Verde y en vaso. / EL COMIDISTA
La necesidad agudiza el ingenio, se suele decir. En la cocina, cuando tienes que dar salida a una cantidad inusual de algún producto, no te queda más remedio que ponerte creativo, a no ser que quieras acabar del mismo hasta lo que los argentinos vienen llamando orto. Esto es más o menos lo que me pasó el otro día cuando una amiga me regaló un calabacín hipertrofiado de la huerta de sus suegros en Tarragona.


