Remuneración variable sí, pero con moderación

Por: | 10 de octubre de 2013

JOSEP MARIA ROSANAS, profesor de Contabilidad y Control

En la actual crisis, la pérdida de empleo y las reducciones de sueldo coexisten con remuneraciones astronómicas de altos directivos. En el sector bancario, casos de ejecutivos cuyo sueldo aumentó mientras las retribuciones del resto de trabajadores permanecían congeladas y la entidad estaba a punto de ser intervenida han levantado ampollas en la opinión pública.

Josep Maria RosanasSituaciones como esta ponen de manifiesto la dificultad de diseñar un sistema de remuneración variable que sea eficaz y justo. Sobre esto reflexiono en el documento "Las retribuciones variables de los directivos", en el que defiendo los beneficios de esta política retributiva siempre que las compensaciones no sean demasiado elevadas.

El principal argumento a favor de los sistemas de incentivos suele ser que vincular el sueldo a los resultados tiene beneficios obvios, aunque los autores clásicos en el área de la motivación consideran que el dinero es un motivador débil.

Las grandes compañías suelen justificar los altos salarios de sus principales ejecutivos argumentando que esto mejora los resultados económicos, aunque este hecho parece más bien dudoso. Incluso cuando realmente la empresa aumenta los beneficios resulta difícil determinar en qué medida se debe a sus directivos.

Por muy buen trabajo que haga un directivo, es indudable que cualquier ganancia se debe también al trabajo de los demás y es materialmente imposible atribuir una parte del aumento a cada persona que ha colaborado. Además, resulta complicado medir un trabajo complejo con un índice y puede que ante una disyuntiva no coincidan la mejor opción desde el punto de vista de los objetivos reales de la empresa con la mejor en términos del indicador de gestión que se utiliza.

¿Significa esto que conviene desterrar los sistemas de retribución variable? No, pero sí replantearlos, distinguir entre remuneración variable e incentivos, aunque a menudo estas expresiones se usen como sinónimos. Los incentivos son pagos que pretenden obligar al directivo a hacer lo que los accionistas o propietarios de la empresa desean y esto puede ser "peligroso y en cierto modo censurable".

En cambio, defiendo la remuneración variable porque se puede entender como un reconocimiento por una buena labor, algo que nunca es censurable y puede constituir "todo un deber de justicia". Siempre, eso sí, que se haga en una cantidad "débil".

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© Josep M. Rosanas. Profesor ordinario de Contabilidad y Control en el IESE. Ingeniero industrial por la Politécnica de Catalunya, MBA por el IESE, PhD por la Northwester University y Doctor en Ingeniería industrial.

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