Una casa que se calienta con dos secadores de pelo

Por: | 25 de abril de 2013

Imagen termográfica de una cafetera eléctrica y un termo_ Instituto Passivhaus

En una cafetera eléctrica, para mantener el café caliente hay que dejar el aparato encendido. Pero si ese mismo café se mete dentro de un termo, entonces ya no hace falta consumir energía. Eduardo Arias vive en lo más parecido a un termo. Este carpintero navarro se ha construido en el valle de Roncal, en pleno Pirineos, una casa que ha conseguido certificar con el muy exigente estándar de eficiencia alemán Passivhaus. Toda una rareza en España, aunque mucho más común en otros países europeos(1). ¿Hasta qué punto se puede reducir el consumo energético de una vivienda?

Volvamos al café. Si con una cámara de infrarrojos se toma una imagen termográfica de la cafetera eléctrica (como la del Instituto Passivhaus que aparece sobre estas líneas), se ve de forma clara la gran cantidad de calor que emite, calor que se pierde. Por eso necesita continuos aportes de energía para mantener la temperatura. La cosa cambia cuando lo que se fotografía es el termo, pues a pesar de contener también calor en su interior, el aislamiento de sus paredes no deja que se escape. En España, se discute mucho sobre los distintos tipos y los costes de generar la energía, pero parece que no nos importa que nuestras viviendas se comporten en gran medida como esa cafetera eléctrica.

Cambiar esto tampoco resulta tan complejo, solo que, hasta ahora, los arquitectos españoles simplemente no lo tenían en cuenta.  “Una casa pasiva es un termo”, explica Arias, mientras enseña su vivienda de 190 m2 y dos plantas, justo a la entrada del pueblo de Roncal. Su idea inicial hace siete años era construirse una de madera, pero fue el arquitecto alemán Wolfgang Berger quién le convenció para diseñar una casa con el mínimo consumo posible. “Primero que no necesite energía y luego ya hablamos de dónde la sacamos; si al termo le ponemos ventanas, entrará el Sol, energía gratis que no se escapará”, prosigue con la explicación Arias, que asegura que el gasto de energía en climatización y agua caliente de su vivienda es más de un 80% inferior al de otra equivalente de la zona. “El año pasado pagué 390 euros en calefacción(2), en todo el año”, dice convencido. Tanto, que ha acabado montando con Berger una empresa de construcción y rehabilitación para hacer viviendas Passivhaus en España.

La principal diferencia de esta casa con una vivienda convencional es su superaislamiento. Por lo general, en España, si la casa está aislada, es solo en algunas partes y tampoco de forma muy exhaustiva. En cambio, para dibujar el aislamiento de una vivienda Passivhaus  en los planos hay que coger un lápiz y seguir todo su contorno completo sin levantar nunca la punta del papel. Este aislamiento envuelve toda la casa, recorriendo todo el interior de las paredes, el tejado y el suelo, e incluyendo puertas y ventanas de máxima calidad.

Como precisa el arquitecto Berger, uno de los requisitos(3) para obtener la certificación Passivhaus es que el consumo de calefacción (o refrigeración) sea menor a 15 kWh/m2 útiles al año. O expresado de otra forma(4), la potencia requerida para la calefacción (o refrigeración) debe ser inferior a 10 W/m2 útiles; es decir, que para calentar los 190 m2 de esta casa en Pirineos basta con poner a funcionar dos secadores de pelo. “Ahora mismo esos 10W/m2 los está aportando el Sol, mientras no esté nublado la calefacción es gratis”, comenta Arias.

  La casa pasiva de Eduardo Arias en Roncal

Para llegar a estos niveles tan bajos de consumo resulta imprescindible un muy buen aislamiento que no deje escapar el calor, pero con esto no basta. Hay que conseguir que la vivienda sea también hermética

En la casa de Roncal hay nada menos que 25 ventanas. Todas ellas pueden abrirse, aunque para conseguir las condiciones de menor consumo energético deben permanecer cerradas.  ¿Cómo se renueva el aire del interior cuando se vive en un termo cerrado? Esta es una de las partes más curiosas de estas casas, pues el propio sistema de ventilación permite reducir todavía más su consumo energético. El aire fresco entra en la vivienda por un único tubo exterior que se hace pasar antes bajo tierra para variar su temperatura (bajo el suelo, el aire se enfría en verano y se calienta en invierno). Al mismo tiempo, el aire más caliente y viciado del interior se saca hacia fuera por otra conducción. Ambas tuberías, la de entrada y la de salida, pasan a mitad de camino por un recuperador de calor en el que se aprovecha los grados de más del aire que va a ser expulsado fuera para calentar el que entra nuevo en cada habitación (este intercambio de calor se desconecta en verano).

El buen aislamiento y este control extremo de la ventilación tienen varios efectos curiosos. “La temperatura es igual por todas partes, cuando se sale de la ducha uno no tiene necesidad de correr a coger la toalla,  no hay malos olores, no hay movimientos de aire y hay mucho menos polvo que en una vivienda normal”, detalla Arias, que muestras los filtros de cada una de las conducciones. Los tres filtros del tubo de entrada de aire están limpios (estamos en Pirineos), pero en los de salida sí se va acumulando suciedad.

Para que este sistema de ventilación controlada con recuperación de calor funcione bien y ayude realmente a ahorrar energía, la casa debe ser del todo hermética. Aquí el enemigo son las filtraciones de aire, cualquier agujero, por pequeño que sea. Como recalca el arquitecto alemán, para cumplir las duras exigencias del estándar Passivhaus  la suma de todas las rendijas, grietas y filtraciones en la envolvente de la casa no deben superar el equivalente a una abertura de 15x15 cm, cuando en una vivienda convencional puede llegar a ser de más de 1 m2.  Según Berger, esta es una estimación, aproximada, calculada a partir del test de hermeticidad que debe cumplir la edificación: cuando se pone en marcha un ventilador, el flujo de aire(5) que pasa en una hora no puede ser superior al 60% del volumen de la casa, mientas que en una vivienda convencional es fácil que supere el 500%.

En el día de la visita, la temperatura exterior es de 10 grados y sopla un viento helado, pero en el interior de la casa hay unos agradables 22 grados. Claro que eso no parece tan difícil cuando aquí el termómetro en invierno baja de -10. “En el pueblo me decían: ‘Ya vendrás a calentarte a mi casa’”, cuenta el orgulloso propietario. Ahora lo ven con otros ojos. Según especifica, conseguir una casa pasiva con uno de los menores consumos de energía posibles supone un sobrecoste de un 5-10%. “Hemos calculado que con los ahorros de calefacción, el sobrecoste lo amortizaré en siete años”, subraya Arias. Podría ser más barato, pues en su caso también optaron por una bomba geotérmica que obtiene el calor del subsuelo para calentar el agua (la electricidad se coge directamente de la red eléctrica).

Casas de este tipo demuestran que se puede reducir más de un 80% el consumo de la calefacción (el principal gasto de energía de una vivienda). La cuestión es ver si esto se aplica realmente para reducir de forma drástica el gasto de las viviendas convencionales españolas, sobre todo, las ya construidas, un enorme parque de costosas cafeteras eléctricas.

 


(1) El Instituto Passivhaus estima que existen con este estándar 32.000 edificios en el mundo, principalmente, en Alemania y Austria.

(2) El gasto completo en energía de esta casa unifamiliar de dos pisos durante todo 2012 fue de 1.015 euros, contando la calefacción, el agua caliente, la iluminación y los electrodomésticos. De este total, 390 euros correspondieron a la calefacción y el agua caliente, siendo más de un 80% inferior a la de una casa equivalente de la misma zona.

(3) Todos los requisitos se pueden consultar en la web de la PEP.

(4) Si se tiene en cuenta no solo la calefacción, sino también el consumo de agua caliente, los electrodomésticos y la iluminación, entonces no puede superar los 120 kWh/m2 útiles/año de energía primaria.

(5) Con una presión de 50 pascal.

Hay 50 Comentarios

En Galicia, no ventiles y lo que tendrás es condensación dentro de la vivienda, con un pocentaje de humedad relativa en el aire que harían desaconsejable vivir en el interior de esa vivienda. Sí, a la bioclimática, pero usando la cabeza.

En respuesta a Mou YI :

Los sistemas de ventilación asistida garantiza aire limpio sin pérdida de temperatura. De esta manera se consigue que la vivienda respire como tu dices, sin necesidad de perder temperatura.

Cuando vivíamos en una España boyante nos podíamos permitir invertir más en una casa para que luego los gastos en energía fuesen menores, pero con los tiempos que corren, a ver quién invierte en su vivienda un 20% más para ahorrar un poco en gastos energéticos cada mes. Va a ser que no.

Eso me recuerda lo que ha sucedido con los coches eléctricos. La crisis ha retrasado 10 años esta tecnología tan beneficiosa y necesaria.

En todo de acuerdo, casi: no es sano que el aire no circule en una casa, que la entrada de aire sea un tubo; y en cualquier vivienda, si no se ventila, se ahorra energia pero no seamos ortodoxos, dejamos que el aire nos ventile

Esa es la clave para no gastar tanto en energía: diseñar unas casas que cuesten algo mas de fabricar pero que "funcionen" prácticamente solas. :)

Muy interesante propuesta!

Con lo de pesados me refería a que una cosa es el cumplimiento y otra, en ocasiones, el verdadero confort. Y estoy de acuerdo en que ventilar una vivienda por un agujerito y por ninguna parte más es un error, un error insalubre además. Y volviendo al CTE yo trabajo en Burgos, donde la ventilación de las ventanas de, por ejemplo, un dormitorio en invierno..,

Soy de los pesados del CTE, me gusta la idea de bajar el consumo de calefacción como al que mas, pero no me cuadra lo de la ventilación por una abertura de 15x15, y dependiendo de la zona, como se ha apuntado en anteriores comentarios, estas soluciones hay que adaptarlas. El botijo es mejor ejemplo que la cafetera :) . Saludos

Excelente idea!! El único tema que veo, es que realmente el precio a pagar de entrada por un diseño de este tipo es mucho más alto que el de una casa "al uso" ... eso hará que muchos futuros compradores se tiren atrás. Aunque realmente soy de las que opina que es facilmente mortizable el sobrecoste.

Otro aspecto a destacar sería el coste medioambiental que supone construir una casa pasiva (passivhaus).
Nuestro sistema constructivo no genera CO2, sino que lo reduce.

¡Exacto!

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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