Una de las mayores alegrías que me he llevado últimamente en mi mercado habitual (el del Ninot, en Barcelona) ha sido descubrir un puesto en el que venden berenjenas alargadas, de estas que son más pequeñas y de un color más claro que las globosas habituales. No sé si mi paladar llega a tanto como para distinguirlas por el sabor, pero su tamaño permite aplicarles técnicas culinarias un poco diferentes, y además quedan un poco menos bastorras en el plato si las sirves enteras.


