Ola de frío en los restaurantes

Por: | 02 de agosto de 2010

Restaurante congelado

Foto: Flickr

Por una vez y sin que sirva de precedente voy a utilizar esta plataforma para plantear una reivindicación personal, con el convencimiento de que ahí afuera hay mucha gente que piensa como yo. ¿O es que soy el único que está harto de morirse de frío en los restaurantes en verano por culpa del aire acondicionado? Seguro que no.

El estío español es caluroso, lo que obliga a la mayoría de los locales públicos a encender sus aparatos de climatización para que a los clientes no les dé un soponcio mientras disfrutan del menú. Vale. Pero esto no significa que haya que someter a los comensales a temperaturas glaciales y chorros de aire gélido, como ocurre en tantos y tantos sitios. Hasta donde yo sé, la criogenización viene bien cuando te mueres, no cuando vas a comer algo con los amigos.

En julio y agosto entramos a los restaurantes con los lógicos modelos veraniegos: en los informales, con  camiseta, pantalones cortos o sandalias; en los más serios, con camisa de manga corta o vestidito. Si no hemos sido precavidos cogiendo un jersey, un chal o una manta zamorana, en muchos nos helamos porque el aire está puesto a tope, sin complejos. Tiritamos al acabar de comer, cuando la temperatura de nuestro cuerpo sube por la digestión. Y nos agarramos resfriados y anginas por culpa de esta práctica que nos hace parecernos en lo malo al país más derrochador del mundo, rey en el abuso del aire acondicionado: Estados Unidos. 

Si la temperatura recomendada por el Ministerio de Industria para los espacios públicos en verano es de 26 grados, ¿por qué un importante sector de los hosteleros patrios piensa que a 18 -si no a 17 o 16- es cuando se está "fresquito"? ¿Cuál es el motivo de ese antiecológico gasto de dinero y energía que no repercute en el bienestar del consumidor, y del que sólo se acaban beneficiando las farmacéuticas?

Se me ocurren dos explicaciones. Una, que los camareros tienen más calor que los usuarios porque están trabajando y moviéndose de un lado para otro, por lo que muchos tienden a dar caña al termostato sin darse cuenta de que los clientes no sudan como ellos. La segunda teoría es que algunos encargados no distinguen bien entre dichos clientes y la carne, el pescado y demás alimentos que conservan en las cámaras frigoríficas. Aunque ésta es una pura especulación de mi cosecha.

Conviene hacer aquí una mención a ese pequeño subgrupo de la profesión camareril que pasa deliberadamente de las quejas por la llegada de la edad de hielo. Ellos están bien, así que tú no eres más que otro caprichoso dando la tabarra. Te dicen: "Sí, ya lo bajo". Hacen como que tocan el mando del aire, y lo dejan igual. Entonces no queda más remedio que volver a llamarles la atención y recordarles que en la escala del confort el que paga importa más que el que sirve. El capitalismo es así de cruel.

En descargo de los restauradores, hay que decir la climatización de espacios grandes es complicada, y que como pasa en muchas oficinas, mantener una temperatura uniforme en todos los puntos resulta casi imposible. En los restaurantes en los que hace frío, yo me recorro todas las mesas libres, y cuando hay suerte doy con una en la que sopla menos el viento siberiano. Aparte de esta dificultad con la distribución de frigorías, también es cierto que las prácticas abusivas con el aire acondicionado no son exclusivas de los comedores: las tiendas y, sobre todo, los cines, suelen convertirse en verano en morgues en las que se podrían mantener cadáveres durante días sin rastro de descomposición.

Para comer bien no sólo son importantes los platos: un ambiente agradable y tranquilo -otro día hablaré de esa otra lacra nacional que es la música en los restaurantes- logra que el disfrute gastronómico se multiplique. Por eso, estimados señores hosteleros, hay que bajar el aire acondicionado o suprimirlo cuando no es necesario. El planeta les estará eternamente agradecido. Y los clientes y sus gargantas, todavía más.

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Supermercado El Corte Inglés

Hay 29 Comentarios

Es la primera vez que accedo al blog de Mikel y me encanta tanto como el aguacate. Por cierto me adhiero a todos los comentarios sobre el Aire Acondicionado en verano y la calefacción en invierno, me he reido mucho. Aparte del derroche innecesario, lo que mata son los cambios bruscos de temperatura, ahora el número de infecciones respiratorias es igual en verano que invierno. La Tª más saludable es de 26 º . Creo que es de sentido común, pero como ya vemos es el menos común de los sentidos.

Me adhiero. Y añadiría a la saca a El Corte Inglés, los cines y casi todos los establecimientos públicos que utilizan el aire acondicionado como reclamo. Mis amígdalas no están para estos trotes de 38ºC-18ºC-40ºC-19ºC. Suda-tirita-suda-tirita... Manda narices que estés en la calle con un abanico en cada mano y sin dar abasto y que tengas que llevarte una manta para ir al cine a ver una peli...

Restaurantes y demás locales (menos mi oficina en el aeropuerto donde estamos a 30 ºC) sufren de este mal tan antiecológico y poco lógico... donde efectivamente, nos asamos en invierno y nos helamos en verano.
En la calle Carretas, donde Zara esté tras unos porches de varios metros y con las puertas abiertas de par en lar, la temperatura de la calle baja unos 10 grados cuando se pasa por delante... imagínense el frío que hace dentro. Debería ser denunciable... todo ese derroche sin sentido....

Para nada de acuerdo. Como fuera todos los días y en el 95% de los sitios menos una o dos personas de estas que SIEMPRE tienen frío el resto agradecemos un poquito de fresco. Y por favor 18 grados son más que suficientes para estar muy a gusto. Pero claro si en invierno vamos abrigadísimos y en casa nos morimos de calor pues después no somos capaces de soportar un poquito de fresco.

Las temperaturas de los locales públicos debería estar regulada tanto en verano como en invierno. Una alternativa a la regulación, que sea obligatorio informar en la puerta de la temperatura real en el local . Y así, que el público decida dónde entrar y donde no.

O tiene razón niloe, o la culpa es de tanta modernidad que exige, supongo que por nuestro bien, 16 grados en verano y 28 graditos de nada en invierno. Ecológico no es que sea pero, los que gustan derrochar entre semana de alguna forma tienen demostrar su condición social. Los demás, cuando salgáis de casa, haced como los de Burgos en las playas nudistas: la chaquetita bajo el brazo por si acaso.

En el VIPS no hay quien coma en verano. Tanto es el frío que hasta los camareros llevan chaqueta de lana. Y efectivamente, te puedes quedar afónico de pedir una y otra vez que bajen el aire. Al final acabas agradeciendo salir a los 40ºC de la calle.

Añadir a los comentarios de los compeñeros lectores que además de estar totalmente de acuerdo, me he reído muchísimo con el artículo.

Un saludo!!


Tienes todaaaaa la razón.Te arruina la comida y la salud.
A mi me operaron de la garganta el año pasado y lo primero que me prohibieron fué el aire acondicionado, imaginate lo dificil que es convivir en verano en el trabajo, restaurantes,cines, autobuses etc etc.
Con lo facil que sería hacer un uso moderado de la temperatura, o, no??????

300% de acuerdo. Parece que muchos restaurantes, da igual que estén el Sevilla que en San Sebastián, mueven el termostato a golpe de calendario: a partir del 15 de junio hasta el 15 de septiembre, toca 15 grados.

Por no mencionar el malgasto/derroche de energia que el aire acondicionado es!

Qué alegría que alguien lo diga alto y claro, sobre todo porque los cambios de temperatura son lo peor para los huesos y para pillarse cualquier cosa sin necesidad

Es la primera vez que leo algo sobre este tema. Qué alivio al ver que hay gente a la que le pasa lo mismo que a mí. Además de los cines, es verdad que cierta cadena de hostelería (¿sólo para "gente muy importante"?) parece que te quiere curar como a los jamones. Yo no he vuelto a ir en verano a sus locales.

Me gusta mucho el blog, y me parece que este tipo de temas son también muy importantes para los que gustamos de cocinar y comer...
Yo voy a intentar ofrecer el otro punto de vista: estoy detrás de la barra.
Intento retrasar en lo posible el encendido del AC al principio del verano, hasta que hace calor de verdad; y en este periodo no suelo bajarlo de los 25ºC. Cuando el calor aprieta, no lo bajo de los 23ºC, a no ser que el local esté repleto.
Pero constato que hay mucho público acostumbrado a que lo hielen y se quejan cuando, al entrar y sofocados por el calor exterior, encuentran que la temperatura no es de su agrado. Así que hay que señalar que la educación medioambiental es escasa a ambos lados de la barra...

Amen

Si señor, mejor planteado imposible

Son contrastes fatales. Me ocurre igual con el calor, cuando el tiempo exterior es invernal y entras a sitios con una calefacción tal que solo estás comodo si te quedas en camiseta, y claro en invierno vas con camiseta + camisa + jersey + chupa. Y no es normal tal exceso ni de aire acondicionado ni de calefacción.

en todo caso, puestos a pasarlo mal prefiero el frío excesivo, que se puede combatir con una chaqueta...

(Siempre llevo un jersey para los vuelos en avión, cines y otros lugares de exceso "polar")

Un abrazo Mikel.

Más razón que un santo.
Yo suelo entrar primero y ver si tienen aire acondicionado y la temperatura; si es para "exploradores polares", no entro.

Yo soy de Santiago de Compostela, y con el aire acondicionado de los restaurantes nunca he tenido muchos problemas, tampoco es que nos haga falta mucho aire acondicionado, y los bares del casco viejo de la ciudad son de piedra con lo cual son bastante frescos, pero sí lo noto en los cines, no entiendo muy bien a qué se debe ese frío polar que invade cines gallegos, que ya de por sí son fresquitos!! Claro acostumbrada a llenar el bolso de chaquetas y pañuelos cada vez que iba al cine en verano en Galicia, se me ocurrió hacer lo mismo aquí en Alemania, donde vivo actualmente, y claro.. pues como que no es necesario, por lo menos no lo es en el cine al que voy yo , una pequeña sala donde proyectan las películas en VO y creado específicamente para las tropas de USA en esta parte de Alemania, pues aquí el aire acondicionado ni saben lo que es ni han oído hablar de el!! Os podéis imaginar la cara de los que me rodeaban cuando nada más sentarme empecé a ponerme capas de ropa, para al minuto y medio despojarme de ellas porque estaba sudando la gota gorda!!!

En detrimento de los que pensamos como tú (que somos muchos), ahora al rey le acompaña la reina: China! Aquí los aparatos del aire acondicionado adornan las fachadas de las casas y el frío se encarga de empujarte hacia un gran resfriado. El pañuelo o chaqueta nunca puedes dejarlo en casa, con el añadido de que aquí ahora estamos en época de lluviia, así que el paraguas también viaja con nosotros. ¿Mojados+aire acondicionado? Que alguien invente otro sistema, por favor!! :)

Totalmente de acuerdo. ¿Y qué decir de los autobuses? Encima ahora te indican, muy eficientes, cosas como:
Temperatura exterior: 38 grados
Temperatura interior: 15 grados

aaaaajjjjjjjj

Ocurre lo mismo con los cines... tras un rato allí crees ver pasar un pinguino por el pasillo...

Si no vas a comer o a ver una peli con chaqueta (o forro polar)... el dia/noche de ocio, acaba con resfriado...

Estoy totalmente de acuerdo. Así tengo el resfriado que tengo, de los cambios de temperatura tan bruscos. Entras cont odo el calor de fuera y dices uy que agustito, que fresquito, pero eso en 5 o 10 minutos se convierte en un infierno, que no puedes ni comer agusto del frio que haces. Lo suyo es que se mantenga el fresquito no que no muramos de frio.

El tema central no debería ser: "nos gusta el frio o el calor?" pero el cambio de mentalidad de gran parte los propietarios y gerentes de restaurantes y bares en este país. No por el gusto sino por sostenibilidad y responsibilidad tenemos que dejar de poner el AC a todas horas. Efectivamente, es el planeta que nos exige reducir el uso del AC, en casa o cuando estamos en un restaurante. Además, propongo que a partir de ahora, mientras tienen el AC encendido, que cierren las puertas del local: me duele ver que además dejan escapar la ola de frio que cuesta tanto producir. Y así re reducirá el nivel de contaminacion acústica, otro tema pendiente. (vivo en el Borne, Barcelona, y la convivencia con los restaurantes en mi barrio empieza a ser imposible...)

Soys más tiernos que los señoritos, que se mueren de una puñalá. si ponen el aire a esa temperatura es para que se os ralentice la circulación y así no os muráis de la estocá desprendida que os pegarán con la cuenta. Lo hacen por humanidad, para que le de tiempo a la ambulancia a llegar y encontraros vivos y no desangrados sobre la mesa.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mikel López Iturriaga

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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