Es joven, representa a la nueva generación del partido, pero, a la vez, contenta a su ala más dura: está casada con Carlos Aragonés, que fue jefe de gabinete y mano derecha de Aznar (de cuyo nieto, por cierto, es madrina). Habla tres idiomas, su carrera ha sido fulgurante y sin manchas. Y es mujer, algo que no abunda en las quinielas de ministrables populares. Lucía Figar (Madrid, 1975), consejera de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid, lo tenía todo para ser ministra.