40 Aniversario

Economismo

Sobre el blog

Economismo es, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “la doctrina que concede a los factores económicos primacía sobre los hechos históricos de otra índole”. Este foro pretende abrir una línea interactiva de debate, de alta calidad y diversidad, sobre economía nacional e internacional. Para ello, contamos con la colaboración de destacados expertos que aportarán sus opiniones a lo largo de toda la semana.

Sobre los autores

En este espacio tendrán cabida los debates de nuestros expertos sobre cuestiones de máxima actualidad y todos aquellos temas que pensemos que puedan ser interesantes para nuestros lectores, cuya participación será fundamental para todos nosotros. Coordinado por Alicia González.

Metodología

El autor elaborará semanalmente un artículo de tema económico, cuyo titular será una afirmación y que estará razonado y documentado. La extensión no deberá superar los tres folios. La idea es que el artículo sea debatido por un grupo de expertos económicos, que deberán estar registrados en el foro para poder participar. Se accede al registro o por invitación del autor, o por solicitud del interesado. El artículo será enviado a los expertos registrados los viernes a última hora de la tarde. Posteriormente, será colgado en elpais.com el sábado y publicado en el suplemento de Negocios de El País el domingo. El debate estará abierto hasta el jueves de la semana siguiente, en que el autor elaborará unas breves conclusiones, que se colgarán en la web y se publicarán en Negocios, junto al siguiente tema de debate.

El debate

Reputación en entredicho

Por: | 25 de mayo de 2012

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El mandato de Fernández Ordoñez termina el 30 de junio. / Marcel.lí Sáenz

El Banco de España y su responsable, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se han convertido en objeto de duras  críticas por su gestión durante la crisis financiera, una actuación cuestionada públicamente incluso por el  Ministerio de Economía. Los expertos de Economismo admiten que la labor del supervisor ha tenido fallos considerables en los últimos años, lo que inevitablemente ha dañado  su reputación. En este momento, advierten, recuperar el prestigio y la confianza de los inversores en el Banco Central debería ser una prioridad para el Ejecutivo. El Gobierno, dicen, tiene la oportunidad de recuperar el prestigio y la confianza de los inversores con el nombramiento del  próximo gobernador. El viernes el Ejecutivo lanzó una señal al nombrar a Luis María Linde como consejero de la entidad.

Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, considera que la crisis ha mostrado las debilidades de muchas instituciones europeas, “también la del Banco de España”, en su opinión tan excesivamente ensalzada al principio de la crisis como criticada en este momento, por lo que alerta de la necesidad de cautela. Myro se muestra mucho más crítico con la actuación de los políticos, que son en buena medida responsables, dice, de las estrategias llevadas a cabo en las cajas de ahorros. En especial, menciona la gestión del FROB en las cajas con problemas y, especialmente, con todo lo relacionado con Bankia. El catedrático de la Complutense cuestiona, no obstante, la apuesta de la autoridad monetaria por entidades de gran tamaño, la estrategia de saneamiento de la autoridad monetaria en Bankia, no llevar a cabo su labor de inspección con la dureza que exige la actual crisis y no haber exigido más provisiones para los activos inmobiliarios en las carteras de los bancos.

Pese a ello, Rafael Myro considera que no está justificada la búsqueda de dos evaluadores independientes, lo que “parece poner innecesariamente e injustamente en entredicho la competencia del Banco de España, añadiendo desconfianza acerca de la solvencia del conjunto del sistema financiero español”. Esa desconfianza podría afianzar “la solución de una intervención en extenso de la Unión Europea en la banca española, que no parece corresponder con su solvencia real”.

Para Pablo Fernández, socio director de Viewpoint Communication, hay menos dudas. “El Banco de España es una de las instituciones que, sin ninguna duda, más daño reputacional están sufriendo en la actual crisis financiera. Su controvertida gestión y deficiente comunicación a la opinión pública han convertido a la institución en objeto de múltiples críticas”, apunta, “algo impensable hace unos años”. La explicación, dice Fernández, puede encontrarse en el propio nombramiento del gobernador, una persona con marcado perfil político. Para recuperar la confianza en la institución, Fernández considera necesario el nombramiento por consenso de un gobernador de perfil técnico y con una mayor apertura de la entidad a la sociedad, a través de un buen plan de comunicación.

También Santiago Carbó, catedrático de la Universidad de Granada, considera que la reputación del banco de España se ha visto afectada negativamente por la decisión del Gobierno de solicitar dos valoraciones independientes de los activos de la banca española, “una especie de enmienda a las estimaciones ya realizadas por el organismo supervisor, y esto es lo que ha podido tener efectos reputacionales, algo que no beneficia a nuestro país en estos momentos”. Carbó admite que algunas de las valoraciones hechas por el Banco de España han sobrevalorado algunos activos de los bancos, con algunos casos realmente llamativos que han podido contaminar a todo el sector. No obstante, el consultor de la Reserva Federal de Chicago insiste en que “queda mucho camino por recorrer y mucha acción por parte del Banco de España, y este país precisa que el supervisor cuente con todo el apoyo, la credibilidad y reputación posibles”.

El catedrático de la Universidad de Murcia José García Solanes sitúa la actuación del Banco de España en el “cúmulo de errores de regulación y supervisión en todo el mundo occidental”. Dicho esto, García Solanes considera “incomprensible” que el Banco de España no detectara los excesos inmobiliarios de las entidades, que no los corrigiera a tiempo, y tampoco entiende su actuación en los procesos de fusiones del sector, aunque sin olvidar que “ello no puede esconder la desastrosa (y muchas veces ocrrupta) gestión de los últimos 12 años”. Pero quizá lo más importante del planteamiento de García Solanes son las condiciones que debe reunir el sucesor de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente del organismo. “El sucesor del actual gobernador, aparte de poseer una sólida formación en finanzas y conocer bien nuestro sistema bancario, debería tener excelentes contactos internacionales”, sobre todo, “especialmente ahora que nos quedamos sin representación directa en el Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE)”, un punto fundamental a tener en cuenta por el Gobierno. En su opinión, el próximo gobernador debería, además, rodearse de un equipo muy ágil en la prevención y detección de problemas y en la adopción a tiempo de medidas correctoras.

Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR), se erige como firme defensor del Banco de España, “la institución española de mayor excelencia e independencia en el área económica, y hay que preservarla. Lo digo con conocimiento de causa al trabajar varios años allí”, subraya. Y lanza una advertencia: “Ponerlo en cuestión al tiempo que nuestro sistema financiero y otras instituciones es muy mal signo para la imagen internacional española”. De la Dehesa defiende el trabajo de la institución al ser la primera en el mundo en introducir las provisiones dinámicas “con gran rechazo de bancos y cajas”. El presidente del CEPR admite, sin embargo, que el banco ha sido lento en anticipar la fuerte caída del PIB y su impacto sobre la morosidad y el valor de los activos, y poco contundente en su primera reestructuración bancaria. “El Gobierno puede restablecer su credibilidad nombrando a un gobernador y a un subgobernador de la máxima excelencia, que sean indiscutibles ante los inversores y la opinión económica mundial”. La decisión final, en las próximas semanas.

El debate

Más medidas por venir

Por: | 18 de mayo de 2012

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La reforma afecta de forma desigual a las entidades financieras. / Carlos Rosillo

La reforma financiera aprobada por el Gobierno este mes de mayo puede que no sea la última, a juzgar por las opiniones de los expertos de Economismo. Sobre todo, porque muchos piensan que será necesario algún tipo de implicación europea para solucionar definitivamente los problemas del sector bancario español. Lo cierto es que los análisis iniciales del decreto ley, a falta del desarrollo de algunos aspectos esenciales, insisten en considerar insuficiente la valoración inicial del dinero que tendrá que aportar el sector público al plan, unos 15.000 millones de euros aunque la cuantía final dependerá de la valoración de las carteras que hagan dos agencias independientes. Los expertos de Economismo también advierten de otro aspecto colateral de la reforma. En el actual entorno de recesión económica, cuanto más se tarde en abordar definitivamente el saneamiento del sector financiero, es decir, si hay que volver a tomar medidas, más impagos pueden darse en otros sectores fuera del ámbito inmobiliario, lo que castigará otra vez las carteras de las entidades.

Así lo resume el catedrático de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos: “Ojalá esta fuera la última reforma, pero me temo que harán falta nuevas medidas”. En su opinión, “si bien la reforma despeja dudas sobre la exposición al sector inmobiliario al exigir provisionar hasta los créditos con riesgo normal, el sector inmobiliario supone el 20% de la exposición total, por lo que queda otro 80% no afectado por la última reforma”. En su opinión, tal y como se ha planteado este último decreto supone reconocer que el saldo vivo con riesgo normal enmascara “como dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI)” un elevado volumen de refinanciación. Maudos subraya que dado el contexto de deterioro económico, “la morosidad seguirá subiendo”. “Si la reforma fracasa, no habrá más remedio que inyectar capital público —no préstamos, que son muy caros al 10%—, lo que exigirá aclarar antes su forma de financiación”.

Para Rafael Myro, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, la reforma “junto con la nacionalización de BFA-Bankia”, supone un paso adelante importante en la afirmación de la solvencia de los bancos españoles y en el intento de tranquilizar a los acreedores externos. Sin embargo, la suma de las previsiones de este decreto y el anterior del 2 de febrero pueden, según él, “superar ampliamente los recursos de capital que las entidades obtendrán este año, creando una necesidad de ayudas públicas bastante superior a las aportaciones del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) que el Gobierno considera necesarias” y que, de partida, estima en 15.000 millones de euros. Para Myro, el mayor riesgo, dados los precedentes de reformas anteriores, sería “que se siguieran infravalorando los riesgos bancarios para evitar mayores aportaciones públicas”. Un extremo que tendrá que ser analizado una vez que se hagan las valoraciones “independientes” de los activos de los bancos que anunció el ministro.

Es ese aspecto el que según Santiago Carbó, profesor de la Universidad de Granada, es el principal elemento de la reforma. “Puede ser un arma de doble filo”, señala Carbó. Por un lado, si las valoraciones no resultaran creíbles por ser, por ejemplo, demasiado optimistas “no ayudaría nada a mejorar el escenario actual de incertidumbre”. En caso contrario, que aparezcan mayores pérdidas, “el problema es aclarar de dónde saldrán los recursos para financiar posibles pérdidas o ayudas potenciales que pueden ser entonces muy importantes”. El también asesor de la Reserva Federal de Chicago recuerda que ese esquema de protección o de garantías es, según la experiencia histórica de resolución de crisis financieras, “un planteamiento básico que aún no se ha cubierto en España y al que esta reforma aún no ha respondido”. Asimismo, Carbó considera esencial saber cómo se va a producir la transferencia de activos problemáticos a las sociedades de gestión de activos. Considerar la diferencia entre el valor contable y las provisiones como precio de transferencia puede representar aún un gap respecto al verdadero valor de mercado”.

José Luis Martínez, estratega para España de Citigroup, comparte las dudas de Carbó sobre el precio de transferencia de los activos adjudicados a las sociedades “a la vez que hubiera acortado el plazo para la liquidación de activos”, aunque subraya que la reforma le parece “muy significativa”. Martínez considera que con las nuevas provisiones el sector financiero español ha cubierto cerca del 145% del riesgo promotor. “Problemático o sano. ¿Suficiente? En condiciones normales lo sería pero ahora estamos lejos de valorar la situación actual como normal”. El analista de Citi apoya la decisión de que la valoración de la cartera inmobiliaria se lleve a cabo por entidades independientes, además del BCE, “un paso cualitativo importante para superar la crisis de confianza. Aunque, en su opinión, “el verdadero test para que se superen los problemas del sector es mejorar las perspectivas económicas” y para ello, dice, es obligado superar los problemas del euro que suponen un obstáculo para la financiación de las entidades y del resto de las economías. “La respuesta debe ser europea y es el BCE el candidato apropiado para darla”.

José García Solanes, profesor de la Universidad de Murcia, arranca con un dictamen: “Si de una vez no se estiman y airean los quebrantos inmobiliarios de los balances bancarios y, a continuación, se consigue la financiación necesaria, no habrá manera de frenar la fuga de capitales y el crecimiento de la prima de riesgo”. Y, según él, las cifras manejadas por el Gobierno “hacen pensar que ni el banco malo ni los préstamos del FROB serán suficientes para resolver el problema pues inducirían un crecimiento peligroso de la deuda soberana española”. La respuesta, para García Solanes, debe proceder de iniciativas de la eurozona en forma de compra de bonos españoles por parte del fondo de rescate o del BCE o como préstamos directos del fondo de rescate al sistema bancario “para que el Ejecutivo español no soporte los costes de saneamiento y racapitalización de los bancos. Cualquiera de estas soluciones exige un salto en la integración política de la eurozona y una cierta liberación de las tesis de Fráncfort y, sobre todo, de Berlín”. Si ese es el caso, entonces parece que habrá que esperar.

El debate

Hollande, cambios limitados

Por: | 11 de mayo de 2012

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Hollande saluda a sus seguidores en París al día siguiente de su victoria electoral. / K. Tribouillard (AFP)

La victoria del socialista François Hollande en las elecciones presidenciales francesas del pasado 6 de mayo marca el inicio de una nueva etapa en Francia y abre la puerta a cambios más profundos en la Europa del euro. Para empezar el presidente electo de Francia hizo de la relajación de las políticas de austeridad la bandera de su campaña electoral y la misma noche de su victoria Hollande anticipó que “la reorientación de Europa para el empleo y el crecimiento” será una prioridad de su mandato. Sin embargo, los expertos de Economismo no creen mayoritariamente que la llegada de Hollande vaya a suponer un cambio radical en la política económica de la eurozona, aunque consideran que el debate es, en si mismo, enriquecedor. No falta quien le adjudica logros un tanto sorprendentes para quien ni si quiera ha asumido aún sus funciones.

Ahora cabe hacer de las promesas realidad. Es lo que José Luis Martínez, estratega de Citigroup para España, define como un ejercicio de pragmatismo tras la victoria --“superadas las elecciones, viene el momento del pragmatismo”--. Martínez descarta que, de hecho, se vaya a reformar el Pacto del Euro, que fue fruto de un año de discusiones, sino más bien “dotarle de una cierta flexibilidad” un extremo que, como recuerda, “ya existe en situaciones excepcionales. Como sería el caso de una recesión intensa o un entorno macro o financiero en deterioro”. Martínez admite que “será difícil que Alemania acepte más gasto en inversión a apenas un año de sus propias elecciones”, como tampoco ve factible cambiar el estatuto del Banco Central Europeo para adaptarlo al de la Reserva Federal. Todo lo más apuesta por que Hollande sea capaz de convencer a Alemania de que aplique políticas económicas expansivas para convertirse en el motor de crecimiento para el resto de la eurozona. Aunque el dictamen final, según el analista del Citi, lo harán los mercados que “pueden aceptar flexibilidad pero no un giro de 180 grados en las políticas de ajuste aplicadas hasta el momento. Me temo que el ajuste fiscal y estructural, mejorar las perspectivas de crecimiento y que los inversores lo premien con tipos de interés más bajos seguirá siendo el camino a seguir”.

Por su parte, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia, Vicente Esteve, defiende cambios en la línea de las que recomendó el Fondo Monetario Internacional (FMI) para Europa en la pasada asamblea de primavera. A su juicio, “el nuevo pacto franco-alemán” debería ampliar el plazo para la consolidación fiscal de un déficit del 3% del PIB para 2013 hasta 2014 o 2015 para evitar que un ajuste excesivo ahogue la recuperación. A cambio, Esteve propone un “plan ambicioso de inversión en infraestructuras y de impulso a la liberalización del mercado único”, el primero de los cuales podría ser financiado con bonos emitidos por el Banco Europeo de Inversiones, a un tipo de interés más bajo del que obtendrían los países periféricos. Más aún. El catedrático valenciano propone, como también dijo el FMI, que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera pueda inyectar dinero directamente en los bancos, algo que ahora sólo se puede canalizar a través de los Estados, que deben así pedir un rescate financiero para acceder a ese capital. Y recupera la propuesta de los eurobonos para financiar parte de los déficit públicos. A su juicio, más optimista, “los resultados de las elecciones de Francia pueden ser clave para el desbloqueo de todas estas iniciativas”.

Para Santiago Carbó, profesor de la Universidad de Granada y asesor de la Reserva Federal de Chicago, considera que “la victoria de Hollande puede tener de bueno sumar un apoyo fundamental a las voces cada vez más mayoritarias en Europa que apuestan por una flexibilización –que no dejación—de la senda de austeridad a la vez que se apuesta por políticas de crecimiento”. Ahí enmarca el anuncio de la Comisión Europea de estar valorando una posible revisión del calendario de cumplimiento de los objetivos de déficit, punto que aún se debe confirmar. “En todo caso, parece algo exagerado pensar que el cambio de rumbo político en Francia por si solo puede suponer un cambio para la recuperación económica y la estabilidad en la eurozona”. Carbó considera que la mejor contribución de Hollande podría ser “ayudar a suavizar la resistencia de Alemania para crear mecanismos de soporte europeos para la deuda soberana suficientemente contundentes, así como a establecer un calendario de ajustes fiscales más razonable que el actual”. Unos cambios que deberían ser, en su opinión, equilibrados dado que “un alejamiento demasiado significativo de la senda de austeridad no traería en ningún caso, mayor estabilidad y crecimiento a Europa. Es un difícil equilibrio el que tiene que hacer Francia”.

Más entusiasta se muestra José García Solanes, profesor de Fundamentos de Análisis Económicos de la Universidad de Murcia, que asegura que el programa del presidente electo de Francia “recortará el sesgo neoclásico-liberal que ha dominado la política económica de la UE en los últimos años”. García Solanes augura que Hollande “insuflará aires de crecimiento a unas economías abatidas por una austeridad feroz”, cree que “buscará sin descanso la creación de los eurobonos”,  le atribuye el logro –pendiente de aprobarse—que la Comisión alargue el calendario para reducir el déficit público y cifra en 152.000 millones de euros la cuantía que él ya ha logrado movilizar para poner al servicio de las infraestructuras. En su opinión, “el eje franco-alemán será más sensible a los problemas del resto de la UE y funcionará con criterios más humanos y democráticos, contribuyendo a que toda la UE, no solo Francia, encuentren la senda de la recuperación”. Dicho queda.

El debate

Mal si se cumple, mal si no

Por: | 04 de mayo de 2012

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Los ministros Luis de Guindos (izquierda) y Cristóbal Montoro en el Congreso. / Uly Martín

Los datos de ejecución presupuestaria del Estado hasta marzo arrojan un déficit en los tres primeros meses del año del 1,85%, un dato que supera el registrado en el mismo periodo de 2011 (-1,06%) y que supone más de la mitad del objetivo para todo el año de la Administración central. La razón hay que buscarla, principalmente, en el desplome de los ingresos tributarios, que han descendido un 2,5% frente al incremento del 4,3% que calculan los Presupuestos Generales del Estado para todo el ejercicio. En un entorno de recesión y con una caída prevista del PIB del 1,7%, parece difícil que se pueda alcanzar el compromiso de reducir este año el déficit del 8,5% al 5,3% del PIB si se mantienen las condiciones actuales.

Para los expertos de Economismo, las malas noticias derivadas de ese escenario vienen tanto de si se cumple el objetivo del 5,3% como si no se cumple. Si se cumple, los ajustes serán de tal calibre que no harán sino acentuar la recesión y llevar a la economía a un círculo vicioso por el que un peor desempeño económico reduce aún más los ingresos fiscales, lo que obliga a nuevos ajustes que, a su vez, agudizan la caída de la economía. Pero si no se reduce el déficit a los niveles comprometidos con Bruselas la presión de los mercados aumentará de forma considerable.

La opinión mayoritaria es que será muy difícil cumplir la meta marcada, pero que el Gobierno y las comunidades autónomas deben hacer un serio esfuerzo para acercarse lo más posible a ella. Difícil equilibrio.

De hecho, José Luis Martínez, estratega de Citigroup España, pide prudencia a la hora de extrapolar los resultados del primer trimestre. “Los datos del primer trimestre son inquietantes, es cierto. Pero también lo es que suele ser un periodo de debilidad de las finanzas públicas. Y este ejercicio quizás mucho más por las transferencias realizadas al resto de las administraciones territoriales ante la dificultad que presentaban en sus finanzas”, subraya Martínez. La parte más débil es, en opinión de este analista, la hipótesis para la evolución de los ingresos públicos, tanto para el Estado como para las comunidades autónomas. “Si este fue el argumento detrás de la desviación del déficit en 2011 me inquieta que la historia se repita en este ejercicio”. De ser así, “el Gobierno tendría que aplicar recortes en la partida de gastos y confirmar que se aplican por las comunidades que presenten importantes desviaciones”, lo que supondrá la auténtica “prueba de fuego del control que le otorga la nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria”. Siempre queda la opción, dice, de que Europa se muestre más “benevolente”, aunque “yo no lo tengo claro”, admite. Martínez considera que “sería bueno que el Gobierno nos tranquilizara sobre la existencia de margen de maniobra en caso de un desajuste en los ingresos. Y también que concretara más cómo se alcanzará el objetivo de déficit del 3% en 2013”.

El profesor de la Universidad de Granada, Santiago Carbó, se muestra menos optimista y considera que “no parece que se vaya a cumplir el objetivo porque sería todo un récord de consecuencias económicas muy duras en un plazo de tiempo demasiado corto”. A su juicio, cumplir con el objetivo de déficit es complicado por varias razones. La primera, “pasar del 8,5% al 5,3% en un año es un esfuerzo descomunal”. Además, “si Bruselas no cede nada y eventualmente se llegara al 5,3%, la recesión sería mucho más dura, con caídas muy importantes del PIB”. Y, finalmente, porque “la situación económica es muy delicada y el papel de los estabilizadores automáticos dificulta mucho alcanzar los objetivos de reequilibrio fiscal”. Carbó, asesor de la Reserva Federal de Chicago, admite que mientras Bruselas no cambie de posición “será complicado hacer otra cosa que no sean los ajustes precisos porque las desviaciones anteriores del déficit han causado indignación y temor a partes iguales internacionalmente”. Pese a ello, “dadas las circunstancias, parece que será muy importante para España estar lo más cercana posible a cumplir el objetivo y, en caso de no ser así, haber recibido un apoyo a sus reformas y senda de ajuste, aunque haya que retrasar algo el objetivo final del 3% de déficit ahora fijado para 2013”.

Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, se sitúa entre los que consideran que el cumplimiento del objetivo de déficit público marcado en el Plan de Estabilidad para este año “lejos de transmitir confianza en la economía española contribuiría a socavarla”. A su juicio, “el actual plan de consolidación fiscal tendrá que ser ralentizado”, ya que cumplir con la reducción del déficit del 8,5% al 5,3% “no se podrá cumplir sin un elevado coste en términos de crecimiento, empleo y provisión de servicios públicos básicos”. Myro hace otra lectura de los datos del primer trimestre que, en su opinión, “podría parece que ofrecen un margen adicional para el recorte del gasto público” por una caída del consumo de las familias menor de la esperada y un mayor descenso de las importaciones, lo que incrementa la participación de la demanda externa en el PIB. “No es conveniente extrapolar datos parciales a todo el ejercicio pues el notable aumento del desempleo que está teniendo lugar tenderá a dañar el consumo y la inversión, y el débil pulso de la economía europea, a ralentizar las exportaciones”.

José García Solanes, profesor de análisis económico de la Universidad de Murcia, subraya, sin embargo, que “la caída de los ingresos tributarios es una consecuencia lógica de las medidas recesivas del Gobierno” y apela a estudios recientes que “demuestran que el multiplicador del gasto público es mucho mayor en los programas contractivos, como los que conllevan los ajustes, que en los expansivos”. Eso supone, según sus cálculos, que “la previsión oficial de caída del PIB del 1,7% para este año es notablemente corta”. Asimismo, García Solanes subraya un aspecto de los Presupuestos para 2012 muy cuestionado por los analistas internacionales, como son las cuentas de la Seguridad Social. “No es realista suponer que el saldo de la Seguridad Social mejorará con respecto al año anterior cuando el propio Gobierno prevé que la cifra de parados aumentará en 600.000 personas. Solo en las partidas de la Seguridad Social habrá un desfase del déficit de casi un punto porcentual”. En consecuencia, es ilusorio a su juicio pensar que se cumplirá el objetivo del 5,3%. “No hay margen para mayor optimismo si el Ejecutivo no levanta el pie del acelerador de los ajustes y sigue castigando las partidas que propician el crecimiento económico”.

El País

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