que apoyaran, pero fue inutil, las personas, las señoras concretamente me tacharon de loca, algunas que siempre se les olvida, en fin pretextos, lo cual resulto lamentable, ya que estos envases son igual que el PET de las botellas de agua uno de los principales contaminantes, PERO DESISTI, EL APOYO FUE NULO opte por pedir a la tienda que pusiera fuera sitios donde depositar los envases pero saben que paso, la gente llegaba con las bolsas de basura de todo sin clasificar y se tuvieron que retirar los depositos porque se convirtieron en viles basureros, NADA ME PREPARO PARA ESTO, LOS MEXICANOS SOMOS UNOS PUERCOS IMBECILES, ME APENA DECIRLO PERO ES UNA REALIDAD.

es interesante lo que se dice en este articulo y me ha hecho reflexionar sobre el consumo responsable. Es increible la de envoltorios que tiramos a la basura a lo largo del dia, un paquete de galletas que a la vez contiene mas paquetitos individuales, bricks, latas... intento reciclar todo lo que puedo y concienciar a los que me rodean, pero vivimos en la sociedad del pasotismo y la gente pasa de hacer un minimo esfuezo, aunque sea para salvar el planeta.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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