¿Hay que importar el sistema de recogida de envases de Alemania?

Por: | 02 de diciembre de 2010

Maquina_supermercado_real_1Supermercado Real de la calle Karl Marx, en el sur de Berlín (Alemania). Clientes acuden a una sala especial con varias máquinas para devolver envases vacíos de cerveza, agua, refrescos... Introducen la botella o la lata usada en una abertura y a cambio reciben un ticket que pueden canjear por dinero en caja: por cada envase devuelto, recuperan 0,25 euros. ¿Se puede implantar algo parecido en España?

Hace siete años que Alemania introdujo este sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) y hoy este país ha alcanzado una tasa de recuperación de estos envases del 98,5%. Ahora, un grupo de entidades ambientales y sociales españolas han creado una nueva organización, Retorna, para reclamar la inclusión de este sistema en España, aprovechando que hay que cambiar la Ley para transponer una nueva directiva europea de residuos. Este post es el resultado de un viaje a Berlín con otros periodistas organizado y financiado por Retorna.

Al introducir la lata o la botella en alguna de las tres máquinas del supermercado Real, un sensor identifica el tipo de envase y comprueba que pertenece al sistema alemán de depósito. Si es así, puede ser un recipiente de un solo uso (que ahora hay que reciclar) o de múltiples usos (que habrá que lavar y reutilizar). En el primer caso, al comprarlo el consumidor tuvo que dejar un depósito de 25 céntimos de euro que ahora le será devuelto. La máquina se traga el envase vacío, compacta el material en su interior e imprime un recibo con el reembolso para el cliente.  Si se trata de un envase para reutilizar, el montante del depósito es distinto y la botella pasa a un cuarto contiguo donde se va juntando en cajas con otras del mismo tipo.

“Esto no supone ningún coste adicional para el consumidor”, asegura Maria Elander, de Deutsche Umwelthilfe, la ONG que impulsó la instauración de este sistema de depósitos en Alemania, como ocurre en otros 32 países o regiones del mundo, entre ellos, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia u Holanda: “Sólo pagan los que no devuelven el material: el que contamina paga”.

Siete años después de la inclusión del sistema SDDR en Alemania, sus defensores aseguran que uno de sus efectos más impactantes salta rápidamente a la vista en cualquier ciudad: las latas y botellas tiradas en el suelo desaparecen de golpe de las calles o espacios públicos. Lo que antes era basura, se cambia ahora por dinero. “No sólo reciclamos más, también lo hacemos con mayor calidad”, incide Elander, que explica que al no juntarse con basura, el material recuperado para reciclar es de mayor pureza y se puede vender a un precio mucho mayor. “Cuando preguntamos a los consumidores, el 80-90% nos dice que le gusta el sistema”, asegura la alemana.

Al principio, los comerciantes eran reacios a la introducción de este sistema, pues son los únicos que se ven forzados a realizar importantes inversiones para recoger los envases: una de las máquinas del supermercado Real cuesta  entre 15.000 y 20.000 euros.  Sin embargo, según la representante de Deutsche Umwelthilfe, esta percepción inicial ha cambiado por completo, pues ahora las superficies comerciales sacan dinero de estas máquinas. Aparte del 1,5% de los depósitos cuya devolución nadie reclama, en Alemania los envases devueltos en cada establecimiento pasan a ser propiedad de este, siendo una materia prima que tiene un precio en el mercado: una tonelada de plástico PET se paga a unos 400 euros y una tonelada de aluminio a unos 1.000 euros.  En los países escandinavos que también usan este sistema de depósito, el material no acaba siendo propiedad de los comerciantes, sino de un gestor central que sí paga a los comerciantes un porcentaje de todos los envases que se recojan en sus establecimientos. La propuesta de Retorna es introducir en España un depósito de 0,25 euros como el alemán, pero con un modelo similar al de los países escandinavos.

En Alemania se recuperan al año unos 16.000 millones de envases: un 80% de ellos son tragados por estas máquinas en supermercados y el 20% restante se recolecta de forma manual en pequeños comercios. Todos los establecimientos están obligados a recoger lo que venden, pero, según Elander, las grandes superficies se han dado cuenta que estas máquinas pueden ser también un reclamo para atraer clientes. "Las colocan al final de las tiendas", comenta.

En la planta de conteo de envases de Großräschen, a 136 km de Berlín, se rompe el sello de las puertas de un nuevo camión para descargar botellas y latas recuperadas de forma manual en pequeños comercios. Las latas y botellas van metidas en sacos especiales precintados e identificados con códigos de barras. “Nosotros aquí trabajamos con dinero, es un trabajo muy sensible”, incide Hans-Joachim Bevers, representante de la empresa de logística Rhenus, que especifica que en cada uno de estos camiones se transportan entre 30.000 y 40.000 unidades; es decir, entre 7.500 y 10.000 euros en depósitos.

Esta instalación de conteo, una de las siete existentes en Alemania, tiene poco ver con una planta de separación de residuos en España. El ambiente es limpio, no hay malos olores y lo que sale de los sacos precintados no es desde luego tratado como basura. Cada envase es escaneado varias veces, uno a uno, para identificarlo y verificar que pertenece al sistema alemán de depósitos. Luego se separan por materiales (incluido por el color del plástico) y se compactan para luego vender esta materia prima a los recicladores. En Alemania, el 85% de los envases de cerveza son botellas reutilizables y el 15% envases de un solo uso para reciclar.

En España, la mayor parte de los envases (salvo los de vidrio) se deben tirar en el contenedor amarillo, haciéndose cargo de ellos la empresa gestora Ecoembes, que recibe dinero de los fabricantes para su reciclaje (por el llamado punto verde). “Ahora, como mucho el 30% de los envases va al contenedor amarillo, el resto acaba en vertederos, en incineradoras o tirados en calles o playas”, asegura Víctor Mitjans, de la Fundació Catalana per a la prevenció de Residus i el Consum Responsable, una de las organizaciones impulsoras de Retorna, junto a Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Fundación Global Nature, CCOO, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) o las 350 empresas del Gremi de Recuperació de Catalunya. “Llevamos 10 años con el contenedor amarillo y estamos estancados”, defiende Mitjans, que recalca que los fabricantes pagan sólo por los envases que se tiran en el contenedor amarillo, pero no por el 70% restante que asegura sigue desperdigándose por cualquier parte. “Eso lo paga la ciudadanía a través de tasas e impuestos de los entes municipales para la limpieza de las calles”.

La propuesta de Retorna para España es que se ponga, de momento, un depósito de 0,25 euros para los envases de refrescos, agua y cerveza de un solo uso, y que el resto de los envases -o embalajes- se sigan tirando al contenedor amarillo o a los iglúes verdes (el vidrio). Como explica la representante de Deutshe Umwelthilfe, esto mismo se comenzó a hacer en Alemania en 2003. “Los dos sistemas se juntaron y ahora el sistema de punto verde es mucho más eficiente”.

Hay 240 Comentarios

Samuel, tú en España YA estás pagando por esa lata de aluminio, y ademas nadie te va a devolver el dinero.

Estoy de Erasmus en Dinamarca, y si: el sistema funciona. En todos los supermercados y desde luego hipermercados hay una de estas máquinas, y definitivamente, sabiendo el dinerillo que te sacas* hace que sin vacilar hagas uso del sistema. Si, hay veces que te pillas una lata o una botella e igualmente la abandonas, con las mismas que eres tu mismo el que te ves recogiendo botellas o latas que algun compañero se ha dejado, así que lo comido por lo servido... y como comentan, las calles están limpias.

*(y si, que es verdad que el dinero te lo devuelven, ya pagaste por él... pero, ¡y el gusto que te da cuando devuelves la caja de cervezas y te dan tus 24 coronas!)

Resido en Alemania:
1. Las maquinas se encuentran en todos los hipermercados y supermercados de barrio peq. o grandes. En cada calle practicamente.
2. No hay trampa ni carton, el cliente paga solo por el contenido.
3. No es cierto q se encarezcan los precios, no se repercuten al cliente.
4. Yo tambien recuerdo cuando en España eran retornables.

Eso ya se hacía en España, por lo menos hasta finales de los 70. Ibas a la tienda, devolvías el casco y te daban no se cuantas pesetas, ya no me acuerdo.

desde luego que en materia de medio ambiente se pueden importar m,uchas cosas de alemania...

Yo he vivido en Alemania un tiempo y es un sistema que realmente funciona. Todo son ventajas. Si bien es cierto que el producto se encarece un poco, ese precio luego se reintegra cuando se devuelven los cascos. Además la gente con pocos recursos pueden conseguir una pequeña ayuda por devolver las botellas de las calles, todos ganan. Calles limpias, reciclaje, mini medio de vida para quien no tiene nada.
http://curiosea.net/

http://ecoideasparaunavidacotidiana.blogspot.com/

El sistema lo conozco de Holanda, donde resido. Aún así, hace varios años ( yo era una niña) esto mismo se hacía en Bilbao pero sin máquinas. Llevabas tu propio "casco" y lo metías en su caja para poderte llevar otro sin pagar un extra. Las tiendas del barrio acumulaban las cajas llenas de "cascos" que eran recogidas por los mismos camiones que dejaban la nueva mercancía.
Lo han modernizado, y está bien, pero no han inventado nada nuevo ( como el llevar la bolsa del super cada uno de su casita).
De todas formas, estoy harta de ver cada lunes los restos del botellón ( y sí, entre ellos envases para reciclar) en este país tan adelantado. Vamos, que no son precisamente, un derroche de ecologismo tal y como nos pretenden hacer creer......

Este es un negocio que se vende a las grandes cadenas para que el consumidor vaya mas aun a los grandes centros comeciales. Todas las novedades verdes van contra la tienda de barrio. Reciclaremos mas a costa de hundir comercios y comerciantes y en favor del Carrefour!!!

No me convence del todo el sistema. Creo que es una buena idea, pero no del todo, tiene algún punto flaco.
Al añadir el depósito al precio del producto nos obliga a tener que llevarlo una vez lo hayamos consumido a una de las máquinas comentadas para poder obtener el reembolso. Ahora bien, evidentemente dichas máquinas van a estar muy localizadas y poco extendidas, no siendo "omnipresentes" como lo pueden ser cualquier contenedor amarillo. Dicho lo anterior y en el supuesto de que me encuentre fuera de casa y me apetezca comprarme una lata de coca-cola, ¿qué hago después de bebermela? ¿me la guardo para poder llevarla a la máquina y así poder recuperar el depósito? porque si la tiro a contenedor amarillo reciclo pero pierdo el depósito.... no es tan bonito como lo pintan.

En España antes los envases eran (casi siempre) "retornables", te cobraban una pequeña cantidad por el envase que te devolvían al retornarlos.

Luego a alguien se le ocurrío la brillante idea de los envases no-retornables y se montó una industria de reciclado de vidrio, en la que los usuarios GRATUITAMENTE facilitan la materia prima. En España el reciclaje es trabajo de todos y negocio de unos pocos.

Cuando vas a comprar un paquete de magdalenas, digamos 36 magdalenas, no solo tienes el envase del rpoducto, sino que cada una de las magdalenas viene anvasada individualmente... porqué ?

Yo antes de comprar examino mucho la cantidad de "desperdicio" que voy a generar y trato de que este sea lo menor posible y que tenga el menor impacto.

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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