
Lujo ruso. / EL COMIDISTA
Confieso desde el principio que mis conocimientos de la comida rusa son bastante escasos. Se limitan a unas cuantas visitas no demasiado memorables a restaurantes estilo El Cosaco en Madrid, a los cargamentos de productos que traía de vez en cuando un amigo moscovita de mi hermano, y a la producción propia de ensaladilla rusa, si es que esta última puede considerarse auténtica gastronomía ruskii.


