¿Debe ser innovador un director financiero?

Por: | 08 de junio de 2014

ANTONIO DÁVILA, profesor de Iniciativa Emprendedora y Contabilidad y Control del IESE

Aunque la regulación en el ámbito de la contabilidad ponga frenos a la innovación financiera, existe mucho margen de mejora. En el artículo "Innovation is for CFOs, too" que he publicado junto con Marc J. Epstein y Robert D. Shelton, extraemos algunas lecciones sobre la innovación y las trasladamos al mundo contable y financiero.

Antonio DavilaExisten seis palancas para la innovación: tres relacionadas con el modelo de negocio y otras tres con el cambio tecnológico. Pueden servir de base a los directores financieros para hallar fórmulas sorprendentes que les permitan mejorar tanto su eficiencia como su eficacia.

Las tres palancas para cambiar el modelo de negocio son:

1. Propuesta de valor. ¿Qué vende la empresa? Los cambios en este ámbito pueden pasar por vender productos y servicios de forma conjunta u ofrecer por separado productos que antes se vendían juntos. Otra posibilidad es ampliar las áreas de negocio.

2. Redes de valor. ¿Cómo se distribuye? La forma en que se crea y se distribuye el valor depende de las diferentes redes de las que disponga la empresa. Los cambios pueden incluir reformular la cadena de suministros, buscar alianzas con empresas que ofrezcan productos y servicios complementarios, construir y monetizar redes sociales virtuales e incluso modificar el modelo de ingresos, costes o márgenes.

3. Identificar al cliente. ¿A quién se distribuye? Uno de los cambios podría ser captar clientes a los que la competencia no sea capaz de satisfacer. Puede tratarse de clientes que anteriormente hayan adquirido productos similares de otros proveedores o bien que jamás hayan comprado el producto o servicio en cuestión.

Las tres palancas del cambio tecnológico son:

1. Oferta de productos y servicios. Los cambios pueden consistir en simples mejoras o en productos y servicios totalmente nuevos. Este es el tipo de innovación más fácil de reconocer, ya que los consumidores perciben los cambios a primera vista.

2. Tecnologías de procesos. Si bien resulta menos visible para los clientes, la tecnología también se puede utilizar en la mejora de los procesos de fabricación o de entrega, con lo que se obtienen productos y servicios de más calidad, más económicos y en menos tiempo.

3. Tecnologías de apoyo. Más que variar la funcionalidad de un producto o de un proceso, los cambios en las tecnologías de apoyo permiten a una empresa ejecutar su estrategia más rápidamente para lograr una ventaja competitiva. Por ejemplo, las mejoras en las tecnologías de la información pueden facilitar el intercambio de información entre los diversos participantes de la cadena de valor.

Más información en IESE Insight

© Antonio Dávila. Profesor Ordinario de los departamentos de Iniciativa Emprendedora y Contabilidad y Control. Además, es director del departamento de Iniciativa Emprendedora del IESE y titular de la Cátedra Alcatel Lucent de Dirección de la Tecnología.

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