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¿Compartir coche es competencia desleal al autobús?

Por: | 21 de marzo de 2014

Ciudadanos compartiendo coche en Francia
La patronal española de autobuses Fenebús ha pedido el cierre de la web para compartir coche Blablacar por considerarla competencia desleal. ¿Tienen razón los autobuseros al quejarse de que esta forma de viajar entre ciudadanos les esté robando viajeros de forma ilegal? En Francia, la Corte de Casación (el máximo órgano jurisdiccional del país) dictaminó en 2013 que compartir coche no es competencia desleal siempre que sea gratuito o se limite a compartir gastos.

El funcionamiento de la web de Blablacar es muy sencillo: por un lado hay conductores con plazas vacías en el coche que publican un viaje que van a realizar y por otro pasajeros que buscan un hueco en algún vehículo que vaya a efectuar el mismo recorrido que ellos. La plataforma de Internet de esta empresa francesa que desembarcó en 2010 en España pone a disposición de los usuarios registrados un sistema de mensajería interna para contactar entre ellos y sugiere un precio igual para cada plaza de coche en función del itinerario. Sin embargo, hoy en día, en España, son los ciudadanos los que acuerdan el montante final a pagar y los que llevan a cabo la transacción entre ellos en algún momento del viaje. La confianza entre los usuarios se apoya fundamentalmente en el sistema de puntuaciones y comentarios de la web.

Un conductor que realice el trayecto Madrid-Bilbao y que ofrezca tres plazas vacías por unos 22 euros cada una, puede embolsarse al final del viaje unos 66 euros si consigue llenarlas todas.

¿Se puede ganar dinero compartiendo coche? Según Vincent Rosso, responsable de Blablacar en España, la respuesta es no. “No hay beneficios, aunque el conductor pueda tener la sensación de que ha sacado dinero, lo que está haciendo es compartir los gastos del viaje”. Al menos así tendría que ser si no se sobrepasa el precio recomendado para cada trayecto en la web, que en teoría se calcula dividiendo por tres los gastos de combustible y peajes de ese trayecto (lo normal es poner un precio un poco más barato si uno quiere llenar antes el coche). Si un conductor lleva a tres pasajeros, habrá cubierto los gastos del viaje.  “Aunque todo esto no tiene en cuenta el coste que tiene el propio desgaste del vehículo o el mantenimiento”, incide Rosso.

En Francia, donde este sistema lleva ocho años funcionando y donde se están viendo por adelantado los otros efectos de esta forma de reducir el impacto ambiental y los costes de los desplazamientos, es aquí donde se ha marcado el límite entre la legalidad e ilegalidad del uso de coches particulares para transporte. Resulta relevante porque allí ya ha habido litigios que han llegado a los tribunales. En una sentencia de mayo de 2013 la Corte de Casación consideró que compartir vehículo no es ilegal siempre que no se practique con un fin lucrativo, es decir mientras sea gratis o el pago realizado por los pasajeros se limite a compartir los gastos del viaje. El  tribunal entiende que compartir coche de esta forma colaborativa no entra en competencia con el transporte público. Y así lo recordó la Dirección General de la Competencia del país vecino en febrero de este mismo año, a la vez que anunciaba la investigación de otras prácticas de transporte que sí consideraba podían ser ilegales.

¿Y cuánto dinero se lleva Blablacar? De momento, en España, nada. Hasta ahora el dinero va pasando exclusivamente de pasajeros a conductores sin que la empresa francesa intervenga o se lleva cantidad alguna. Aunque esto va a cambiar en breve.

¿Cómo se mantiene entonces esta empresa? Los fondos de inversión ISAI, Cabiedes&Partners y Accel Partners invirtieron 10 millones de dólares en la expansión europea de Blablacar. Además, utilizan también diferentes acuerdos de patrocinio.

Sin embargo, este caso dentro del llamado consumo colaborativo resulta especialmente interesante por estar a punto de dar el salto a un modelo que sí puede generar una actividad económica. No por el transporte de personas, sino por los servicios prestados en la página web.

Como explica Rosso, este mismo año 2014 la empresa empezará a cobrar en España una comisión del 10% (+IVA) a los pasajeros, tal y como ocurre ya en Francia. Con este nuevo sistema, los pasajeros que quieran conseguir una plaza en otro coche tendrán que realizar un prepago en la web, descontando de ahí una parte Blablacar por sus servicios y abonando el resto al conductor, que seguirá sin pagar nada. Si el precio recomendado por un trayecto es 20 euros por plaza, por ejemplo, el pasajero tendrá que pagar un 10% suplementario y el IVA de esa comisión. En total: 22,42 euros.  

“En el momento en el que empecemos a cobrar, entonces pagaremos todos los impuestos que sea necesario”, recalca Rosso.  ¿Y cuándo va a ser esto? “No vamos a tardar mucho”.

En Francia esta comisión se empezó a cobrar hace dos años, pero la empresa no facilita datos de los ingresos que está obteniendo. Según el representante de Blablacar, en España el volumen de actividad todavía es pequeño, pero muestra un cambio de chip. “La crisis ha supuesto un cambio de filosofía para hacer ver a los ciudadanos que lo que uno no necesita quizá valga para otra”. En este caso, las plazas vacías de un coche en el que va una persona conduciendo sola.

Y como están notando los autobuseros españoles, cada vez tiene más éxito. “Con el mismo nivel de desarrollo, en España vamos tres veces más rápido que en Francia”, cuenta Rosso.

Fotografía del post David Lefevre (Blablacar).

Hay 36 Comentarios

lo de compartir coche sera que vale la pena chicos?

Me encanta la afirmación: ¿Tienen razón los autobuseros al quejarse de que esta forma de viajar entre ciudadanos les esté robando viajeros de forma ilegal? Porque no es un interrogante, está afirmando que es ilegal.

Si estuviésemos hablando de taxistas, todavía podríamos discutir si hay competencia desleal. Y no la hay en absoluto, en todo caso la habría si alguien intenta LUCRARSE del transporte de pasajeros sin tener licencia. Pero, es obvio que compartir coche para ahorrar dinero en gasolina y contribuir a contaminar menos jamás puede ser competencia deslea. Si es así, cuando estas personas cojan el coche para ir en familia a Benidorm, estarán siendo desleales a los autobuses, en fin...

Que bien, otro ejemplo más de socialismo para el capital (No me toques mis beneficios) y liberalismo para los pobres. Los mismo que han hecho las eléctricas con la autogeneración

Y mientras compartes coche vas escuchando la calidad voz de esta chiquilla.
https://www.youtube.com/watch?v=G-JZJvcT2Q0

Lo que es contrario a la competencia es que las lineas de buses interurbanos tengan en exclusiva los trayectos

A quien dice que todo intercambio de dinero genera IVA, efectivamente... Las gallinas que entran por las que salen, cuando llenas el depósito te cobran el IVA, y en los mantenimientos, y al comprar el coche. Pagado está. Es el iva de los beneficios el que se acaba pagando a mayores, pero una cosa es lucrarse y otra compartir los gastos. Saludos

Cierto, lo de la competencia desleal es un tema que está muy claro. Competencia hay, debe de haber y habrá siempre. De hecho esta compañia cobra por este servicio en Francia y en España lo hará en breve, la gente tiene que pensar en otras alternativas como carsharingspain.com creada por un joven si ánimo de lucro.

¿Es ilegal compartir gastos del coche por que la gente no se conozca previamente? Lo digo porque con la gente del trabajo y los amigos lo hago siempre y no me gustaría saltarme la ley. ¿por qué harán coches de 5 plazas?


En varios años utilizando la misma línea de bus solo ligué en él unas cuatro veces. En medio años en blablacar ligo cada semana con tíos distintos en cada trayecto.

car sharing es igual que blablacar y es gratis.http://carsharingspain.com/

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Como si mirásemos por el ocular de un microscopio, Ecolaboratorio es un blog ambiental que trata de ver más de cerca todo aquello que nos rodea. En este particular laboratorio se buscan respuestas a las cuestiones más enrevesadas que nos asaltan de forma cotidiana.

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Clemente Álvarez

(Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.

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