¿Es el anís el nuevo gin-tonic?

Por: | 29 de julio de 2011

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Foto cedida por El Aderezo

Aunque millones de españoles lo hagamos cada día, no se debe opinar sobre lo que no se conoce. Siendo un periodista gastronómico, tampoco se debería escribir sobre lo que no se ha probado, y eso es justo lo que me dispongo a hacer en este momento.

Cuando crees que ya no queda en este mundo producto comestible alguno por convertir en exquisito, en moderno y en chic, en definitiva, por gourmetizar, surge uno nuevo que te vuelve a sorprender. No habiéndome repuesto aún de la noticia de la dignificación del kalimotxo en un campeonato de cocteleros en la Escuela de Hostelería de Vitoria, el otro día llegó a mi mail un correo promocional que me anunciaba la próxima conversión del anís en una bebida cool. 

El improbable cambio está promovido por la empresa de bebidas navarra Baines, que ha lanzado al mercado una marca de esta bebida llamada Inopia. Nada en el diseño de la botella recuerda a las casas clásicas del licor, como El Mono o La Asturiana. Su etiqueta no muestra homínidos ni señoras con traje regional, ni luce ese aire como de principios del siglo XX que parecía inherente a los envases de anís, sino unas nubecillas estilosamente grabadas en el vidrio. La gráfica del logotipo es contemporánea y, según la empresa que lo ha pergeñado, tiene como objetivo gustar al público femenino.

En la web del producto se asegura que el Inopia es “incoloro y translúcido”, “en su aroma envolvente destacan las notas anisadas con un agradable fondo cremoso” y “tiene una sensación predominantemente dulce”. Vamos, que es anís. La página también propone de forma muy visible que lo usemos para cócteles, repostería o infusiones, casi como reconociendo de manera implícita que así, a pelo, es material hardcore.

Me pregunto si un cambio de look y una buena calidad serán suficientes para atraer a nuevos consumidores jóvenes y urbanos hacia esta bebida, asociada por muchos a las bisabuelas, los aldeanos o, como mucho, los obreros que se calzan un sol y sombra antes de entrar a currar a las 7 de la mañana. Imagino que a una empresa que hace anís no le queda otra que renovarse, estando todos esos grupos humanos en vías de extinción o de transformación en clases sociales bebedoras de whisky, ron, ginebra o vodka. Es una cuestión de pura supervivencia.

Para mí, el recuerdo del anís está indisolublemente asociado a 'Raíces', un programa sobre folclore de la televisión de mi infancia en cuya cabecera salía una viejuca tocando una botella con una cuchara como si fuera un instrumento. Era empezar a sonar el crin-crin-crin y ya te entraba la bajona, porque sabías que en vez de dibujos animados, una serie o algo divertido te esperaba una hora de tradiciones populares que no te interesaban lo más mínimo.

 

 

Quizá por este trauma infantil, unido a mi aversión generalizada a los alcoholes dulces, siempre he aborrecido el anís. Por eso lo dicho al principio: no me hace falta probar el Inopia para saber que no me va a gustar. Lo que no significa que no valore el intento de esta empresa por sacar la bebida del mundo de los puros, las tardes de dominó y las mesas camilla. Al fin y al cabo, si el gin-tonic ha vuelto, el anís también podría quitarse la caspa. Pero algo me dice que lo va a tener más complicado.

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Teniendo en cuenta que el anís, el pastis y otros licores son prácticamente lo mismo que la famosa absenta, y también se toman igual (a pesar de alguna leyenda urbana completamente falsa, es el "agua, azucarillo y aguardiente" de toda la santa vida). Un pasado mitificado sobre sus propiedades alucinógenas, forjado por el abuso y la mala destilación, la han convertido en una bebida de culto para hordas poligoneras, que se beben sucedáneos (aguardientes macerados con hierbas, no destilados, es decir, absentas más falsas que Judas) en vaso de chupito como el que se mete heroína en vena.

Lo que demuestra que una botella bonita y una buena leyenda detrás, puede convertir cualquier licor en producto de moda. Total, ahora asistimos atónitos a repentinos entendidos en ginebras que hace un par de años ponían cara de asco cuando pedías un gin tonic. Eso sí, sin el toque sutil de un pétalo de rosa cortada de un rosal orientado al oeste con las primeras gotas de rocío, ni tónica fabricada en un pequeño pueblo al noroeste de Dinamarca en edición exclusiva.

Como dice la canción: Mis prejuicios me están matando y ya no sé distinguir lo bueno de lo malo ... No hay que ser tan duro con el anís y denostarlo tanto, aunque ya se sabe que nadie es profeta en su tierra . Recuerdo ahora los güisquis escoceses que más se venden en España y que en Escocia ni se atreven a probarlos. En fin, el anís seco hace unos carajillos muy aromáticos y unas "palomas" que mejor para quien lo sepa apreciar.

El Raki, el Pastis, tiene un toque a anís, no? En todo el mundo hay bebidas repugnantes...

En Venezuela decian hace mucho tempo que el bebedor de anis le peg a a su mama por la circunstancia de que la crud a es muy brava

En mi casa somos de la botella del Torero, anís de Rute. Dulce o seco.
Además: ¿qué mejor manera de curar un pipo (botijo, búcaro) que con anís? Que fresquita y rica queda el agua.
Un saludo

Hombre, las tradiciones hay que mantenerlas. El anís tiene lo suyo. Desde luego, es mucho más auténtico que el 99% de las cosas que vienen de fuera, los schnapps, los Bayleys y compañía.

Y no hay borrachera como la borrachera de anís.

No sé si el anís llegará a ser chic algún día, pero si todavía no ha desaparecido el ponche Caballero de las estanterías de los pubs de moda. ¡Todo es posible!

Una copita de anís solo en invierno te da la vida, pero no me veo mezclándolo con nada, bueno en algún postre sí, pero no mezclándolo con refresco :)

www.cocinaparasolteros.es

En mi casa la botella de anís ya es casi de la familia, se usa una vez al año (en carnavales) para hacer "orejas", le da ese puntito rico y se vuelve al armario. Por cierto, la nuestra tiene traje regional.

Mi padre siempre me advirtió de que la peor "cogorza" era la de anís. Para que se le pasara la tiritera a uno lo metian en estiercol. Yo lo advierto por si acaso ...

( Mis fotos gastronómicas en http://www.flickr.com/photos/adaja/sets/72157619110312991/ )

Asombrosa la Web de "Inopia" donde (¿pasándose la ley por el forro?) hablan de las "propiedades terapéuticas y medicinales" del anís:
·
"Para el aparato digestivo, el anís tiene cualidades estomacales, carminativas (para aliviar los gases), antiespasmódicas y sedantes (alivia la gastritis).
Para el aparato respiratorio ofrece propiedades expectorantes, con principios antiinflamatorios y antitusivos. Ayuda a limpiar los pulmones, a disminuir inflamación en caso de bronquitis y alivia la tos.
Es también aconsejado para calmar los nervios y la ansiedad, gracias a sus propiedades sedantes."
·
Vamos, que si tu retoño pilla un mal resfriado o le cuesta dormirse, no hay más de endilgarle un pelotazo de anís y listo. De juzgado de guardia.

Anís, anisete, pastis, sambucca, ouzo, raki, arak... y damos la vuelta al Mediterráneo. Con su hielito o con agua fría. Mil sabores y texturas. A valorar. A disfrutar.
Lo 'cool' está en cada uno.

Nada mejor después de un buen desayuno que una copita de anis (a ser posible de Rute, excelentes), digestivo, carminativo y, además, tapa-aliento, que siempre es de agradecer.

Con mis amigos turcos bebemos Raki o a falta de el un ouzo decente.

La verdad es mucho mejor que el uiski, la ginebra o todas esas porqueriitas que beben los anglosajones.

Anís, resoli,...
Desde luego, o no teneis hígado o pronto dejareis de tenerlo...

No he querido decir Onia, sino Inopia. Es que en cuanto me tomo la copita nocturna de anís se me va el santo al cielo y me trastabillo.

Llevo 50 años tomando mi diaria copita de anís del Mono. Y será con esa marca con la que moriré. Ni Onia ni leches. Y no soy ni aldeano ni obrero de los del sol y sombra. Aúpa el Monkey.

El pacharán que a fín de cuentas es un anis de endrinas Es mucho mejor chupito que el whiski acompañando a una buena y fresquita cerveza con un aperitivo de mejillones por ejemplo.

Pues no veo porque no puede ponerse de moda. En Turquia el Raki (que es anis) es una bebida indispensable, que no por tradicional esta pasada de moda. Se bebe con la comida, especialmente con pescado, mezclado con agua y hielo. Pero, y aqui vienen los cambios de usos, en los ultimos anyos se ha puesto de moda pedirlo en las discotecas, como sustituto del cubata, y se esta convirtiendo en la bebida cool de la noche turca.
(mi teclado no tiene acentos ni enye, perdon!)

de aucerdo con la tradicion griega del ouzo (anis), y si que es verdad que hace unos años no habriamos tomado un orujo en españa ni de coña, ni tampoco un vermut con sifon y ahora p.ej. quieren poner de moda el chispazo o martini con coca cola, creo que si que puede , ademas de que si no te bebes una botella es bastante saludable en la digestion, combina bien con infusiones y tal... bueno gracias

El año pasado visitamos Grecia, en concreto un pueblo cercano a Volos, llamado Nea Anchialos, y la tradición allí es beber "tsipouro", como nuestro anís (mismo sabor, color y textura). Conforme vas pidiendo rondas (te los sirven en botellitas de unos 20 cl) te van sirviendo tapas. Las tapas van aumentando de tamaño conforme vas bebiendo más vas pidiendo rondas, así que el resultado os lo podéis imaginar: comer y beber hasta reventar!

Por cierto a Pepe ¿no has mezclado resoli con batido de vainilla o chocolate?

A mí lo que me queda claro después de leer los comentarios... ¡es que bebemos como esponjas!

Estupenda la treta de Mikel para dar un empujoncito hacia arriba al anís, porque no se me ocurre que sea otra cosa su ficticia declaración de desagrado... Yo no bebo anís porque no soporto bien los licores dulces, pero nunca he dejado de tener en mi rincón de bebidas favoritas una botella de "El Machaquito". Inestimable asimismo como temperador de los dolores menstruales, no míos, sino de mi santa...

Xe, pues como un nuvolet de Anís Cerveró en Ca Fernando, agua con gas bien fría con un golpecito de anís, no tiene precio. Ricardo, nuestro fomentador de palometas, eres un crack.

"asociada por muchos a las bisabuelas, los aldeanos o, como mucho, los obreros que se calzan un sol y sombra antes de entrar a currar a las 7 de la mañana. Imagino que a una empresa que hace anís no le queda otra que renovarse, estando todos esos grupos humanos en vías de extinción o de transformación..."

¿has echado un ojo a los últimos estudios sociológicos del país?

En realidad somos un país de abuelas, obreros y aldeanos. Que no te engañe la urbanitas

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre el autor

Mikel López Iturriaga

es un periodista y bloguero con cierta afición por la comida, que escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser. Antes trabajó en Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com y ADN. Aprendió algo de cocina en la Escuela Hofmann, pero se sigue considerando un advenedizo más que un experto.

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