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Consumo colaborativo: ¿Cuántas cosas poseemos?

Por: | 09 de enero de 2012

Una taladradora¿Cuánta gente tiene en su casa una taladradora eléctrica para hacer agujeros en la pared? Según Rachel Botsman, coautora del libro ‘What's mine is yours: The rise of collaborative consumption’, por lo general un ciudadano corriente utiliza esta máquina unos 12-13 minutos en toda su vida. No es mucho. Aunque, si lo pensamos bien, nuestras casas están llenas de objetos que realmente vamos a usar muy poco. Frente a la acumulación de bienes en propiedad en las sociedades ricas, son cada vez más los que, como Botsman, defienden volver a un consumo colaborativo: por ejemplo, compartir la taladradora entre varios o cambiarla en Internet por algo diferente cuando dejemos de necesitarla. Este tipo de consumo colaborativo, que puede adoptar formas muy distintas, fue seleccionado por la revista TIME en 2011 como una de las diez ideas que cambiarán el mundo.

Ordenadores, teléfonos móviles, robots de cocina, libros, cámaras de fotos, zapatos… ¿Alguien se ha detenido a contar cuántas cosas poseemos hoy en día? En WWF Francia estiman que en la actualidad tenemos de 3.000 a 4.000 objetos en nuestros hogares, 15 veces más que nuestros abuelos. El dato viene de otro libro, este en francés, ‘Il y aura l'âge des choses légères: design et développement durable’, del ecodiseñor Thierry Kazazian.

Quienes más saben de esto también son los que se dedican justamente a cargar con todas estas cosas de un lado para otro. Según la empresa de mudanzas Zarza, las cantidades varían mucho de una casa a otra, pero hoy en día una familia española corriente puede mover con ella unos 30-40 m3 de pertenencias. Esto son unas 60- 100 cajas, aparte de muebles. Aunque pueden ser bastantes más bultos si en la casa hay muchos libros, vajillas, juguetes… 

“Algún día miraremos al siglo XX y nos preguntaremos por qué poseíamos tantas cosas”. De esta forma comienza Bryan Walsh su artículo en TIME sobre el consumo colaborativo. ¿De verdad se acabarán generalizando en el XXI estas otras formas de consumir más sociales? Desde luego, en los últimos años se han producido algunos cambios relevantes. Internet y la cultura digital han supuesto una ruptura en la forma en que se consume: en la Red los usuarios están más acostumbrados a compartir que a poseer y tampoco es necesario tener ya físicamente una obra para disfrutar de música, cine, libros... No es tan importante ser propietario como tener el acceso. Además, la tecnología permite estar ahora todos conectados, lo que facilita el intercambio y la colaboración. Y luego, claro, están las lecciones de la Gran Recesión: las consecuencias del endeudamiento de las familias para comprar una vivienda, los límites de un sistema basado en no dejar de consumir... 

Hoy en día son muchas las formas distintas que puede adoptar este nuevo consumo colaborativo. Como explicó Botsman en una charla TED, todas ellas se pueden agrupar en tres tipos distintos (se le pueden poner subtítulos en español al vídeo): 

-El mercado de redistribución: Pongamos que tenemos algo que ya no nos sirve, con Internet resulta sencillo tratar de vendérselo a otra persona, cambiarlo por otro objeto que nos sea más útil o incluso regalarlo. Como incide Botsman en el vídeo, es una forma de alargar la vida de los objetos, de aplicar las 5 “R”: reducir, reutilizar, reciclar, reparar y redistribuir.

-El estilo de vida colaborativo:  Consiste en intercambiar recursos, ya sean dinero, habilidades, alojamiento… Los centros de ‘coworking’ permiten compartir oficina. El ‘couchsurfing’ se basa en crear comunidades de gente dispuesta a acoger a otros usuarios en su casa cuando viajan. Los bancos de tiempo intercambian tiempo, es decir, cruzan servicios o favores que requieren de tiempo para llevarlos a cabo. El ‘landshare’ es un sistema para poner en contacto a gente que quiere cultivar con otros que tienen un terreno donde hacerlo. También relacionado con el espacio, se puede compartir plaza de aparcamiento o un sitio donde guardar cosas. Hay muchos más ejemplos para intercambiar casa en vacaciones, colaborar en la financiación de proyectos creativos (‘crowdfunding’), intercambiar herramientas entre vecinos

-El servicio de producto: Se trata de comerciar con servicios, no con productos. Uno no compra una lavadora, sino que paga por un lavado en la lavandería. No paga por llevarse una bicicleta a casa, sino por el derecho a utilizar las de un sistema público. Esto se podría aplicar a muchas otras cosas que en realidad pasan mucho más tiempo apagadas que encendidas: como la taladradora de antes. O un coche. En París, ya ha comenzado a funcionar el sistema de alquiler de coches eléctricos similar al de las bicicletas (Autolib). ¿Es tan imprescindible hoy en día tener un coche en propiedad? Lo cierto es que la posesión de un automóvil propio implica muchos más costes que pagar el carburante (calculadora del coste de tener coche).

 

Algunas de estas formas de consumo colaborativo tienen claras ventajas ambientales: como compartir automóvil para un mismo trayecto. Por lo general, parece lógico también pensar que se reduce el impacto cuando lo que se intercambian son objetos o máquinas (al evitar tener que fabricar otros artículos iguales y optimizar el uso de recursos). Sin embargo, esto no tiene que ser así necesariamente.

En un post anterior sobre los sistemas de consumo basados en servicios se explicaba que el compartir una taladradora o un cortacésped no siempre resulta mejor. Como constató la investigadora Oksana Monte, en su tesis doctoral en el International Institute of Industrial Environmental Economics de la Universidad de Lund (Suecia), sí se produce un impacto menor cuando se comparten estas máquinas entre vecinos de una zona residencial, pero en algunos escenarios de alquiler en puntos más alejados las emisiones de CO2 eran mucho mayores por los muchos desplazamientos para recogerlas y devolverlas. Así pues, el impacto real de estos sistemas va a depender especialmente del diseño y de la eficiencia de la red.

Hay 50 Comentarios

Esta es otra web que ofrece la posibilidad de compartir coche, taxi, plaza de garaje o la tarifa de mesa del AVE. Distintas opciones de consumo colaborativo. Os dejo el enlace http://www.carpling.com/es/car/compartir-coche

Unámonos al consumo colaborativo: Otra iniciativa tecnologógica online de intercambio, destaca por su simplicidad. Link en el nombre.

De nuevo otra muy buena iniciativa de intercambio, compra-venta, regalos o coche compartido. Todo en uno. Ofrece, busca e intercambia ilusiones.

Recientemente he creado un blog que se llama comedorclandestino.blogspot.com para ofrecer comidas a para grupos de amigos "en mi. casa o en la tuya" .Sabemos cocinar y nos gusta compartir nuestra afición. Mas enfocado como iniciativa individual , como afición, como servicio a la comunidad desde la comunidad. Parecido al concepto de paladar de cuba pero aquí.

Recientemente hemos puesto en marcha una idea de consumo colaborativo a través del intercambio de ropa para niños. El Armario del Bebé está formado por una comunidad de usuarios que tienen como fín ahorrar y reciclar la ropa de los niños. Esperamos que os guste esta nueva iniciativa.
Un saludo.

Nos encanta el Consumo Colaborativo, de hecho, nuestro próximo curso de formación online lo ofreceremos basándonos en esta idea y en la creencia firme de que otra forma de entender la economía es posible.

Yo estuve viviendo en Italia durante un año y viaje por todo el país a través del movimiento "couchsurfing", ofreciendo mi casa en Padova y alojándome también por toda Italia y Eslovenia a través de esta plataforma.

La experiencia fue muy enriquecedora. Quisiera resaltar que no se trata de encontrar alojamiento "económico" (aunque también lo sea) sino una forma más humana y sostenible de viajar y enriquecerse de las gentes nativas de otras culturas.

Un saludo y enhorabuena por el artículo!

Ya lleva mucho tiempo la idea y la filosofía de compartir, pero es ahora cuando empezamos a darnos cuenta. No sólo compartir coche, porque no taxi, bici, o aprovechar servicios de autobus, tren etc... reuniendose para comprar sobre ofertas...

www.carpling.com

interesante

Ojalá se pueda llevar a cabo una iniciativa de este tipo pero a nivel global, realmente estamos en una sociedad consumista al extremo y no tiene sentido la cantidad de elementos que deseamo y en los que invertimos, en la mayor parte son caprichos de los que podriamos prescindir.

Nosotros hemos creado CRECICLANDO, crecer reciclando, una web de intercambio de artículos de bebés, niños y embarazadas que consiste en un trueque pero mejorado, con un sistema de puntos y contra una gran bolsa común en internet. Estamos convencidos de que hay que pensar un poco antes de comprar y que no se pueden tirar cosas aún muy útiles para otros. Esperamos que os guste nuestro proyecto

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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