El efecto ambiental de los fuegos artificiales

Por: | 23 de julio de 2010

  Fuegos artificiales

¿Cuál es el impacto ambiental de llenar el cielo nocturno de increíbles efectos luminosos y sonoros en alguna de las múltiples celebraciones de verano? Los espectáculos pirotécnicos son la máxima expresión de la fiesta, del estallido de la alegría, pero también tienen su lado negativo: contaminación, ruidos, molestias a la fauna o incluso incendios forestales.

La Asociación Española de Fabricantes de Fuegos Artificiales (Afape) asegura no disponer de datos de la cantidad de material pirotécnico que se quema en el país. Lo que sí afirma es que se trae mucho de fuera, fundamentalmente, de China. Según esta organización, el año pasado se importaron más de 3 millones de kilos de artículos pirotécnicos (valorados en 9,5 millones de euros), más de un millón de kilos menos que en 2008. Y, a la vez, los fabricantes españoles exportaron en 2009 casi 700.000 kilos (valorados en 8,7 millones de euros) a países como Canadá, Japón, Francia, Grecia, Emiratos Árabes, Cuba...

"El producto chino es más barato, pero también de peor calidad", comenta Guillermo Rodríguez-Bronchu, representante de Afape, que asegura que este tipo de espectáculo ya no es como antes: "Ha cambiado la filosofía, antes se anunciaban exhibiciones de fuegos artificiales, con muchos efectos, ahora lo que cuenta es que haya mucho material, aunque dure poco en el cielo".

Los fuegos artificiales son mucho más que pólvora. Para conseguir los distintos efectos y colores se requieren mezclas con múltiples compuestos químicos: bario para los tonos verdes, estroncio para los rojos, sodio para los dorados, aluminio para chispas plateadas y blancas, antimonio para destellos... Entre sus ingredientes, algunos estudios llaman la atención sobre el uso común de perclorato de potasio o de amonio como oxidantes. Un trabajo publicado hace unos años en la revista científica "Environmental Science & Technology" documentaba el aumento de concentraciones de perclorato en lagos de Estados Unidos cercanos a espectáculos pirotécnicos desde 2004 a 2006. Los investigadores encontraron aumentos de entre 24 y 1.028 veces la concentración media de estos compuestos en el agua a lo largo de las 14 horas siguientes a los fuegos artificiales, registrándose las mayores cantidades en la celebración del 4 de julio, Día de la Independencia de EEUU. La buena noticia es que existen fuegos artificiales más "verdes" que no utilizan perclorato, la mala es que resultan también más caros de fabricar.

En España, todo lo relacionado con el material pirotécnico está regulado por el Real Decreto 563/2010, aprobado el pasado 7 de mayo. En esta normativa se incide, por ejemplo, en que el nivel sonoro máximo no puede exceder los 120 dB (A,imp). Sin embargo, no se encuentra gran cosa sobre el polvo que cae del cielo tras una de estos espectáculos de ruido y luces.

¿Corremos el riesgo de morir en una tarde de 14 de julio demasiado iluminada? Esta es la pregunta que se hace de forma irónica la revista francesa Terra Eco para referirse a las consecuencias de los fuegos artificiales de la fiesta nacional de este país (en cuya celebración en París "se enciende la mecha" de 3 toneladas de material). Obviamente, resulta poco probable. Aún así, esta publicación advierte que tampoco son tan inocuos como se piensa. Para ello, cita las recomendaciones de la Oficina Federal de Medio Ambiente de Suiza para sus grandes fiestas del 1 de agosto: "Los grandes fuegos producen una concentración, breve pero realmente importante, de polvos finos y de compuestos colorantes metálicos". Según este organismo, en proporción anual, la contaminación que se produce por estos espectáculos no deja de ser menor que la de grandes fuentes como el tráfico, pero considera que no es aconsejable asistir para las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

"Si estalla y funciona bien, la contaminación química es mínima", indica Rodríguez-Bronchu, que asegura que donde hay más riesgo químico es durante la producción del material pirotécnico. "Estamos avanzando", afirma.

En zonas cercanas a espacios naturales estos espectáculos tienen otros impactos negativos. Por un lado, pueden suponer una fuente de estrés para la fauna. Pero, sobre todo, en determinadas circunstancias, constituyen un grave riesgo de incendio forestal. Ya ha ocurrido que el fuego que ha encendido la mecha de algunos de estos artificios pirotécnicos haya sido el detonante que ha acabado llenando de llamas algún monte cercano.

Hay 27 Comentarios

Pues si alguien duda que haya impacto ambiental y ecológico. acá en México se quema mucha polvora "ruidosa" o sea cuetes para las procesiones religiosas, fiestas patrias y jaladas por el estilo, como si tronando más... la fe se hiciera más fuerte, o si dios o los santos vinieran a salvarnos. Solo han hecho que se acaben las aves de canto y mariposas endémicas y migrantes, también crear pánico en los animales y molestias a las personas por el ruido y humo . Mi idea es que se sustituyan la pirotecnia por lasers en pantallas o proyecciones en fuentes luminosas como las de las Vegas o Dubai. a poco no? Pero seguimos en la prehistoria cultural, Gracias España por traernos la basura de Europa!

bueno no estoy deacuerdo con estos fuegos artificiales en la cual tambien causa la deterioracion de la capa de ozono

y esto sin comentar todos los demás daños que produce:

PERROS: TAQUICARDIA, TEMBLORES, FALTA DE AIRE, NÁUSEAS, ATURDIMIENTO, SENSACIÓN DE IRREALIDAD, PÉRDIDA DE CONTROL, MIEDO A MORIR...

Ademas: afecta al ecosistema, contamina, cada fin de años son mas los muertos y heridos en su mayoría niños afectados por su uso, perturba a las personas enfermas que de ...ben descansar, altera la conducta, cada vez son mas potentes que hasta rompen vidrios, ocasionan incendios, etc

y si prestan atención, al día siguiente de la explosiones hallarán decenas de pájaros muertos en la calle, que fallecen a causa de paros cardíacos producto de la agitación extrema que les producen las explosiones. Lo mismo sucede con animales domésticos como los gatos. También cientos de aves abandonan los nidos, lo que hace que los huevos o pichones queden desatendidos y eventualmente también mueran.

Es decir... vale la pena?

Dudo que la prohíban, quizás, en algunos países la regulen, pero serán solo los seres humanos con conciencia son los que den la ultima palabra...

DENTRO DE POCO NO PODREMOS TIRARNOS NI UN PEDO PORQUE TAMBIEN CONTAMINA.

Lo realmente perjudicial de los fuegos artificiales es que son un puto coñazo!!!! ya no sorprenden a nadie y está todo visto.

Unas de las principales fiestas en Los Realejos(Tenerife) es el dia de la Cruz en el que 2 calles se pican para ver quien tira mas cantidad, mas bonitos, mas originales....
Una de estas calles lanza parte de estos cohetes desde mi finca.Yo puedo apreciar como queda mi finca despues de la fiesta, llena de papeles, plasticos, papeles de alumino, polvora... que nunca me limpian.

Juanma, sí que nos hemos leído el artículo entero, con nuestros comentarios haciendo referencia a lo absurdo de prohibir continuamente estábamos contestando a otros comentarios. No es tan difícil darse cuenta de ello, no crees?

En el artículo no se dice que haya que prohibir o dejar de hacer fuegos artificiales. También se especifica que es peor a la larga el tráfico de los coches. No entiendo muchos comentarios, a no ser que no se hayan leído el texto.

La última vez que dije que no me gustaban los fuegos artificiales, porque me parecen un crimen ecológico, me trataron de "amargado".
Por cierto, tambien estoy en contra de las corridas de toros, y no soy catalán.

Me parece irresponsable el titular.¿Unos vaqueros pueden atentar contra el planeta?. ¿Periodismo?. Lo siento, pero como dice alguien en este foro, es apocalíptico y parece que hay algunos que son más felices con el "cuanto peor mejor". El término atentar se debería de utilizar verdaderamente en su contexto.¡Qué pesados con tanto titular amarillista!

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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