¿Cuánto consume de verdad un smartphone?

Por: | 12 de septiembre de 2013

Switches en un rack de un centro de datos
Que el pequeño smartphone que cabe en nuestro bolsillo consume más energía que la enorme nevera de la cocina. No hay que creerse todas las informaciones que circulan por la Red; aunque sea cierto que el ‘boom’ de estos dispositivos inalámbricos conectados a Internet reclame de forma global cada vez más kilovatios. ¿Cuánto consume de verdad un móvil?

Como todos los nuevos dispositivos personales que se conectan a Internet a través de redes inalámbricas, el consumo de energía generado por un smartphone es muy diferente al de otros aparatos que tenemos en casa. En estos móviles, la energía utilizada para recargar las baterías que lo hacen funcionar es lo de menos. A la larga, el gasto más importante durante su uso se produce al navegar por la Red. La transmisión de cada byte de información, para consultar el correo, leer las últimas noticias o ver un vídeo en YouTube consume energía en otros sitios que pueden estar muy lejos de allí. Un usuario manda un mensaje en su Twitter, por ejemplo, y eso genera una transmisión radio que va hasta la estación base correspondiente, para pasar luego por cable a través de muchos conmutadores y enrutadores hasta el centro de datos, que es donde realmente se procesa la información. “En cada paso se consume energía, no es que estas estaciones gasten mucho, pero es que son muchos aparatitos”, explica José Manuel Moya, profesor de la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. En principio, cuántos más bytes de información se transmitan, mayor será el consumo en estas redes.

Hasta hace poco, cuando se hablaba del consumo energético de lo que se conoce como la nube de Internet se ponía el foco únicamente en los centros de datos, tanto por el trabajo computacional como por la necesaria refrigeración de los equipos. Sin embargo, un informe de abril de 2013 del Centre for Energy-Efficient Telecommunications (CEET), en Melbourne, advertía que en realidad ésta es una parte muy pequeña. Según estimaba, las redes suponen hoy el 84% del consumo energético generado por las conexiones inalámbricas a la nube. Además, este trabajo también calculaba que de aquí a 2015, el consumo de electricidad por el uso de estos dispositivos aumentaría de 9,2 TWh a 43 TWh, lo que incrementaría también la huella de carbono de 6 megatoneladas a 30, el equivalente a añadir 4,9 millones de coches en las carreteras.

Es verdad que el aumento del ancho de banda hace que las transmisiones sean cada vez más eficientes (3G, 4G). Y este es uno de los puntos donde falla la comparativa del smartphone y la nevera. Ahora bien, como recalca Moya, el ser más eficiente por byte está aumentando el consumo global (al permitir transmitir más datos a mayor velocidad). Según un informe de 2013 de CISCO, el tráfico de datos de móviles en 2012 era de 885 petabytes al mes, lo que supone 12 veces el tamaño del de todo Internet en el año 2000 (75 petabytes mes). La velocidad media de la conexión de un smartphone en 2012 era también de 2.064 kilobytes por segundo (kbps), frente a los 1.211 kbps de 2011. Asimismo, aunque la tecnología de cuarta generación (4G) representaba solo el 0,9 de las conexiones móviles, esta suponía el 14% del tráfico de datos.

¿Cuáles son los cálculos que demostrarían que un smartphone gasta más energía en un año que una nevera? Según la versión más extendida en Internet, un frigorífico eficiente consumiría unos 322 kWh por año y un iPhone 361 kWh (lo que incluiría no solo el gasto de la batería, sino sobre todo el generado en redes y centros de datos). La mayoría de los blogueros y periodistas que se hacen eco de esta comparativa dan como fuente original un informe aparecido en agosto en EEUU titulado ‘The cloud begins with coal’, un documento firmado por Mark Mills, director ejecutivo de Digital Power, y financiado por el lobby del carbón (la National Mining Association y la American Coalition for Clean Coal Electricity). Sin embargo, cualquiera que haga el esfuerzo de pinchar en el enlace del informe comprobará que los datos que se dan ahí son diferentes.

Dejando momentáneamente a un lado este informe, el rastreo de la cifra de los 361 kWh anuales del iPhone nos lleva hasta una información de la web de The Breakthrough Institut. Por correo electrónico, Jenna Mukuno, editorial assistant de este instituto californiano, reconoce que, si bien ellos también citan en el texto el trabajo de Mills, la comparativa entre el iPhone y la nevera ha sido calculada por ellos mismos a partir de datos de la consultora ATKearney (no dan más explicaciones). Y señala a los medios de comunicación como origen del malentendido. Por otro lado, puesto en contacto telefónico con ATKearney España, la consultora explica que este mismo año publicaron el informe ‘The Mobile Economy 2013’, que da algunos datos del consumo energético por gigabyte transmitido (página 69), pero se desmarca por completo de los cálculos de la comparativa con la nevera.

De vuelta al informe de Mills, lo que se afirma en este trabajo del lobby del carbón es que ver una hora de vídeo (HD) de forma semanal en un smartphone o una tableta supondría un gasto eléctrico anual mayor que el de dos neveras. Y, en este caso, sí que se incluye una larga nota a pie de página(1) para explicar los cálculos realizados. Sin embargo, son varios los expertos que avisan de que las estimaciones de Mills están muy infladas. Si se quiere entrar en detalle en todos los números, hay que leer el post del profesor de la Universidad de Stanford, Jonathan Koomey, en Climate Progress. En resumen, se entiende que uno de los errores de la comparación realizada es mezclar valores de alta capacidad de transmisión de bytes con otros de baja eficiencia energética, cuando la tecnología que permite descargar más datos es justamente la más eficiente. Cuando el propio Koomey vuelve a realizar los cálculos con cifras que considera más reales, el resultado que obtiene es que el móvil generaría un gasto de 60,8 kWh al año(2), en lugar de los 700 kWh calculados por Mills, un consumo bastante inferior al de un refrigerador. Por supuesto, puede ocurrir que alguien haga un uso mucho más intenso de su móvil, aunque esto no correspondería a hábitos normales. E incluso así parece difícil de superar los 662 kWh que realmente tiene una nevera de gasto anual medio en los hogares españoles (según los datos del IDAE). 

Ahora bien, las dudas levantadas en torno a la historia del móvil y la nevera no deberían restar  importancia al progresivo aumento del consumo energético generado por la multiplicación de este tipo de dispositivos y del aumento del tráfico de datos en Internet en general. Aunque tampoco se trata de seguir el discurso interesado del lobby del carbón, que es algo así como: aunque seas muy verde, si te gusta navegar en tu iPhone no te queda más remedio que aceptar que se use más carbón para cubrir el necesario aumento de la demanda energética.

Como incide Moya, estar conectados a la nube de Internet sí es más eficiente, pues se aprovechan mejor las máquinas para dar más servicios. Efectivamente, esto aumenta las posibilidades, lo que a su vez conlleva un incremento del consumo global. Pero esto no quiere decir que no se deba reclamar seguir mejorando la eficiencia del sistema o que la energía utilizada sea más limpia. En este punto, el profesor de la Politécnica de Madrid participa justamente en un grupo de investigación centrado en reducir el gasto energético de los centros de datos, que asegura que suponen ya el 2 de las emisiones de CO2 mundiales. Aunque sean solo una parte pequeña del consumo global de la nube, Moya considera que las actuaciones en estos centros resultan muy relevantes. “Es más difícil actuar sobre millones de móviles o sobre las estaciones base o la red de conmutación”, comenta el profesor, que afirma que hoy es posible reducir el gasto energético de estos centros un 20-30%. "Como son pocos, reducir un 30% el consumo de un centro tiene un impacto apreciable, pero reducir el consumo de 1.000 estaciones base no se nota de forma global".

 


(1) La nota de página que se supone que explica el cálculo de Mills es la siguiente: New refrigerator 350 kWh per EPA Energy Star; ~700 kWh/year weekly streaming HD from [network operations] + [network embodied energy] + [tablet embodied energy]; note, ignores data centers & end-use tablet charging: ~300 kWh/year wireless network operations from HD video 2.8 GB/hr per Netflix, network energy ~2 kWh/GB. Note energy use varies w location (type/age equipment), system utilization (see Auer et al, “How Much Energy is needed to Run a Wireless Network?” June 2012). Network energy ranges from 19 kWh/GB The Mobile Economy, 2013, ATKearney, to ~2 kWh/GB per CEET, The Power of Wireless Cloud, April 2013. Annualized embodied/manufacturing energy to produce tablet (details in this report) ~100 kWh/year per tablet, and cell network operating energy equals annualized embodied energy of network equipment used for 5 years. Refrigerator embodied energy adds 5-10% to lifecycle energy use of refrigerator.

(2) Al igual que en los cálculos de Mills, los 60,8 kWh al año estimados por Koomey incluyen el consumo de las redes, el gasto energético asociado a la fabricación del aparato y el gasto asociado también a la construcción de la red, pero no así el que se refiere a la recarga de las baterías del teléfono (por considerarlo muy pequeño).

Hay 8 Comentarios

excelente reportaje, esta claro que en cuanto a consumo y durabilidad hoy por hoy la tecnología led es la mejor posicionada.

Cuando menos sorprendente lo del consumo del Smartphone. Las nuevas tecnologías, led etc se imponen, se reduce el consumo y se aumenta la eficiencia.
Saludos.
Mari.

La verdad no tenía idea de todo esto. Excelente nota.

Les dejo una wallpaper que consume poco y es muy bello

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.q.nature&hl=es

La 4G se está desarrollando en el mundo para mejorar la velocidad del Internet Móvil. El proceso será largo pero beneficiará a todos los usuarios.

Aunque hay aplicaciones tremendamente útiles que monitorean el uso de batería, o que activan o desactivan funciones, podemos ahorrar mucho en la batería de nuestro terminal si cuidamos de desactivar funciones que no usamos como el GPS, el Wifi, o las funciones de 3G, que no siempre las necesitamos.

Sin tanto informe científico, sería interesante concienciar a los usuarios de lo que supone el contínuo y exagerado uso del aparatito

Solo para información del readctor/lector...

kilobyte = kB
kilobit = kb

La velocidad de conexión la muestras en kbps (kilobits por segundo)

1 Byte = 8 bits

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Sobre el blog

Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

Sobre el autor

Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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