
El de Raül es más bonito. / EL COMIDISTA
Hace un par de meses tuve la inmensa suerte de cenar en el Moments, el restaurante de Carme Ruscalleda y Raül Balam en Hotel Mandarin de Barcelona. No siendo nada fans de los comedores en hoteles de lujo, en los que la clavada injustificada suele estar siempre al acecho -te cobran el "ambiente", esa cosa que no se come-, me sorprendió muy gratamente su propuesta: buena comida con los pies en la tradición catalana, pero manipulada con técnicas contemporáneas muy refinadas. Además, yo no pagué la cuenta, imagino que abultada, por lo que todo me supo muchísimo mejor.


