Fluorescente, halógena o LED

Por: | 30 de abril de 2010

LED de 4 W. Hay un chiste en el que se pregunta cuánta gente hace falta para cambiar una bombilla, pues bien, seguramente, no sea tanta como la necesaria para decidir cuál poner: descartadas las bombillas clásicas incandescentes de Thomas Edison (cuya fabricación está ya prohibida, aunque puedan encontrarse aún en tiendas), uno puede elegir entre los tubos fluorescentes, las fluorescentes compactas (denominadas también de bajo consumo), las halógenas o los nuevos LED.

Se dice que la tecnología Light Emitting Diode (LED) va a revolucionar el mundo de la iluminación, pero antes de salir corriendo a por una de estas maravillas se deben tener en cuenta algunas consideraciones. Lo mismo ocurre con las llamadas de bajo consumo, el tubo fluorescente en forma de bombilla, que hay que saber escoger.

Un primer detalle: Por lo general, al comprar una bombilla uno se fija en su potencia en vatios (W), de la que dependerá su gasto de energía. Pero no se suele prestar atención a la numeración que viene justo a continuación. Está puede ser 827, 830, 840, 865, 927, 930, 940 ó 965. Como explica Mar Gandolfo, responsable del Centro de Aplicaciones de la Luz de la compañía Philips, el primer dígito (un 8 ó un 9) se refiere al índice de reproducción cromática, un factor clave en la calidad de la luz. En este índice, el 100% corresponde a la reproducción de los colores tal y como son en realidad. Un 9 significa que esa bombilla está entre el 90 y el 100%. Y un 8, que está entre el 80 y 90%. En la actualidad, no se pueden vender lámparas por debajo del 8, pero todavía existen muchas en techos del país.

El resto de la numeración (27, 30, 40 ó 65) está relacionada con la temperatura de color. Un 27 representa 2.700 kelvin, una luz cálida como la que daría la llama de una cerilla. Un 65 corresponde justo a lo contrario, 6.500 kelvin, un color blanco muy frío, similar a la luz de la calle de día, pero sólo apto in interiores para ambientes muy concretos. Por muy eficiente que sea la tecnología escogida, no vale cualquier bombilla para cualquier sitio. Además de tener suficiente potencia para el lugar requerido, también cuenta mucho el atinar con estos números (no resulta recomendable una luz muy fría en una zona con baja iluminación).

Hoy en día son muchas las expectativas puestas en la tecnología de los LED. Esta iluminación empieza a llegar a las tiendas, pero se conoce ya desde hace mucho tiempo. Son los mismos chips de la lucecita de color rojo que avisa del encendido de un aparato eléctrico. Se trata de un diodo semiconductor que emite luz al ser atravesado por una corriente. En función del material semiconductor elegido (galio, indio, aluminio…), la iluminación puede ser roja, azul, verde, ámbar, naranja o cian. La luz blanca se obtiene colocando juntos LED rojos, azules y verdes (lo que puede ocasionar efectos raros en las sombras) o añadiendo fósforos para convertir el azul en luz blanco, de forma similar a lo que se hace en las lámparas fluorescentes.

“Estamos en los comienzos de una tecnología nueva mucho más eficiente”, incide Juan Antonio Alonso, director de Eficiencia Energética del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Y es que el LED no sólo rivaliza en ahorro de energía con los tubos fluorescentes y las bombillas fluorescentes compactas, sino que puede tener una vida mucho más larga: hasta 50.000 horas (hay que pensar que una bombilla en casa se enciende unas 4 horas al día). Además, no genera radiación infrarroja o ultravioleta, ni tampoco contienen mercurio (como las fluorescentes). Ahora bien, todavía tiene importantes inconvenientes. No da suficiente luz para sitios en los que se requiera mucha iluminación y puede dejar de funcionar por el calor. Y, sobre todo, está su precio.

Como explica Alonso, para casa ya comienzan a encontrarse LED con prestaciones suficientes para sustituir a las lámparas halógenas dicroicas, las luces de forma redondeada que van incrustadas en el techo. Gastan mucho menos energía, pero mientras unas cuestan unos pocos euros, estas más modernas pueden superar los 30 euros.

¿Resulta rentable pagar más dinero por una iluminación que va a gastar menos energía y durar mucho más? Algunos municipios españoles han empezado a cambiar ya las bombillas de vapor de sodio de las farolas del alumbrado exterior por esta nueva tecnología. No obstante, el director de Eficiencia del IDAE considera que merece la pena esperar un poco. “Ya hay LED que mejoran lo que hay, pero se prevé que mejore todavía mucho más en poco tiempo”, avisa Alonso. “En menos de un año pueden aparecer LED más eficientes y baratos”.

También se espera que mejore mucho en el sector doméstico. Mientras tanto, la mejor opción parece seguir siendo la lámpara fluorescente, tanto la de tubo como la compacta de bajo consumo. Ambas utilizan la misma tecnología, sólo que en la bombilla compacta el tubo va colocado de forma muy distinta. La experta de Philips confirma que se trata de “un mito” la creencia errónea de que cuando se apaga y enciende una lámpara fluorescente en un intervalo muy corto de tiempo se gasta más electricidad que si se deja encendida. Lo mejor es siempre apagar.

Sin embargo, Gandolfo si desaconseja colocar bombillas de bajo consumo en sitios en los que se van a estar encendiendo y apagando continuamente. “No hay que poner fluorescentes compactas en las comunidades de vecinos pues se rompen”, incide. “Los problemas de los vecinos se han acabado con los LED”.

En resumen: Una lámpara halógena siempre gastará mucha menos energía que una incandescente clásica, pero todavía se ahorrará más con fluorescentes. En principio, un tubo recto fluorescente resulta más eficiente que otro retorcido de una bombilla compacta de bajo consumo, pero la diferencia es poca y no siempre será así, dependerá también de la calidad de cada lámpara. Un LED gasta ya menos que una lámpara halógena, pero todavía está más o menos a la par que los fluorescentes. A esto hay que sumar los condicionantes del espacio a iluminar y las preferencias personales. Entonces, ¿cuánta gente se necesita para cambiar una bombilla?

Hay 47 Comentarios

Ahora resulta que según la Sra. de Philips es un mito lo de no apagar y encender los fluorescentes continuamente. Pues estoy harto de leer que si se vuelve a encender antes de 15-20 min. lo sensato es no apagarlo, pero no por gasto de electricidad, sino el de la propia lámpara, cuya duración se ve reducida a la mitad aprox. si se hace así y entonces no se amortiza tan fácilmente.

No olvidemos que la energía más barata es la que no se consume. Apaguemos las lámparas cuando no se necesite que esten encendidas y sólo las necesarias, sobre todo las de los espacios públicos .

Hola, la verdad es que hay un gran avance en el sector de la iluminacion. Pero el bajo consumo tradicional de tipo fluorescente aún va a convivir nuchos años con los led. A esta tecnologia le falta aun madurez y desarrollo. No obstante va rapido, y ya se pueden comprar led de todo tipo, incluso regulables. Es importante tener en cuenta el rendimiento luminico en la medida correcta, lúmenes para bombillas de luz difusa y candelas u lux para bombillas de luz dirigida. Saludos

Es la leche como cambia la iluminacion hoy por dia, cada vez sacan más productos nuevos y bombillas de bajo consumo como son las lamparas led, nosotros vendemos todos estos productos y cada dia a dia mejoramos la sociedad en el bajo consumo. Vendemos infinidades de lamparas y bombillas led de todos los tipos y tambien tubos fluorescentes led, y en algun dia habra reguladores de led y eso si que va revolucionar todo el mundo.

Los LED son el futuro y el presente. Ya pueden adquirirse a muy buen precio en sitios como http://www.abeled.es/. Yo los compré allí hace tiempo y cada día estoy más contento.

Hay leds que pasan de 80 de indice de reproducción cromática (CRI). Además el CRI se toma como modelo de comparación una luz incandescente, por lo que un led con alto CRI es más cálido, menos Kelvin, que un led con CRI más bajo. También son más caros cuanto más alto es el CRI.

Hola Clemente Álvarez.
Analizar ahora los costos de una bombilla LED es como analizar los de una television LCD en 1995. No obstante, obras muy bien al hacer incapié en que lo que hay que hacer es esperar... dentro de 5 años esas "cuentas" saldrán muy bien, y dentro de 10 será ridículo no comprar LEDs...
Además, gran parte del motivo por el que son tan caras es porque se fabrican pocas... en eso hará milagros la inversión pública... ya que el alumbrado público demanda eficiencia, cosa que prometen los LEDs, y la demanda de alumbrado público será tan ingente (cambiar todas las bombillas de una ciudad) que se fabricará en masa muy rápido y caerá el precio. Ese es el pequeño aporte que hago :D

Ah, y el chiste creo que era más enfocado "Lepe", ¿no?
"¿Cuántas personas de Lepe hacen falta para cambiar una bombilla? Todo el pueblo, uno para sujetar la bombilla y el resto para dar vueltas a la casa."
XD

Sigo considerando como la mejor opción el tubo fluorecente de 18 watt pero con el inconveniente de que el diseño de las lámparas es muy malo.

Hola Clemente - quiero añadir un par de temas;
Entiendo que los LED aun no pasan de 74 Ra - quiero decir, que su indice de reproduccuion cromatica es baja, no es una fuente de luz conveniente para tener en el lugar de trabajo ni en casa - aun.
Los compact fluorescentes; ¿cuanto Co2 producen en su proceso de fabricación, puede ser similar a la energia de infra rojos producido por una fuente incandescente durante su vida?
El Compact fluorescente es muy danino si no se recicla adecuadamente cuando se funden. La tendencia será tirarla a la basura normal = a la madre tierra con todo este mercurio . . .
OJO con las compact fluorescentes baratos, duran muy poco y probablemente contaminan mas que los fabricados por companias conocidos.

Segun un estudio realizado sobre las bombillas de bajo consumo por > www.ökotest.de < y traducido por una amiga aqui dicen.
1. Ningun producto llega a las horas de encendido que indica el productor, algunas ni la mitad.
2. Pierden luminosidad, algunas hasta el 50% hacia la mitad de su vida util.
3. Ahorran menos energia de lo que se indica, en vez de 80% un medio de 50% - 70% (las bombillas halogenas ahorran 30%)
4. Emanan radiación (smog eléctrico) ECOTEST recomienda: no acercarse a mas de 1.5m de estas bombillas.
5. Contienen mercurio, en algunos casos el doble de lo permitido por la UE.
6. Llevan una capa de una sustancia anti-incendios, que tambien es nociva.
7. Medicos Alemanes advierten, que su luz fria y parpadeante puede provocar insomnio, trastornos nerviosos y daños meurológicos, vertigos, cefaleas etc.

. . . y mas comentarios que no voy a presentar aqui.

un saludo -

Me parecen muy bien algunas de las consideraciones del artículo pero éste deja fuera una parte muy importante, como es la contaminación lumínica incontrolada que tenemos en nuestras ciudades (y lo que no son ciudades). Es cierto que algunos ayuntamientos están sustituyendo luminarias clásicas por otras de menor consumo, ya sean fluorescentes o LED, pero con el cuento de que consumen menos a nadie se le ocurre iluminar menos, que es lo que teníamos que hacer. Veo con horror que lo que estos cambios están produciendo es un incremento del nivel de iluminación en nuestras ciudades, contaminando el cielo todavía más, afectando a la salud de plantas, animales y personas, acostumbrando al ciudadano a niveles de iluminación artificial desproporcionados y eliminando por completo la visión del cielo nocturno. Deberíamos iluminar nuestras ciudades de forma mínima y controlada. La noche debería ser oscura.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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