Economismo

Sobre el blog

Economismo es, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, “la doctrina que concede a los factores económicos primacía sobre los hechos históricos de otra índole”. Este foro pretende abrir una línea interactiva de debate, de alta calidad y diversidad, sobre economía nacional e internacional. Para ello, contamos con la colaboración de destacados expertos que aportarán sus opiniones a lo largo de toda la semana.

Sobre los autores

En este espacio tendrán cabida los debates de nuestros expertos sobre cuestiones de máxima actualidad y todos aquellos temas que pensemos que puedan ser interesantes para nuestros lectores, cuya participación será fundamental para todos nosotros. Coordinado por Alicia González.

Metodología

El autor elaborará semanalmente un artículo de tema económico, cuyo titular será una afirmación y que estará razonado y documentado. La extensión no deberá superar los tres folios. La idea es que el artículo sea debatido por un grupo de expertos económicos, que deberán estar registrados en el foro para poder participar. Se accede al registro o por invitación del autor, o por solicitud del interesado. El artículo será enviado a los expertos registrados los viernes a última hora de la tarde. Posteriormente, será colgado en elpais.com el sábado y publicado en el suplemento de Negocios de El País el domingo. El debate estará abierto hasta el jueves de la semana siguiente, en que el autor elaborará unas breves conclusiones, que se colgarán en la web y se publicarán en Negocios, junto al siguiente tema de debate.

Últimas entradas

El debate

La lacra del fraude fiscal

Por: | 14 de diciembre de 2012

PeticionImagenCAC8WWUIFuncionarios franceses de aduanas contabilizan los euros decomisados en una operación. / Afp

En casi todos los estudios sobre economía sumergida y fraude fiscal, España ocupa un papel muy protagonista, un factor que, de forma unánime, todos los expertos de Economismo consideran una de las mayores lacras de la economía española. Las discrepancias vienen a la hora de analizar las causas de la misma y valorar las medidas adoptadas para intentar reducir el fraude. Muchos colaboradores destacan, además, el importante componente de permisividad social y cultural que el fraude conlleva y su carácter especialmente dañino en momentos como el actual, donde la exigencia de ajuste obliga a un mayor esfuerzo por parte de los contribuyentes.

Miguel Ángel García, responsable del Gabinete Económico de CC OO, denuncia que la presión fiscal española será este año 8,5 puntos inferior a la media de la zona euro, un factor que atribuye al ciclo económico, al carácter procíclico de la política fiscal y a la falta de voluntad real en la lucha contra el fraude fiscal. Para que esta sea efectiva se deben, en su opinión, “aplicar normas legales más ambiciosas” y con suficientes recursos humanos, y “acabar con la impunidad de los defraudadores”. García es muy contundente en su rechazo a la reciente regularización fiscal. “La amnistía fiscal es una decisión que me genera un rechazo categórico porque significa vender a bajo precio un concepto ético de altísimo valor: el compromiso individual con los valores comunes de la sociedad”.

Para el catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School, Santiago Carbó, “el fraude fiscal es una auténtica lacra para la economía española no solo por la detracción de recursos que supone para el erario público, sino por el daño que hace a la propia estructura de incentivos del trabajo, el esfuerzo y la contribución común en un país”. En su opinión, erradicarlo exige un esfuerzo del Gobierno, pero también “un cambio cultural orientado desde la indignación de los contribuyentes”, un factor en el que coinciden otros economistas, y pide endurecer las leyes contra el fraude. Carbó defiende que la economía sumergida —junto a las redes familiares— es la que explica que no haya mayores protestas en un país con un 25% de desempleo.

José Luis Martínez, estratega de Citigroup para España, también insiste en el componente social y cultural del fraude fiscal en España que se combatiría mejor, viene a decir, si los ciudadanos se sintieran orgullosos de pagar impuestos sabiendo que su dinero está bien gestionado. “Solo la combinación de la lucha contra el fraude, una mejora en la comunicación y la gestión eficiente del dinero público supone la condición necesaria para reducir la economía sumergida a la mínima expresión. La condición suficiente para eliminarlo es una mejora cultural, que lamentablemente lleva su tiempo”, subraya.

Para José García Solanes, catedrático de la Universidad de Murcia, la economía sumergida está relacionada directamente “con el grado de corrupción y con las trabas burocráticas que entorpecen inútilmente los negocios” y destaca las diferencias en el nivel de actividad informal entre el centro de Europa, menos del 13%, y la periferia mediterránea, más del 20%. Según García Solanes es necesario invertir más en inspección, establecer un sistema de multas e incentivos que haga poco rentables las actividades subterráneas para empresas y trabajadores, y pone un ejemplo: “Si el cálculo de las pensiones de jubilación tuviera en cuenta la totalidad de las horas trabajadas, los trabajadores no mantendrían tantas actividades en negro”.

Guillermo de la Dehesa, presidente del Center for Economic Policy Research (CEPR) en Londres, recuerda otro dato revelador: “Antes de la crisis circulaban en España tres veces más billetes de 200 y de 500 euros que el peso de nuestro PIB en la eurozona”. En su opinión, el fraude tiene un componente directamente relacionado con la lentitud de la justicia. “En España reside un elevado número de malhechores de otros países, algunos tan lejanos como China y Rusia porque la Justicia española es demasiado lenta y muchos delitos prescriben antes de llegar al Supremo”. De la Dehesa considera que “la amnistía fiscal ha sido la más favorable para el evasor de toda la historia democrática y no ha tenido éxito”.

Joaquín Maudos, catedrático de Fundamentos Económicos de la Universidad de Valencia, critica con dureza “la pasividad que ha existido durante años para combatir la economía sumergida y el fraude; es inaceptable” y considera que “aprobar una amnistia fiscal es inmoral y solo podría justificarse si tiene un elevado potencial de recaudar impuesto en una coyuntura en la que es fundamental reducir el déficit público”. Dicho esto, Maudos defiende que es prioritario abordar una reforma fiscal y abrir un debate sobre el tamaño del sector público que podemos permitirnos.

Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, considera que, pese a ser importante, la economía sumergida no es el único problema de nuestro sistema tributario. “También lo es un sistema impositivo que ha evolucionado poco y a base de parches en los últimos treinta años”, apunta. Su apuesta es una lucha más decidida y eficaz contra el fraude, lo que podría incrementar los ingresos públicos, “pero no pueden esperarse grandes milagros, aun asumiendo que esta lucha alcanzara todo su potencial, lo que implicaría más recursos y más cooperación internacional”.

Juan Ramón Cuadrado, catedrático de la Universidad de Alcalá, se sale de la norma y cuestiona la idea de emprender una reforma fiscal integral. “Creo mucho más en las posibilidades que ofrece un plan de lucha contra el fraude fiscal”, asegura. En su opinión hay medidas fiscales que pueden llevarse a cabo de forma más rápida y que podrían tener notables efectos en la economía real, como una rebaja de cotizaciones sociales financiada con la subida del IVA, tal y como prometió el actual Gobierno, pero que finalmente no incluyó.

El debate ha suscitado el interés fuera del grupo de expertos que forma parte de Economismo y, en esta ocasión, ha contado con la aportación del portavoz de la Comisión de Hacienda del Grupo Socialista en el Congreso, Pedro Saura, doctor en Economía por la Universidad de Murcia. Junto a sus críticas a la labor del Gobierno por la amnistía fiscal y la ley de lucha contra el fraude —“una oportunidad perdida”—, Saura apuesta por crear una oficina de lucha contra el fraude que coordine a varios departamentos ministeriales; abundar en la formación en la materia en la esfera judicial, reorientar la Agencia Tributaria, destinar más recursos humanos y calcular la brecha fiscal, la diferencia entre lo que se debería pagar y lo que finalmente se paga.

El debate

Grecia solo gana tiempo

Por: | 07 de diciembre de 2012

PeticionImagenCA2A6NNA Samaras (izda.) y Venizelos se felicitan por la aprobación de los Presupuestos para 2013. / Y. K. (Reuters)

Grecia acaba de alcanzar un acuerdo con el Eurogrupo para reestructurar su deuda pública y desbloquear los desembolsos programa de rescate financiero que mantiene el país con la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE)y el Fondo Monetario Internacional (FMI) El objetivo del acuerdo es reducir en 40.000 millones de euros la carga de la deuda griega para 2020, con el objetivo de que ésta se reduzca hasta el 124% del PIB y sea así “sostenible”, según los responsables comunitarios. Pero en el fondo se trata solo de un acuerdo para “ganar tiempo”, según la opinión unánime de los analistas de Economismo, que advierten que no se resuelven los problemas de fondo.

Así de claro lo tiene Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School: “El fantasma de la salida del euro de Grecia no queda despejado tras los últimos acuerdos. Se gana tiempo para Grecia y... para Alemania para las elecciones de septiembre pero poco más”. Según Carbó, muchas de las medidas que incluye el acuerdo son pasos en la dirección correcta, como el programa de recompra de bonos para prolongar el perfil de los vencimientos o el alivio en la carga de intereses, pero que no sirven para corregir unos desequilibrios demasiado grandes y que mantiene una condicionalidad muy fuerte y poco realista. “Con las condiciones actuales, el problema griego sigue siendo la historia de una agonía por plazos”, alerta Carbó que teme que los objetivos de los últimos acuerdos con Grecia pasen más por “mantener la reputación del euro” que por evitar “las consecuencias económicas de la salida de Grecia del euro”. “Se precisaría un programa de ajuste más amplio en plazos aunque extremadamente firme. Y, probablemente, aunque no guste entre los Estados miembros, acabará acarreando quitas sobre las ayudas concedidas a la economía helena”, advierte. Y son muchas las señales que, después de firmado el acuerdo, apuntan que eso es lo que tienen los políticos comunitarios en la cabeza.

Para Miguel Ángel García, responsable del Gabinete Económico de CC OO, la quita de los acreedores oficiales es la verdadera respuesta al problema de Grecia. “La solución permanente pasa por una mayor rebaja de tipos, un alargamiento de los vencimientos y una quita sobre el principal”, apunta. A su juicio, “el acuerdo alcanzado es un pequeño avance que repercute en mayor estabilidad de la moneda única. El peligro de ruptura se aleja en el tiempo pero no se desvanece. La dimensión de la deuda pública griega es demasiado grande para ser sostenible, más aún en recesión”. El reciente acuerdo evidencia, según García, que “nuevamente lo particular supera a los intereses comunes en el desarrollo del proyecto europeo” y augura que “posiblemente, el paso de las elecciones en Alemania [previstas para septiembre de 2013] compongan un escenario para que se apliquen las medidas mencionadas”.

“Lamentablemente, no puedo estar más de acuerdo con algunas opiniones anteriores: el nuevo acuerdo es simplemente un aplazamiento de lo inevitable”, admite José Luis Martínez, estratega de Citigroup para España. Sin embargo, aunque cree que una de las posibles soluciones sería una quita de la deuda griega en manos de los gobiernos europeos, del Mecanismo de Estabilidad Europeo y del BCE, duda que pueda llevarse a cabo con la legislación actual. “La cuestión de fondo es si Grecia puede mantenerse en el Euro tras la quita anterior y pendiente de nuevos ajustes en la economía y las finanzas públicas”, apunta el estratega del Citi. Como lección de fondo, Martínez apunta que “Grecia está marcando el camino para el resto de la eurozona: un país insolvente que ha precisado rescates, mayor control europeo de sus finanzas públicas y un fuerte ajuste económico para ganar competitividad”. Lo ha hecho con los rescates, “que los tratados no recogían” y está propiciando acuerdos para “asentar realmente el euro, en términos de integración bancaria y fiscal”.

De “alivio envenenado” califica José García Solanes, catedrático de la Universidad de Murcia, el acuerdo de Grecia con el Eurogrupo. Y lo es, a su juicio, porque “embaucan los ingresos que obtendrá el Estado por las privatizaciones así como los eventuales superávit primarios de los próximos años. Representan nuevos sacrificios para los ciudadanos griegos en aras de una consolidación prácticamente imposible”. García Solanes sostiene que “Grecia está en quiebra financiera, y la tremenda debilidad de su crecimiento económico hace insostenible su deuda soberana” y defiende que la solución requiere, una vez más, “sustanciales quitas, esta vez a cargo de entidades públicas, que Alemania y la Troika aceptarán más adelante cuando renazcan las amenazas de ruptura del euro —que ellos jamás permitirán—- y las exigencias electorales de la canciller Merkel pasen a un segundo plano”.

Para el profesor Juan Ramón Cuadrado, catedrático de la Universidad de Alcalá, el acuerdo es una patada “hacia delante” aunque ensalza buena parte de las medidas incluidas en el mismo. “La idea de la recompra de bonos para prolongar los plazos de vencimiento no es mala, como tampoco la reducción del tipo de interés ni el retraso en los plazos acordados para la reducción del déficit fiscal”. Pero se trata solo de “un alivio financiero”, no “la solución del problema, desde luego”. Y lo explica: con una deuda del 180% y una tasa negativa del -6,8% del crecimiento del PIB, “resulta impagable si no se produce una quita realmente muy importante por parte de los acreedores”. Sin esa solución, señala Cuadrado, el problema de Grecia no tiene ni tendrá una salida natural y la situación seguirá siendo insostenible, lo cual daña al euro y contamina a los demás países con problemas, como España. El catedrático alcalaíno recuerda que la propia canciller Merkel ya ha dejado la puerta abierta a la posibilidad de una quita en 2014 o 2015 y apoya las tesis defendidas por el think tank Bruegel, que sostiene que la solución solo puede venir “por una quita de deuda muy elevada y la rebaja al mínimo, si no a cero, del tipo de interés de los bonos del gobierno. Bonos que actualmente tienen un tipo a diez años del 16,5%, lo que refleja la enorme desconfianza respecto a la solvencia griega”. Cuadrado recuerda una frase de Jacques Delors, que admitió en una entrevista que “Grecia nunca debió entrar en el euro”. Dado que sí sucedió, ahora habrá que afrontar sus consecuencias.

El País

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