Sexo en los 'cupcakes'

Por: | 11 de agosto de 2011

Sexo cupcakes

La moda de los 'cupcakes' ha venido a España para quedarse. De hecho llegó hace bastante tiempo, pero parece que estos dulces han terminado de popularizarse este año. Por si usted vive en el Marte de la repostería o aún no ha salido de la rosquilla de anís y el sobao pasiego, explicaré que un cupcake es una especie de magdalena de origen estadounidense que lleva encima una decoración de crema y toppings de diferentes colores.

El éxito de las tiendas específicas del género, como Happy Day en Madrid o Cup&Cake en Barcelona, está llevando a ofrecerlos a algunas pastelerías tradicionales. Apuesto a que no queda un sólo blog de postres en este país que no haya publicado alguna receta de adorables cupcakes. Su implantación como pequeño capricho engordante de referencia no deja de crecer, sobre todo entre las mujeres jóvenes.

¿Por qué triunfan? Haciendo un poco de psicosociología de andar por casa, diré que la pasión por los cupcakes está relacionada con el boom de “lo mono”. Ante una realidad cada vez más complicada, adoramos su belleza inofensiva y dulce, que nos remite a una infancia sin penas. Aunque quizá no haya que darle tantas vueltas, y gusten por motivos más simples: entran por los ojos y, si están bien hechos, son deliciosos.

En paralelo a la masificación, el contenido físico y moral de los cupcakes comienza a empalagar. No son pocas las críticas que se pueden leer por la Red hacia el invento norteamericano: que si llevan demasiado azúcar, que si son unas bombas de grasa, que si las magdalenas de toda la vida son mejores...

Personalmente coincido más con los que denuncian los excesos estéticos a los que nos está llevando la espiral cupcakera, con decoraciones de un rococó subido que rebosan cursilería. Por eso no me extraña que, cuando el lunes pedí a los lectores en el blog que hicieran sus apuestas sobre la comida viejuna del futuro, más de uno propusiera los cupcakes: el camino de lo chic a lo kitsch que están recorriendo es muy típica de los platos que acaban considerándose casposos.

No tengo muy claro si las últimas noticias recibidas desde la Tierra Santa de las magdalenas decoradas, Estados Unidos, son un signo de renovación o de decadencia. Una pastelería de Florida, Chaos, vende desde hace algún tiempo dos modelos de 'cupcakes' para adultos. El 'dick cupcake' lleva un encima un pene en estado post-eyaculatorio, mientras que el 'pussy cupcake' recrea una vulva con asombroso detalle.

Lo inquietante de este último no es su descarnado realismo, sino el hecho de que un medio local haya grabado un vídeo de su autora explicando cómo lo hace. Tras afirmar que todo el mundo debería saber preparar “un vagina cupcake anatómicamente correcto”, Chef Bev, que así se llama la repostera, procede a contarnos con naturalidad cómo modela las distintas partes del aparato genital femenino y las pinta con “una mezcla de colorante alimentario de pétalos de rosa y de rosa neón”.

Puede que el vídeo, un hit en YouTube, anuncie el apocalipsis final de los cupcakes. Desde luego, no resulta muy apetitoso. Pero me gusta por lo que tiene de sacudida ante tanta blandenguería: el ñoño mundo de los pastelitos estaba pidiendo a gritos una burrada de este calibre.

 

Más recetas en:

Supermercado El Corte Inglés

Hay 69 Comentarios

Sin duda fantástica la repostería erótica, cada vez hay más novedades en este aspecto, donde quedaron los simples moldes de bollería...

Que grande la repostería erótica, se parecen a las vaginas en lata que tan de moda están ultimamente.

jejeje, unas "magdalenas" muy interesantes ;)

Muy buenos... para tomar con un cafe calentito...Interesante propuesta

La evolución de las madalenas, hay que tener título universitario para hacer reposteria.

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Pues que queréis que os diga, un buen cupcake por la tarde con un café bien calentito me resulta una idea muy, pero que muy apetecible. Además, son tan bonitos que quedan de maravilla en cualquier escaparate o mostrador de cafetería, solo con verlos se te abre el apetito, y aún siendo verdad que están recorriendo el camino de lo Kitsch, las recetas son interminables, y en realidad el aspecto del frost solo está limitado por la imaginación, el conocimiento y la destreza del obrador. ¿Qué son una bomba calórica? pues efectivamente, como una gran cantidad de postres que tenemos en cualquier pastelería, o como un regaliz de esos rellenos. Esta claro que hay que tomarse alguno de vez en cuando, no son para todos los días desde luego.
http://www.juguetesvenus.com/

El Buttercream si esta bien hecho no sabe a mantequilla!!!!. Esto es como todo, lo poco gusta y lo mucho cansa, si te comes 20 cupcakes de golpe puedes cojer una indigestión, pero uno o dos pueden ser deliciosos. También existen cupcakes salados. Lo más importante es hacerlo con productos nuestros y mucho cariño.

Oye parece que el dick-cupcake no te molesta tanto como el pussy-capcake...

¡Jajajajaj si lo pilla esto Susana Estrada!!!!
El boom de lo mono que citas, lo kawaii o lo kguay que digo yo, es eso, una moda del momento que entra facilonamente por los ojos.
A mis hijos sí les gustan los cupcakes, pero yo me he permitido el lujo de comprarlos, mirarlos y regalárselos sin meter ni siquiera un dedito en ellos. Cerca de casa hay varias cupcakerías y a mí sus escaparates me recuerdan a los de "La Casa de las Tartas"; se decía que eran de yeso para que no se estropearan con el sol. Nunca compré una, eso sí alguna vez tuve que probarlas.

¿Viejunos? ¡Hummm!!! Cuando era pequeña a mi madre la encantaban los pasteles rusos de "La Mallorquina" (no los recuerdo de ninguna otra pastelería) y el año pasado mi niño me sorprendió con uno tamaño tarta, ¡viejiriquíiiiisimo! El otro día vi que lo tenían de postre en uno de mis restaurantes asiduos y ya tengo postre para una temporada: ruso con sorbete de frutos del bosque.
Saludos desde mi osera
mamaosa©

Pues se ven muy ricos, ademas se nota que llevan trabajo, gracias por el post.

Puesdes entrar en nuestro sex shop online, vendemos articulos a domicilio. En esta época nos podemos permitir unir dos conceptos: calidad y precio. La calidad de siempre al precio inmejorable que nos permite el estar tantos años en el mercado.

Aquí en USA estamos hartos de los cupcakes que se han visto también en las bodas. Lo más nuevo son los mini-pies de frutas, versión individual de las clásicas tartas norteamericanas. Ya veremos si va a ser también un fenómeno internacional.

Ai, cómo se ha calentado el patio! No creo que sea como para decir que los cupcakes son una porquería, ni tampoco para denigrar a magdalenas y sobaos. Cada uno de ellos, si están hechos bien, son buenísimas recetas y sirven para darse un pequeño placer.


El problema son los especímenes que en muchos sitios hacen pasar por "cupcakes", que están hechos de mala manera, con colorantes, aromas artificiales y buttercream a troche y moche. Por si no lo sabéis, el buttercream es, literalmente, mantequilla con azúcar. Chimpún. Sabe a mantequillorra que tira patrás, y es casi universalmente usada en los cupcakes y otras recetas americanas. Para el paladar popular patrio, tiene un sabor y una textura que no es agradable, así que es normal que si no se adaptan los cupcakes a nuestros estándares y a unas elaboraciones más refinadas (porque en españa y europa tenemos una gran tradición repostera), no gusten.


Vaginas, flores, corazones y demás adornos ya son harina de otro costal


:)

Pues a mi me parece de lo mas divertido y no lo encuentro "desagradable".
Y el sabor es como todo, además de no ser magdalena, como ya apuntan algunos blogeros, si lo haces con buenos ingredientes salen muy ricos... No es ninguna invención nueva, es una tarta pequeña con forma de taza al revés.
La decoración tan elaborada no es más que una invención de los comerciantes para atraer a los clientes golosos. Hace años que las hago, las disfruto y ni necesitan colorantes ni tienen que ser extremadamente dulces.

Por cierto el Blog me encanta...los cupcakes no. Que parece que hay que aclararlo todo...
Y aunque detrás de un producto pueda haber muchas respetables horas de trabajo, como dicen por ahí, no quita que el resultado sea "cursi, rococó y muy poco apetecible"...y en algún caso "gore" como los cupcakes "sangrantes"....no me motivan nada de nada.

El sexo es lo que más vende en resumidas cuentas y da lo mismo de qué ámbito hablemos, todos lo sabemos ya.
Has visto a Erica Stevens dando el parte metereológico?
O el boom que tuvieron en Dinamarca cuando pusieron a chicas en toplees en las señales de tráfico?
Pues esto es lo mismo. Me gustaría ver a alguien zamparse un cupcake tamaño grande de estos xDDDDD

Me gusta que me envies todo tipo de blogs de recetas, sea lo que sea.
De esta, no me interesa ni ver el video, ni hacer la receta, para eso sirve la libertad de expresión, y si no te apetece simplemente la ignoras como yo........

¡Qué diría la Tía Leonide de Proust de la evolución de sus evocadoras magdalenas!
Bien por ti Mikel y gracias otra vez por tu blog.

Ugggggg...esos cupcakes de colorines imposibles, esos azules pitufo o verdes fluor.....me superan, me recuerda a cuando mi sobrina juega a hacer "pastelitos de plastilina"...muy monos para un niño, pero solo con pensar en que tuviera que comerlos muero del ascazo...
Ahora la señora del video "superapañada", que cantidad de tiempo libre.....

Ni harto de vino

La verdad que donde se pongan unas magdalenas caseras sencillas sin decoraciones raras ni tan llamtivas, que se quite todo tipo de cupcakes. Arriba los sobaos!!!!!

PD: unos sobaos pasiegos mojaditos en leche...deliciosos!!!
Saludos

Yo aún no los he probado y mira que he intentado hacerlos, hasta ese momento no puedo opinar

No falla. Sólo hay que poner una vagina, un pezón o un pene en un cupcake y las visitas al blog o video de youtube están garantizadas. Sinceramente, me parece una de las cosas más vulgares que he visto en los últimos tiempos. Es más, no veo el talento de la tal Chef Bev por ningún lado.

Es cierto que hay un error en nuestro país que lleva a denominar "cupcakes" a meras magdalenas recubiertas con un trozo de fondant reseco, lo cuál les ha creado muchos detractores. Pero para mí no hay duda: donde haya un verdadero cupcake, formado por un delicioso bizcocho relleno y coronado con un buen buttercream, que se quiten las magdalenas, los sobaos y todo lo demás.

Es más, sinceramente, prefiero mil veces un cupcake con una decoración rococó rebosando cursilería que estos cupcakes tan desagradables cuyo único objetivo es vender. Si muchos de los que critican los cupcakes "cursis y rococó" supieran la de horas de trabajo que hay detrás, no hablarían tanto.

En todo caso, parece que la mujer lo ha logrado. Con una vagina de fondant bastante mal hecha, ha conseguido que una vulgaridad de mala calidad y escaso interés culinario acabe siendo tema de conversación en un blog tan interesante como éste. Qué pena.

Nunca he probado un cupcake y eso que soy bastante guarreta (y un poco viejuna también) porque a lo que no puedo resistirme es a una magdalena de la Bella Easo en el desayuno

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mikel López Iturriaga

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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