Lo que contamina una placa fotovoltaica

Por: | 26 de mayo de 2010

  Fábrica de la empresa Siliken

Unas placas fotovoltaicas instaladas en la cubierta de un edificio en Sevilla, Madrid o Barcelona tardarán entre 21 meses y poco más de dos años en generar tanta energía como la que se ha necesitado en su producción. Resulta bastante tiempo, pero es mucho menos de los 25-30 años que el fabricante garantiza que esos paneles seguirán produciendo electricidad de forma limpia a partir de la simple luz del Sol. Estas son estimaciones de la industria fotovoltaica, que asegura que el mito que circula por Internet de que estas instalaciones no compensan todo lo que se contaminan durante su fabricación viene de las primeras placas fotovoltaicas de los años 50, cuando realmente se gastaba más energía en producirlas que la que luego se sacaba con ellas(1). Sin embargo, esta tecnología ha avanzado mucho desde entonces.

Si se cumplen los planes de la empresa valenciana Siliken, este año 2010 comenzará a funcionar en Casas Ibáñez (Albacete) la primera fábrica de silicio para aplicaciones solares y electrónicas del país y entonces se alcanzará un nuevo hito en este sector: se podría cerrar todo el proceso de producción de una placa fotovoltaica en España, desde las minas de cuarzo donde extraer la principal materia prima hasta el montaje final de los paneles.

Hoy en día, esto no es posible todavía. Y eso que la compañía española Ferroatlántica es el segundo fabricante del mundo de silicio metalúrgico (Si), con grandes minas de cuarzo (SiO2) en Galicia, así como Venezuela y Suráfrica. “En cualquier puñado de arena tienes sílice, pero para conseguir la mayor pureza posible de silicio es mejor utilizar directamente  cuarzo”, explica Antonio Navarro, director adjunto a la presidencia de Siliken. El silicio metalúrgico que se emplea para aleaciones de aluminio o siliconas tiene una pureza del 98-99%, pero para las aplicaciones solares (el silicio de grado solar) se requiere una ultrapureza del 99,9999999% (nueve nueves). La fábrica de Casas Ibáñez está ya construida y realiza sus últimos ajustes para, a partir de silicio metalúrgico como el de Ferroatlántica, producir silicio con una pureza aún mayor del 99,999999999% (once nueves), la necesaria para poder venderlo también a la industria electrónica para productos informáticos. Por su parte, la propia Ferroatlántica espera fabricar también un silicio para placas solares con un sistema metalúrgico más barato, aunque con algún nueve menos. No hay duda de que existe un gran interés por llegar a producir silicio de esta pureza en España, y no es por los microchips, sino por las placas fotovoltaicas.

Hasta que eso ocurra, la empresa Silicio Solar tendrá que seguir comprando el silicio de grado solar (polisilicio) en Japón y EEUU. Junto a DC Wafers, son las dos compañías españolas que realizan el siguiente paso de este largo proceso: transformar este material de aspecto parecido al carbón, pero de color plateado en lugar de negro e impacto muy diferente, en lingotes de silicio. Luego quedará el corte de lingotes en obleas, la fabricación de las células solares y por fin la producción de las placas fotovoltaicas. Un largo viaje en el que han podido intervenir hasta cinco empresas diferentes. “El impacto del transporte es pequeño, pues una oblea multicristalina es un cuadrado de 15,6 centímetros por cada lado y sólo 200 micras de espesor, lo que significa que un taco de mil obleas son 20 centímetros”, comenta Carlos Relancio, vicepresidente de Silicio Solar, “caben muchas en un camión y eso son millones de euros”.

De acuerdo a la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF), que después del desorbitante crecimiento solar en España y su posterior caída, lucha ahora para que la esperada bajada de la prima para este tipo de energía que fije el Gobierno no sea de carácter retroactivo, la fabricación de las llamadas obleas son responsables de entre el 60 y el 80% de la energía consumida en el ciclo de producción. La emisión de CO2 y contaminantes a la atmósfera dependerá del tipo de energía utilizada (siendo menores cuanto más renovables como la solar hayan sido utilizadas). Además, en algunos puntos del proceso se deben tomarse precauciones para evitar afecciones a la salud de los trabajadores.

El resultado son unos paneles capaces de generar electricidad sin generar ningún tipo de emisión o residuo, a partir de los rayos del Sol. Pueden haber sido fabricados aquí en España o en países como China (en 2008 fue mucho mayor la importación y en 2009 la exportación). Como precisa el informe “Compared assessment of selected environmental indicators of photovoltaic electricity in OECD cities” (PDF), promovido por varias organizaciones fotovoltaicas internacionales, el cuánto tarden en compensar la energía (y emisiones de CO2) necesaria para su fabricación dependerá de dónde se coloquen. Si es en una cubierta de Sevilla serán unos 21 meses, pero si es más al norte, en Bruselas, Dublín o Londres, deberán pasar unos tres años. Si se considera que unas placas van a durar unos 30 años, este estudio calcula que una instalación en Sevilla producirá 16 veces la energía gastada en su producción, en Madrid 15 veces y en Barcelona 13 veces. Aunque ASIF asegura que este estudio de referencia se ha realizado con datos de 2006 y cada año que pasa las placas van mejorando su eficiencia.

Claro que para completar el ciclo de vida de estos paneles habría que repasar también qué pasa cuando se convierten en residuos. Hasta ahora, son pocas las experiencias que se tienen, pero a diferencia de todas las otras tecnologías energéticas, la fotovoltaica puede cerrar todo el círculo y volver de nuevo al principio al llegar al final de su vida útil. “Una placa fotovoltaica no está clasificada como residuo peligroso, ni siquiera la de telurio de cadmio, pues el porcentaje de sustancias peligrosas está por debajo de lo regulado por la UE e incluso se está trabajando en la eliminación del plomo de las soldaduras”, precisa desde Bruselas, Virginia Gómez, directora de operaciones y científica de PV Cycle, la asociación sin ánimo de lucro creada en 2007 por los fabricantes fotovoltaicos para poner a punto el sistema de recogida y reciclaje de paneles antiguos en Europa. “Se estima que en 2010 se producirán 7.000 toneladas de residuos de placas fotovoltaicas en los países europeos, pero no será hasta 2020 cuando empiece a aparecer una cantidad verdaderamente grande”.

Una de las instalaciones ya desmontadas para su modernización fue la de la isla de Pellworm, la primera central fotovoltaica construida en Alemania en 1983. Este caso fue particular porque se reutilizaron directamente las células antiguas para fabricar unos nuevos paneles. Según los resultados de la experiencia, la eficiencia conseguida para los nuevos módulos (134 Wp/m2) fue mucho mayor que la de los antiguos (80 Wp/m2), pero menor que unos que salieran por primera vez de fábrica (142 Wp/m2) en el año 2006. Con todo, estos nuevos paneles a partir de células reutilizadas compensarían la energía utilizada en su fabricación en dos años, frente a los siete que tuvo que pasar en su primera vida.

Otra experiencia interesante es la del reciclaje de los paneles de la instalación más antigua de Bélgica, montada en Chevetogne en 1983 y desmontada en 2009. Aquí las placas viejas pasaron por un proceso térmico para separar las células, el vidrio, el aluminio y el cobre. Además, se realizó el análisis de ciclo de vida de todo el proceso para estudiar sus impactos ambientales. De acuerdo a los resultados, el impacto causado por el transporte y el reciclaje fue similar a los beneficios de la recuperación del material en tres categorías de impacto (agotamiento de recursos abióticos, cambio climático y reducción de la capa de ozono), pero muy inferior a otros cuatro (toxicidad en humanos, oxidación fotoquímica, acidificación y eutroficación). De los paneles se pudo reciclar un 72,85% del silicio, con una pureza entre 99,995 y 99,9999). “La energía que se necesita para reciclar es menor que para fabricar un panel nuevo y se puede recuperar el 85% de los materiales”, destaca la directora científica, que precisa que ya tienen una planta de reciclaje en operación en Alemania y otra proyectada en España.


(1) “Prejuicios y mitos de la tecnología solar fotovoltaica”

Hay 43 Comentarios

Tenemos que apostar por un futuro mejor y más limpio y la decisión la tenemos que tomar nosotros mismos.

https://www.renovablesonline.es/autoconsumo/kit-solar-fotovoltaico-de-autoconsumo/

Está bien tomar conciencia para intentar consumir menos. Pero la realidad es que los paises emergentes, cada vez necesitarán más energía y aquí, si decidimos apostar por el coche eléctrico, el requerimiento energético también será mayor.
Seguramente sería mas eficiente alimentar una pila de hidrógeno con un panel solar, pero eso requiere conocimientos técnicos, que no tienen los que toman las decisiones (los políticos).

Un saludo

Necesito desechos de placas fotovoltaicas......¿Alguien puede ayudarme?

De todas maneras aqui cada uno comenta lo que le da la gana y saliendose del tema. Aconsejo ver el encabezamiento. Y yo aunque no he estudiado, os aseguro os doy mil vueltas en conocimiento del tema que no es otro de" Lo que contamina una placa fotovoltaica"
Y contamina os lo aseguro.

Ya a salido el listo que ha estudiado, si abib lo digo por ti.
te pido perdon por todos los tontos que no emos estudiado y no deveriamos tener derecho a opinar.
POR TONTOS

Abib dices que no se cometan faltas de ortografía. Te informo que no es lo mismo grabar que gravar.
También te digo que la fotovoltáica es muy útil en lugares donde no se puede tender un cable. Y conviene que cuanto más eficiente mejor y para eso hace falta inversión.

Al decir termosolar me refiero a termosolar para calefacción radiante, con ello el ahorro ya sería espectacular.

Lo primero que habría que pedir es evitar los insultos que aparecen. Lo segundo, no hacer faltas de ortografía, que hay quien escribe como un gran especialista y su ortografía delata a un ignorante. La energía renovable más barata y eficiente es la termosolar, con datos físicos, seguida de la eólica. Solamente con que se usaran a conciencia estos dos habría para reducir nuestra factura de petróleo en una gran fracción. La fotovoltaica no es competitiva y lo mejor sería que no se subvencionara ninguna (ni nuclear, ni carbón, ni renovables) pero se grabaran fiscalmente las que se han de importar y las que generan CO2 y/o contaminación. Así nos ahorraríamos papeleo, trampas y las subvenciones y éstas no se tomarían de otras opciones más eficientes para pagar el corralito de las fotovoltaicas. Al fin de cuentas ahora, todos estamos subvencionando mediante nuestros impuestos el despilfarro de, por ejemplo: la calefacción y el aire acondicionado de grandes almacenes como el C**te Inglés. ¿O no?

Pau, no me has entendido, no he querido ser purista. Te comento. Cualquier produccion de energia sera contaminante, cierto y esos contaminantes tienen un tratamiento que reduce el impacto, todos los sabemos, no es lo mismo si tiro un litro de aceite usado por el bate que si lo llevo a un punto limpio. Eso es lo que estan haciendo las multinacionales como Bp, que quien es la taza del bater? pues paises como china por ejemplo. Ah ahora me direis que mientras que no contaminen mi pais no pasa nada.

cuánta razón tienes. el subsidio de la fotovoltaica le ha hecho más daño que beneficio al atraer moscones y especuladores (bancos y aseguradoras) instalando placas de baja calidad que ni de lejos van a durar 25 años, y perjudicando a las empresas serias del sector.

eso por no hablar de las placas "dummy" y los que pillan electricidad de la red para reinsertarla cobrando la subvención.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Ecolaboratorio

Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal