Hay un chiste en el que se pregunta cuánta gente hace falta para cambiar una bombilla, pues bien, seguramente, no sea tanta como la necesaria para decidir cuál poner: descartadas las bombillas clásicas incandescentes de Thomas Edison (cuya fabricación está ya prohibida, aunque puedan encontrarse aún en tiendas), uno puede elegir entre los tubos fluorescentes, las fluorescentes compactas (denominadas también de bajo consumo), las halógenas o los nuevos LED.
Se dice que la tecnología Light Emitting Diode (LED) va a revolucionar el mundo de la iluminación, pero antes de salir corriendo a por una de estas maravillas se deben tener en cuenta algunas consideraciones. Lo mismo ocurre con las llamadas de bajo consumo, el tubo fluorescente en forma de bombilla, que hay que saber escoger.