
La grande es de barrica. / AINHOA GOMÀ
Que el universo de la cerveza vive un boom de nuevas marcas artesanales lo sabe cualquier aficionado a esta bebida. Lo que quizá no sea tan conocido son los experimentos que están llevando a cabo algunos pequeños productores con una técnica asociada hasta ahora al vino o al whisky: el envejecimiento en barrica. De Estados Unidos a Bélgica, distintas marcas elaboran cervezas que adquieren matices muy diferentes a los habituales tras convivir con maderas en las que antes han dormido tintos, blancos o licores diversos.


