Sobre el autor

Pablo Guimón

. Nací en Bilbao en 1975 y soy madrileño desde los 24 años. Después de recorrer diferentes secciones del periódico ahora soy redactor jefe de la sección de Madrid.

Sobre el blog

La política tiene estas cosas. Uno mete un sobre en una urna para elegir presidente del Gobierno y acaba con un nuevo alcalde. O alcaldesa, en este caso. Nunca unas elecciones generales han significado tanto para la capital. No busque en este blog la actualidad de los cabezas de lista de Madrid, de los que saldrá el próximo presidente del gobierno. Busque los efectos secundarios del 20-N para una ciudad y una comunidad que puede vivir unos cambios políticos como hace tiempo que no vivían.

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El PSM o las oportunidades en el pozo

Por: Pablo Guimón | 18 nov 2011

Lissavetzky y gómez


Cuando el resultado es catastrófico no sirve buscar culpables concretos. La culpa es del proyecto. O de la coyuntura. O de las dos cosas. Y esa es, probablemente, la lectura que se haga en el PSOE después del domingo. No parece, desde luego, que haya nadie dispuesto a atribuir responsabilidades a federaciones concretas por los resultados en una determinada región. Si se cumple lo que indican las encuestas, esto puede ser una suma de récords negativos para los socialistas.


El lunes se abrirá un periodo de reflexión en el PSOE. Habrá que ver qué hace Rubalcaba. Y quién tiene ganas de liderar aquello. Habrá congreso, probablemente, en el primer trimestre de 2012. Suenan nombres: Carme Chacón, Patxi López, Guillermo Fernández Vara. Pero puede haber otros. En marzo de 2000 nadie hablaba de Zapatero y cuatro años después era presidente del gobierno. Hay quien no descarta que, en ese contexto, Tomás Gómez mueva ficha.


Lo cierto es que, si hay una federación socialista cohesionada, esa es la de Madrid. Gracias, dicen los críticos, a la “política de arrase” que llevó a cabo Gómez después de las primarias. Apenas están representados en las instituciones quienes se alinearon con Trinidad Jiménez en las primarias. Con la notable excepción del líder de la oposición socialista en el Ayuntamiento de la capital, Jaime Lissavetzky, amigo íntimo de Rubalcaba y que formó con Trinidad Jiménez el tándem madrileño propuesto por Ferraz.


Al margen de lo malo que pueda ser el resultado del domingo, pueden vislumbrarse oportunidades para el socialismo madrileño dentro la crisis. Sí, las hay, por extraño que parezca. Tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, las perspectivas que se abren para los socialistas pueden ser, paradójicamente, mejor de lo que parecen a primera vista de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas. En Madrid se abre un proceso interesante en términos políticos.


La crisis ha acabado con el PSOE en tres años. Y nadie espera una recuperación mágica en los próximos tres. Habrá más recortes, vendrán malas noticias para los ciudadanos. Y, con el PP acaparando todo el poder institucional, en las tres administraciones, habrá solo un partido al que echar la culpa. Todo indica que Aguirre no repetirá como candidata a la Comunidad de Madrid. Y que Gallardón se irá del Ayuntamiento. Lo cual puede traer desgastadoras peleas sucesorias en las filas del PP.


Hay quien dice que Aguirre podría ser candidata a la alcaldía de Madrid. Todo ello si finalmente Gallardón deja el palacio de Cibeles. En ese caso el alcalde se llevaría parte de su equipo (y otra parte se iría por su cuenta). Lo cual, y aquí se frotan las manos en la oposición municipal, podría dejar al Ayuntamiento en condiciones políticas paupérrimas. Además de arruinado. Si Ana Botella se queda de alcaldesa Jaime Lissavetzky podría tener ante sí una oportunidad de oro de convertirse en un referente nacional en la oposición a la derecha. Eso sí, tendría que estar dispuesto a aprovecharla. Se decía hace meses que Ana Botella podría quedarse de alcaldesa pero que nunca la pondría el partido como candidata a las próximas elecciones. Pero si el PP gobierna en todas las administraciones de toda España tampoco tendrá tanta gente de la que tirar. Ya dijo ayer el propio Gallardón, y no suele dar puntada sin hilo, que sería una buena candidata.


Pues eso. Que hay muchas crisis por delante. Que una derrota hoy puede abrir las puertas a una victoria pasado mañana. Y que los efectos dominó, en esto de la política, son insondables.

El País

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