Las emisiones españolas de CO2 generadas en China

Por: | 27 de octubre de 2011

Emisiones relacionadas con el comercio internacional_PNAS
Los españoles somos responsables del CO2 que sale de nuestras chimeneas, de nuestros tubos de escape, de nuestra industria, pero también de parte del que se lanza a la atmósfera desde China, Rusia, Alemania... Un trabajo de investigación, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (PNAS), rastrea el CO2 en el comercio internacional y plantea cómo reducir de forma más eficaz las emisiones.

El comercio internacional vuelve muy complicado saber qué cantidad de gases causantes del cambio climático debe atribuirse a cada país. Por lo general, para medir el CO2 generado por cada nación a causa del uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural) se suelen contabilizar únicamente las emisiones que se producen dentro de su territorio: calculando el combustible que se quema en centrales eléctricas, en  fábricas, en calderas de calefacción, o el que se echa en los depósitos de los vehículos a motor…  Sin embargo, la cuestión resulta mucho más enrevesada, pues también se consumen muchos productos fabricados en otros puntos del  globo, lo que habrá generado a su vez otras emisiones por el uso de combustibles fósiles.

Steven Davis, del Carnegie Institution de Washington, ha realizado diversos estudios para intentar desenredar la madeja tirando del hilo del CO2 por las complejas conexiones del mercado internacional. En su nuevo trabajo publicado en PNAS, llevado a cabo con otros investigadores de EEUU y Noruega, reconstruye la cadena del CO2 de un centenar de países teniendo en cuenta no sólo dónde se queman los combustibles fósiles, sino también de dónde se extraen esos combustibles fósiles y dónde se consumen los productos fabricados con la energía de esos combustibles. Todo el inventario de emisiones está disponible en una página web en la que se pueden descargas gráficos específicos de cada país. Para ello se han utilizado datos de 57 sectores industriales y 112 países, del año 2004, una fecha un tanto lejana, aunque esto no resta interés al estudio.

Las emisiones de España generadas en otros países

En el caso de España, los datos reflejan primero su enorme dependencia de otras naciones productoras de combustibles fósiles: de todas las emisiones generadas en 2004 por la quema de petróleo, gas y carbón en su propio territorio, el 92,5% de ellas correspondían a combustibles fósiles traídos de fuera de sus fronteras, en especial, del norte de África, Oriente Medio, Rusia y Nigeria (gráfico de la izquierda). 

Además, el inventario llevado a cabo indica que un 37,3% de las emisiones causadas por el consumo de productos y servicios en España, más de un tercio, se generaron en otros países (gráfico de la derecha). Principalmente, en China (5,3%), Rusia (2,8%), Alemania (2,4%), EEUU (2,3%) o Italia (1,9%).

Un 40% de las emisiones ligadas al consumo de Alemania se generaban también en países como China (6%), EEUU (4%), Holanda (4%)... Un 11% de las emisiones causadas por el consumo de Japón se lanzaron a la atmósfera en China.  Un 5,9% de las de Francia en China y otro 2,1% en España. Un 6,6% de las del Reino Unido en China y otro 2,1% en Suráfrica. Mientras que en China, el 92% de las emisiones por consumo se generaban en 2004 en su propio territorio…

Todo este CO2 relacionado con el comercio internacional tiene una especial relevancia en la lucha contra el cambio climático. Primero por su importante peso en el total de emisiones generadas por las actividades humanas en el planeta. Según el estudio del Carnegie Institution, los combustibles fósiles que van de un país a otro suponen un 37% de las emisiones de CO2 globales y los productos comprados y vendidos entre países representan un 23% de las emisiones globales. Pero, además, este comercio internacional hace más difícil recortar las emisiones del conjunbto del planeta, pues puede convertir en inútiles los esfuerzos por reducir el CO2 de algunos países.

“La reducción aparente de las emisiones en Europa es ampliamente superada por el aumento de ellas en otros países, particularmente en China, por el incremento del consumo de productos importados”, incide por correo electrónico Davis. “Europa no está tanto reduciendo emisiones como externalizándolas a China”.

Esto podría explicar, en parte, lo que está sucediendo con las emisiones de efecto invernadero a escala planetaria: Según un informe reciente del Joint Research Center (JRC) de la Comisión Europea y la Agencia de Evaluación Ambiental de Holanda (PLB), si bien el conjunto de los llamados países industrializados generaron en 2010 un 7,5% menos(1) de emisiones que en 1990, lo que estaría dentro del objetivo del tan peleado Protocolo de Kioto(3), en realidad las emisiones globales son hoy un 30% superiores que en 2000 y un 45% que en 1990. “No se puede saber qué hubiera pasado sin los esfuerzos de Europa por reducir las emisiones, pero lo cierto es que la huella de carbono de los europeos no está realmente disminuyendo”, comenta Davis.

¿Cómo evitar que los avances para reducir las emisiones en algunos sitios queden anulados por el aumento de las importaciones de otros menos eficientes? Para los autores del trabajo de PNAS, resulta esencial conocer bien el funcionamiento de la cadena completa de carbono para saber dónde se puede actuar de forma más eficaz. Una posibilidad sería imponer algún tipo de tasa sobre el CO2 en las fronteras de los países más avanzados (una medida defendida en su día por el economista Paul Krugman). Los investigadores estadounidenses y noruegos consideran que lo más eficaz sería actuar sobre el CO2 directamente en los puntos de extracción de los combustibles fósiles, pues  están muy concentrados en unos pocos países: aseguran que introduciendo algún tipo de regulación en la extracción de estos combustibles en China, EEUU, la región de Oriente Medio (en la que incluyen 13 países), Rusia, Canadá, Australia, India y Noruega se cubriría el 67% de las emisiones globales de CO2. “Es probable que sea más sencillo y barato administrar un impuesto donde hay menos partes involucradas”, incide Davis, que asegura que "los ingresos por una tasa de ese estilo podría persuadir a los países ricos en combustibles fósiles de que aceptasen poner precio a sus propios recursos”. Claro que esto tendría muchas implicaciones económicas. ¿Qué pensáis vosotros?


(1) Esto es en conjunto, pues la situación es muy diferente por países: en la UE y Rusia se han reducido las emisiones, en Japón se estabilizaron y en EEUU aumentaron.

(2) En el Protocolo de Kioto se fijó como objetivo que los países industrializados redujesen sus emisiones al menos un 5%  en el periodo 2008-2012, respecto al año base 1990.

Hay 15 Comentarios

El problema radica en que se fabrica más barato en otros países porque entre otras cosas se puede contaminar más por vacío legales y carencias de normativas.

España está vendida por su dependencia exterior. ¿Qué hacen los políticos? ¿Hacer lo posible por impulsar fuentes de energía autóctonas y limpias? No, cargarse todo lo conseguido durante años en solar, eólica...

Supongo que es inútil insistir en que el CO2 NO es un contaminante, y que su presunto papel en el calentamiento global es muy inferior al del vapor de agua por ejemplo. Y que el mercadeo de derechos de emisiones y penalizaciones sólo sirve para enriquecer a algunos despabilados y entorpecer el desarrollo de fuentes eficaces energéticas. O que el calentamiento no es un hecho incontrovertible, ni lo son sus presuntas consecuencias catastróficas. Ojalá la corriente de aprovechamiento de gas no convencional no quede paralizada en España por estas tontunas. Pero bueno, no soy más que un malvado negacionista que desea que la Tierra arda como el sol

Un error tonto. Lo siento. Gracias por el aviso.

... echar de arrojar es sin H, que lo sepas, supongo que lo habrás hecho para celebrar el día de la mala ortografía ;)

Lois 69. La foto es de As Pontes, no de Ence que es un fábrica de pasta que contamina muy poco como las muchas que hay en Suecia donde la población bastante mejro informada y formada no les causa ninguna molestia.

Habría que poner más impuestos a los combustibles fósiles. En toda Europa, eso hace que baje el consumo de éstos. Pero no se ha de perder competitividad por ello pues esos impuestos de más que se pagan al estado, el estado los puede quitar de otros, como cotizaciones sociales o lo que sea. Los impuestos son nuestros, el precio del barril no.

Es mejor siempre comprar productos hechos en España. Si son cosas que aquí no se hacen hay que intentar prescindir de ellas o renovarlas solo cuando sea imprescindible.

El impuesto de CO2 también puede ser pagado en parte por las empresas chinas y los consumidores occidentales, aplicando un criterio de responsabilidad compartida entre agentes de ambos países. De todas forma existen otras opciones complementarias al establecimiento de un impuesto. Por ejemplo, un ecoetiquetado ecológico, que tenga en cuenta las emisiones de toda la cadena de producción y que informe a los consumidores que productos tienen una menor huella ecológica.

Lo que no se permite aquí y aceptarlo si viene de fuera es el absurdo de este sistema, cómo si en China tuviesen otro aire o otro sol. Cuando se les caiga la piel a trozos los que nos gobiernan, igual entonces empezaran a tomar decisiones sabias.

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Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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