Pinchos que iban a ser satay. / AINHOA GOMÀ
Las recetas ni se crean ni se destruyen, se transforman. Lo que en mi mente iban a ser unas brochetas estilo indonesio con salsa satay, acabaron viajando a Europa y convirtiéndose en un invento medio provenzal, medio catalán. El cambio fue forzado por las circunstancias y la disponibilidad de ingredientes -no estaba en Barcelona, sino en el Empordà-, y aunque el plato se ejecutó un poco a la remanguillé, como decía mi madre, quedó sorprendentemente bueno.


