Tendencias gastronómicas que deberían desaparecer en 2011 (pero que seguirán)

Por: | 30 de diciembre de 2010

2011

¿Cómo podríamos comer mejor el año que viene? ¿Qué debería desaparecer de la faz de las mesas para que fuéramos más felices? Siendo sincero, no puedo responder a estas preguntas: cada persona es un mundo, y más aún en lo que se refiere a la comida. Lo que sí puedo contar en el último post del año es la lista de cosas que a mí, personalmente, me gustaría eliminar de mi vida alimentaria en 2011. Doy por hecho que seguirán ahí el próximo 31 de diciembre, pero bueno, por pedir que no quede...

1. Los restaurantes-caja de resonancia

En los últimos años han proliferado los restaurantes bien decorados pero muy mal sonorizados. Uno de mis más firmes propósitos para el año que viene es no acudir nunca más a locales en los que las voces de la gente resuenan en las paredes y en los techos, el nivel de ruido aumenta, la gente sube el volumen y el ruido aumenta más todavía. Por si fuera poco, la falta de acondicionamiento sonoro es el mejor compañero del carácter vocinglero de los españoles, ese pueblo incapaz de pasárselo bien sin chillar ni molestar al vecino.

2. La desinformación sobre lo que comemos

En buena parte del mundo civilizado muchos consumidores piden saber de dónde viene y en qué condiciones se ha producido la comida que compran. España sigue retrasada al respecto: no tengo la sensación de que el público exija demasiadas explicaciones sobre el origen y trazabilidad de los alimentos, y en consecuencia, vendedores de comida y restaurantes se esfuerzan bastante poco en dar detalles. De todas formas, el creciente interés por los productos locales, ecológicos y éticos  anima al optimismo en este terreno.

3. Las espumas

Por "espumas" entiendo todas las tonterías que se hacen con la comida en los restaurantes que intentan imitar las genialidades de los grandes cocineros. Me declaro a favor de la innovación y de la creatividad cuando son genuinas y tienen un sentido, pero no de las majaderías rebuscadas y pretenciosas que campan por la supuesta "alta cocina". Lo siento, pero estoy harto de aires, nidos, perlas, mares y demás cursiladas en los menús.

4. Las webs que roban recetas

Lo saben muchos blogueros gastronómicos: tarde o temprano tus recetas, con foto incluida, empiezan a aparecer en webs chorizas de cocina que se aprovechan de tu trabajo sin citarte y, por supuesto, sin remunerar tu esfuerzo. Creo que a la mayoría nos encanta que cualquiera pueda hacer una receta nuestra y sacarla en su página contando por qué le gustó, los cambios que ha introducido y cómo le ha salido. Otra es que una empresa anónima, cutre y fea gane dinero pirateando tus contenidos sin permiso.

5. El queso y el chocolate como tapaderas

Me encanta el queso, pero me aburre que se use por sistema como potenciador del sabor o como enmascarador de la pobreza de otros ingredientes. Esto ocurre especialmente en las ensaladas, los platos de verduras y los de pasta, en las que el lácteo se usa a tutiplén en demasiadas casas y restaurantes. Tres cuartos de lo mismo ocurre con el chocolate en la repostería: con él todo sabe bien... e igual.

6. La música

En la antigüedad, Dios mandó siete plagas a los egipcios, pero se reservó una octava para el presente: la música alta en los restaurantes. No sé vosotros, pero yo cuando voy a comer fuera me gusta comunicarme con tranquilidad con mis compañeros de mesa, no cimbrearme al ritmo de David Guetta y Rihanna. La máxima ridiculez al respecto son los disc-jockeys en los restaurantes, una moda que por fortuna parece haber remitido salvo en Ibiza y sitios así.

7. Las entrevistas rutinarias a los superchefs

El mérito que tienen los grandes cocineros españoles es enorme, porque con su ingenio y su sabiduría han situado a la cocina española en la vanguardia mundial. ¿Pero de verdad necesitamos leer 25 entrevistas anuales a Ferrán Adrià? ¿Es imprescindible estar atentos cada vez que Arzak se pone a batir un huevo? La sobredosis informativa lleva a la saturación y el desinterés, y hay decenas de chefs jóvenes que también merecen apoyo y atención.

8. Las tapas y pinchos a millón

Una de las peores consecuencias de boom de la cocina en España ha sido la espectacular subida de precio de las tapas y los pinchos. A veces, cuando el micro-plato está trabajado y los ingredientes son de primera, el aumento de precio está justificado. Otras veces, demasiadas, por cualquier birria te clavan un pastón.

9. Los alimentos sin sabor

Hablo de la lechuga iceberg, el tomate de poliespán, la pechuga de pollo hormonado y encerrado, el pan industrial de goma y tantos y tantos alimentos insípidos con los que nos deleitan los supermercados. Y no, no soy ningún nostálgico de los de "toda comida pasada fue mejor": la tecnología, utilizada con responsabilidad, debería ayudar a producir alimentos más sabrosos, sanos y respetuosos con el medio ambiente.

10. El humo mientras comes

Que me disculpen los fumadores, pero no hay nada peor que estar disfrutando de una comida en un restaurante y que te esté atufando el humo de un cigarrillo -y no digamos de un puro- ajeno. Aunque algo me dice que esto sí se va a acabar en 2011...

 

¿Qué te gustaría que desapareciera en 2011? Deja tu deseos gastronómicos en los comentarios.

 

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Hay 165 Comentarios

Os queda por eliminar los precios excesivos para calidades ínfimas...

A mi me gustarían que desparecieran muchas cosas...pero sobre todo que aparecieran las cartas de bebida (y que no son de vinos). Me miran como un bicho raro cuando pregunto que bebidas tienen...al final tengo que recurrir al agua o al café!

Yo eliminaría:
1- a los camareros plastas que cada 3 minutos te vienen a preguntar si todo está bien...
2- las cartas con 8 platos y 18 páginas por las incomprensibles explicaciones de cada plato (10 lineas por plato), que total, al final le tienes que preguntar al camarero (el plasta) qué puñetas vas a comer.
3- la cocina fusión. Le hechas unos pedacitos de tofú a la tortilla de patatas y "tachaaaaan" ya tienes cocina fusión.
4- a los niños traca valenciana.
5- al camarero de restaurante fino que cuando le pides un pacharán despues de comer, te mira por encima del hombro.
6- la decoración minimalista. En realidad no tienen dinero para muebles y te dicen que lo diseñó no sé que grandisimo arquitecto de interiores. Es tan monacal que te dá corte hablar en la mesa.

Perdona "cliente" pese a estar de acuerdo contigo en la apertura del encapsulado de las botellas por debajo del gollete me parece que o bebes reservas de vinos muy antiguas (en cuanto a su embotellado) o no sabes de qué puñeta estás hablando y te lo digo con todo el respeto del mundo hace muuuuucho tiempo que ya no se fabrican cápsulas como las que comentas y si no date una vuelta por algunas de las empresas españolas que las elaboran Ramondín sin ir más lejos, aquí en Rioja, que detenta la mayor parte de su fabricación tanto nacional como en exportación, además de que hace también muuuuucho tiempo que el tipo de cápsulas que mencionas se encuentran prohibidas; en mi caso aún conservo a buen recaudo de temperatura y ambiente un par de botellas del 81 Rioja Martínez Lacuesta en las que la cápsula ya no es lo que eran. Buen provecho!

Begoña, no dudo de tu profesionalidad, pero en muchos sitios no saben abrir una botella de vino como se debe.

¿ Por encima del gollete ? Me importa un rábano como la abran los franceses, pero me parece mucho más limpio por debajo, es más, casi siempre, si puedo, quito todo el tallo del encapsulado pues, una vez abierta la botella, no sé para qué lo quieres. Es mucho más higiénico, lo veas como lo veas. Si al menos los que abren las botellas por encima del anillo del gollete lo hicieran limpiamente... pero muchas veces lo hacen deprisa y corriendo, dejando medio destrozado y con hilillos todo el resto de encapsulado que queda....

En cualquier caso, si ahora estamos tan papistas con el humo del tabaco y que si vegetarianos y toxinas no y tal más cuál, ¿ por qué no voy a evitar la cápsula ?

Hola cliente, que sin conocerme ya cree que no se hacer mi trabajo poniendo en entre dicho mi profesionalidad:
No se a que clase de sitios sueles visitar, pero aquí sabermos abrir vinos y mucho más, no me extenderé ya que de esto no va el tema, pero haré una puntualización, las cápsulas se abren de las dos formas pero en España estamos acostumbrados a hacerlo debajo del gollete por culpa de la leyenda negra de que te envenenas si no lo haces así, los materiales y sus proporciones han cambiando, ademas yo sigo viendo franceses por la calle...

En Argetina nos gustan: un buen asado con ensalada de lechuga y tomate, una milanesa con puré de papas, todo tipo de pastas con buenas salsas, un bife con papas fritas ( y hasta un huevo frito!),muchas verduras variadas. un buen pollo al horno con guarnición de vegetales, la merluza al horno sobre colchoncito de cebollas (también el abadejo, la brótola, los inmensos langostinos del sur que acostumbramos comer braseados o en una copa con palmitos, el pulpo en escabeche), todo tipo de mariscos que tenemos en nuestro litoral marítimo, los chivitos de Córdoba y la Patagonia al asador, un buen pastel de choclo, una carbonada, cazuelas de mar y de pollo. paellas, guisos de invierno, por supuesto pizzas infinitas, un par con papas (traducido: un par de salchichas alemanas, las gordas, con papas hervidas cortadas en láminas y con mucho perejil, las salchichas calientes y las papas frías...)...Todo los productos que se usan son orgánicos, porque, salvo en casos permitidos, la gente no acepta lo artificial. Me olvidé de la fruta, y de muchas otras cosas, pero como solos un país que va del frío de Ushuaia hasta el calor de las Cataratas del Iguazú, realmente producimos de todo porque tenemos todos los climas. Vengan a visitarnos, los esperamos para hacerles conocer nuestras bellezas naturales y nuestra gastronomía..

Yo eliminaría las malditas "piedras" o platos calientes que proliferan en los asadores con los que los clientes se concinan su propia carne en la mesa. Sólo sirven para estropearle la comida a los demás comensales que además se tienen que volver a casa o a la oficina con el maldito olor pegado a la ropa.

Mi deseo número 1 parece haberse cumplido: tabaco fuera. Yupiiii!!! deseo número 2: poder entrar en un bar y/o restaurante y no salir apestando a fritanga. Por favor, que arreglen esas salidas de humos.

Yo no soy vegetariano pero cuando quedo para comer fuera con amigos vegetarianos elegimos un sitio donde tanto ellos como yo podamos comer a gusto.
Todos esos vegetarianos que se quejan en estos comentarios de que no les ofrecen alternativas en ciertos restaurantes... para mí que el problema no son los restaurantes sino la gente con la que vais a comer, a los que no les importa un pito que tengáis o no alternativa.

Cambiad de amigos o algo.

Aquí una servidora pediría al 2011 que, por favor, a los niños que no saben comportarse en la mesa, no los lleven a restaurantes. Comer mientras los chiquillos corren a tu alrededor, gritan, te empujan, lloran y tiran la comida por el suelo,,, pues como que le quita el apetito a cualquiera. Creo que es una lucha perdida de antemano, pero por pedir...

Begoña, recuerda que el cliente siempre tiene la razón y es el que, se supone, salvo que seas rica y trabajes por no aburrirte, te da de comer o hace que avance tu negocio.

Si un cliente pide una cosa razonable como el poder servirse el cava a su ritmo (y no que tenga un coñazo de camarero que le esté rellenando constantemente la copa hasta el borde con lo que éste se calienta y ya no vale), pues se deja al cliente que haga lo que quiera con su cava.

Si un cliente ve que abres la botella de vino por encima del gollete o a ras de boca dejando restos de la cápsula de estaño-plomo en la boca, pues te tendrá que decir que se abre por debajo del anillo del gollete para evitar precisamente que caigan restos de estaño a la copa.... y si eso te molesta el problema es tuyo, no del cliente.

Hay mucha gente que trabaja en Hostelería y ni son profesionales ni tienen vocación, en definitiva no saben trabajar, saben cobrar pero no saben trabajar bien. Tener un restaurante no significa hacerlo todo perfecto.

El servicio del vino en España es poco menos que lamentable en más del 80% de los restaurantes.

Por supuesto otra alternativa es, si no me tratan como es debido ni veo profesionalidad, levantarme e irme y no volver más.

Yo elimininaría radicalmente de la faz de la tierra, a los clientes sabiondos que creen que pueden darme clases de cómo hacer mi trabajo cuestionando mis conocimientos y habilidades, a los que se enfadan porque en la oferta de vinos por copas (tengo 25 vinos ofertados que van cambiando semanalmente) les parece corta o hacen lo propio porque no conocen ninguno, así mismo, echaría una bomba atómica a todos los restaurantes con tostas, con confit de pato acompañado de frutos rojos, los que tienen huevos estrellados, ensalada cesar, sorbete de limón al cava, los revueltos varios, el vino en vaso de chato.... Podría seguir!!!

Yo he empezado el año descubriendo a Robin Food, atracón a mano armada.
Un lujo.
Tanto, que he subido una entrada a mi blog con ese tema:

http://lalugareja.blogspot.com/

Feliz 2011

"Rober", a ti también te conocemos.... hay que joerse con la peña... qué rápido cogen confianza.

Hola Mikel, el punto 1 de tus "tendencias que deberían desaparecer" casi me hace llorar... ;) Pensaba que era la única a la que desquician los sitios con mala acústica.
Un beso enorme y Feliz 2011. Gracias por tu blog y mucho ánimo, es un GRAN blog!

"quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa""quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa""quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa""quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa""quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa"

Algunos productos tóxicos que deberían desaparecer de los alimentos:
1. El pesticida Diflubenzuron de los salmones criados en Noruega.
2. El PCB de los pescados.
3. El Bromuro de metilo de las fresas españolas.
4. Los Pesticidas y antibióticos de los camarones tailandeses.
5. Los antibióticos y hormonas de los Cerdos, vacas y pollos.
6. Los colorantes y sabores químicos.
Ver:
http://4jinetes.blogspot.com/2010/12/lalimentation-toxique-la-alimentacion.html

"Con gente de paladar de medio pelo o muy limitaditos o asquerosos con la comida no quedo para comer." Gracias por el aviso aunque no hacía falta que nos lo dijeras a quienes ya te conocemos, "Pepe".

Marian, nadie llama talibán a nadie, simplemente que si sales a comer a, pongamos, un Asador, es un poco idiota por parte del vegetariano no advertirlo y buscar otro tipo de restaurante con una comida más próxima a lo que le gusta porque si no, va a ocasionar problemas.

Si salgo a comer con alguien y esa persona está enferma del estómago y no puede comer nada, creo que es mejor buscar otro tipo de encuentro: paseo, cine, etc.. que ir a comer con alguien para que te vea comer...

En mi caso evito gente que dé problemas, lo siento, pero igual que cuando vas a hacer deporte buscas a gente deportista y que practique lo mismo que practicas (es imposible quedar a la vez para jugar al tenis que para hacer ciclismo), para comer quedo con gente que le gusta la buena mesa, les gusta casi todo y no dan problemas en la mesa. Con gente de paladar de medio pelo o muy limitaditos o asquerosos con la comida no quedo para comer.

Pues yo no soy vegetariana, pero no entiendo como algunos van llamando talibanes a otros que simplemente quieren poder comer y disfrutar en un restaurante con sus amigos sin comer carne ni pescado. Hay muchos motivos de ser vegetariano, o incluso de "estarlo" un determinado dia. Pedir que un camarero no confunda un jamon de york con una verdura, no creo que sea talibanismo. Es pedir cultura, ya no gatronomica, sino elemental. O os haria gracia al pedir una chuleta que os dieran una loncha de seitan?

Yo eliminaría, además de lo expuesto por Mikel, inventos tan aberrantes como los restaurantes Wok, la maldición del sushi cutre, la proliferación de vinos regionales de calidad dudosa, los sommeliers cuyo consejo consiste en colocarte el vino más caro y los restaurantes que se publicitan como "discípulos de Ferrán Adriá".
Feliz año nuevo a todos!!

más salud, menos adiposos. esso es el punto !!!!

Suscribo punto por punto los deseos para el 2011 y suscribo enoooormemente el punto 8. Añadiría al punto del queso y al chocolate, la cebolla caramelizada

Hayconductas sospechosas como el de varios que aquí escriben insultando o ridiculizando a los vegetarianos. Coñazos los hay en todos lados, yo mismo estoy harto de que me pregunten porqué no como carne ni pescado solo para decirme que y las pbres zanahorias y memeces por el estilo. No voy dando ejemplo ni lecciones, si me preguntan yo respondo y en sitios como este pues si me pilla de paso solo escribo que es posible vivir de otra manera y que si te importan un bledo los animales y demás hay también razones de salud para dejar de comer la porquería que te venden, auténticos cócteles de hormonas, antibióticos y priones. Y no, no llamo a nadie asesino en los restaurantes. También hay muchos imbéciles sueltos por ahí y no tendría aire suficiente para gritárselo cada vez que me los encuentro.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mikel López Iturriaga

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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