El Comidista prosigue su serie de entradas breves en forma de autoentrevista sobre restaurantes, bares y actividades gastronómicas diversas para disfrutar el fin de semana. Se publican uno de cada dos viernes, alternando con el consultorio Aló, Comidista.
Sardinas en La Boquería de Barcelona. / AINHOA GOMÀ
¿Qué invento es esto? ¿Tú también vas a hablar de la crisis, del BCE y de Draghi? Dios me libre. Los mercados a los que me refiero, los de comprar fruta, verdura, pescado y carne, son mucho más agradables. Yo es que tengo un súper cerca de casa, y además allí hago la compra más rápido. Puede ser. Pero el mercado tradicional ofrece múltiples ventajas: mejores productos -la diferencia en los frescos es abismal-, mayor variedad, trato más cercano y una experiencia de compra mil veces más divertida, humana y agradable. ¿Por qué propones esto precisamente ahora? Porque los
mercados en primavera son un festival para la vista, el olfato y el
paladar, y porque en un fin de semana con posible mal tiempo, están a
cubierto. ¿Y además de comprar víveres, qué es exactamente lo que tenemos que conocer allí? Pues muchas cosas. Algunos de los de Barcelona, como el de la Llibertat o el de Galvany, son en sí mismos pequeñas joyas del modernismo; otros, como los nuevos mercados de Madrid, un festival del tapeo y la degustación gourmet, mientras que la arquitectura del Central de Valencia lo convierte en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. La mayoría de ellos (y seguramente, también el tuyo) tienen una agenda de actividades digna de seguirse.