El tomate y el oso

Por: | 25 de julio de 2011

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Fotos: Joaquim Torrents

Cada vez que veo una bandeja de tomates idénticos, perfectos y rojos como si los hubiera pintado Disney, me hierve la sangre como si fuera un marmitako. Creo que, gastronómicamente hablando, no hay alimento más espantoso que esos entes salidos de algún invernadero de Holanda o de Almería. No huelen a nada, no saben a nada y su interior es lo más parecido a un corcho húmedo que ha inventado el hombre. Y digo el hombre porque son producto de las manipulaciones genéticas y de la forma de cultivarlos: la naturaleza es incapaz de parir algo tan desabrido.

Por eso me congratulo de que en algunos lugares de la galaxia haya rebeldes que luchan contra el ataque de los clones y promueven el tomate de verdad. Por su valor simbólico, una iniciativa merecedora de todo mi apoyo es el concurso anual de tomates feos de Tudela (Navarra). El certamen, que celebra este miércoles su cuarta edición, reivindica una variedad del fruto llamada marmande, que se caracteriza por su aspecto no demasiado agraciado.

El feo de Tudela crece un poco como le da la gana, le salen arrugas, protuberancias y cicatrices, y su color casi nunca es homogéneo. Es en su interior donde residen sus encantos. “Tiene una carne firme, dulce, jugosa”, asegura uno de los promotores del certamen, el periodista y concejal de la localidad Joaquim Torrents. “Sabe a huerta, a tierra, y es tierno a la par que consistente en boca”.

El concurso es un evento humilde, organizado por el concejal y el dueño del restaurante tudelano Remigio. El premio al tomate más sabroso es de 300 euros, y el más pesado se lleva 200. Pero el galardón que más me gusta es el que se otorga al tomate más feo, que se lleva un merecido jamón de bellota. “Ha habido algunos casi imposibles de mirar”, explica Torrents. “Recuerdo con especial cariño uno que podría haber sido de todo menos un tomate, con cantidad de malformaciones, de picos y de todos los colores”.

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El concejal asegura que su intención al montar el certamen era recordar a la gente más joven que “los tomates vienen de la huerta, no del supermercado”. “La naturaleza no es perfecta y no podemos desechar verduras por su apariencia”, explica.

El triunfo del gusto sobre el look que festeja esta peculiar competición debería servir de ejemplo para todas aquellas personas que, en su ignorancia, creen que la fruta y la verdura más perfecta sabe mejor. La experiencia me dice que casi siempre ocurre lo contrario. Cada vez que veo en el mercado tomates, manzanas, calabacines o melocotones irregulares y deformes, me lanzo a por ellos. No sólo suelo alcanzar mejores resultados cuando los cocino, sino que además me ahorro dinero porque la fealdad abarata el precio.

Supongo que fijarse sólo en la apariencia no es sólo una enfermedad que afecta al consumo de comestibles, sino un signo de los tiempos. Imagino que las absurdas normas comunitarias que prohibieron la venta de frutas y verduras amorfas, vigentes hasta 2009, tampoco han ayudado. Y tiemblo al pensar en la cantidad de vegetales que van a la basura cada día por “feos”, tal como describe el muy recomendable y recién publicado libro 'Despilfarro'. Por todo ello proclamo lo que decía el refrán... o casi: el tomate y el oso, cuanto más feo, más hermoso.

Hay 67 Comentarios

¡Yo también quiero tomates feos! Aquí en Holanda está complicado.... ayss!!

El tomate como el oso, cuanto más feo, más SABROSO. Creo que la ffrase final debería ser así... Gracias por tu bitácora Mikel

Mi consejo para encontrar tomates comestibles es, en primer lugar, evitar supermercados y grandes superficies. No fiarse tampoco de variedades ni mucho menos de precios desorbitados.
Para encontrar, a veces, buenos tomates, hay que currárselo en el mercado, pasear por los puestos, palpar, oler... A veces hasta se produce el milagro de un frutero dando a probar tomates, y entonces puede uno estar seguro de que, ese día, ha encontrado un tesoro.

No tendrán cosa mejor que hacer que legislar para censurar las frutas y verduras feas??? por cierto Mikel, ojo como alagas un tomate de una región determinada que en esto de los tomates hay un nacionalismo.... Por cierto, viva el tomate rosa de Huesca! ;)

Un 10, Mikel: has acertado de pleno. Hace tres horas estaba dando cuenta de unos feos tardíos ya de Tudela cogidos hace cuatro: mejor ni te cuento como sabían... ¿De dónde?; de La Mejana de Tudela, a ver si no... Saludos en nuestras fiestas patronales a todos, tudelanos o no, que estáis fuera en estos momentos: especialmente a Pedro Blanco, con cariño.

Es igual de mentira decir "los tomates feos son malos" que "los tomates feos son buenos". Cada vez más, intentan colar tomates deformes como "buenos", cuando son igual de malos que los otros. Importa más la variedad del tomate y la forma de cultivo. Venden muchísimo raf tirando a deforme que sabe igualito que los clónicos del supermercado.
Los mejores que he probado, bastante deformes, en general de gran tamaño, los del restaurante La Ponderosa, en Cuenca. 6 € un tomate (grande, eso sí), aliñado con orégano, ajo y aceite, de la propia huerta de los dueños, variedad pata negra (el raf NO es lo mismo, es un híbrido bastante peor, cada vez de peor calidad), sólo en temporada, de junio a octubre.

Es una pena que no conozcas los tomates de Almería, entiendo que es así por las palabras que dices, en Almería no solo existen esos tomates "perfectos" que nombras, hoy en día hay decenas de variedades, más bonitos, más feos, más perfectos o menos, te recomiendo los conozcas antes de hacer ese comentario tan alegre, ya bastante año hacen los alemanes a la economía española (Almería representa un porcentaje altísimo en las exportaciones españolas), te recomiendo que empieces con el tomate Raf

Los tomates han resuelto la Gran Paradoja: cómo ser feo y estar bueno al mismo tiempo.

Yo siempre he oído que la fruta fea es la que menos química lleva, por eso es más sabrosa.

yo ya he comido deliciosos tomates de mis tres tomateras de terraza y un montonazo del huerto de mi hija que tiene de todo todo...cada vez somos mas los amantes de las huertas, unos abandonan ciudades y otros tienen huertos urbanos, el siguiente paso la cabra y la gallina jjjjj

Ay pero qué bonitos! Son como los de la huerta de mi padre, eso sí que son tomates, los feos! Vivan los feos!
Me pienso poner morada a tomates cuando vaya al pueblo en agosto :D

Aunque el sabor inexistente de los tomates es una de mis amarguras diarias, no puedo dejar de mencionarte, Mikel, que toda las las verduras han pasado por manipulaciones genéticas. No en un laboratorio necesariamente, pero si miras las versiones naturales de tomates, plátanos o el maíz, verás que no eran en lo más mínimo como lo que compramos en el supermercado.

Hay uno que ha escrito: "Qué pasa, todo el mundo que comenta tiene huerto? venga, por favor..." Jajajajajaja. Jo tengo una tomatera en el wáter que me da unos pepinos increíbles... Jasjajajajaja. Viva el humor... y los tomates igualicos, igualicos que el difunto del abuelico.

De acuerdísimo.

Totalmente recomendable la ensalada de tomate y bonito de Jesuskoa en Zumaia. Esos tomates recogidos de la propia huerta parecen carne

Donde tengamos unos tomates de la huerta, cultivados con cariño como hacen nuestros abuelos, que se queiten los de rama del supermercado y otras especies con nombres especiales.

Saludos

Yo tengo tomateras en mi terraza, además de otras verduras, y hay uno en particular, que aún no está totalmente maduro, que si subo su foto en alguna web tendré a los Mossos de Escuadra en la puerta para arrestarme por propaganda porno!

Este invierno me decidí a tener una tomatera (raf) en casa (en maceta). No conseguí unos tomates deliciosos, pero sí supe que me estaba comiendo unos tomates naturales, no adulterados, ni fumigados. Pero, eso sí, feos, porque cada uno salía como quería: grandes, pequeños, arrugados, más lisos, verdes por una lado y rojos por otro, etc.
Estoy contigo en que para tener más posibilidades de comer tomates sabrosos, mejor recurrir a los más feos de la caja.
Gracias, Mikel.
Carlos, de Vegetal... y tal.
http://vegetalytal.blogspot.com

Qué pasa, todo el mundo que comenta tiene huerto? venga, por favor...

Divertidísimo artículo que encierra una triste verdad: la apariencia es el signo de la sociedad moderna, que se rige por cuestiones de imagen más que de calidad y valor (de las verduras, aquí, pero también de las personas, en más casos de los que sería deseable). Prefiero acabar con una sonrisa: si algún día tengo hijos y se les ocurre renegar de los feuchos tomates de la ensalada, sin duda les diré eso de “¡¡los tomates vienen de la huerta, no del supermercado!!” Filosófica frase que expresa mucho más de lo que aparenta... :)

¿Y qué hace un tomate con 300€...?

Pues cierto es que lo que podemos pagar sabe a poco o nada, pero también es cierto que hay mucha gente que tiene que comer y no todo el mundo tiene un mercado a las puertas de su casa o un huerto en la parte trasera. No juzgo los sabores o las calidades, porque a todos, y me consta que lo sabemos, nos gusta lo mejor, pero el problema es si lo mejor puede abastecer a todos los que lo queremos, aun incluso pagando.....

me uno a la recomendación de "los espigadores y la espigadora", maravillosa película, debería ser de visionado obligatorio en los colegios!
Yo desde hace años sólo como tomates de mi huerta, frescos en verano y embotados en invierno. El sabor está a años luz de los otros.
Y por cierto, desde hace tres o cuatro años hay otro motivo extra para desechar tomates en España. Una plaga de "tuta absoluta" que les deja pequeñas marcas negras, como picotazos, pero que les imposibilita a los productores para vender y los tiran todos!!!!!!! Hasta el 50% de la producción han tenido que tirar.

Esto de los tomates es una preocupación de casi todos los amantes de la buena mesa, incluso los de la regular. Los fanáticos de la agricultura biodinámica andan buscando soluciones a la insipidez crónica de los tomates modernos. Si alguien busca apuntes a una posible solución puede buscarlos en undiletanteenlacocina.blosgpot.com
El diletante

El problema es que un productor que quiere vender a gran escala necesita un producto normalizado. El almacenista alemán compra una partida por calibre, variedad y calidad, no viene invernadero a invernadero a ver y probar los tomates. Y tiene su lógica.
Recuerda el problema de los productores de calabacín creo que en Almería que, como su producto era ligeramente curvo, no consiguieron normalizarlo y perdieron el acceso a los mercados internacionales. La enorme diferencia entre vender por internet en el mercado de Chicago y que tenga que venir el comprador a tu casa a ver exactamente qué calabacines, o tomates, o lo que sea, le vas a entregar.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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