
Mapa de un calabacín. / EL COMIDISTA
¿Asado, plancha o frito? Este es el tipo de duda que me suele asaltar cuando me enfrento a un calabacín en la soledad de mi cocina. Fritos están buenísimos: como ya expresé el martes pasado en mi colaboración semanal con el Hoy por Hoy de la SER, reivindico esta técnica tan satanizada por algunos nutricionistas, siempre que se haga bien y en dosis razonables. Ahora bien, tampoco puedo negar algunos de los argumentos que esgrimió el cocinero Isma Prados en el debate fritanga sí-fritanga no que mantuvimos en la radio. Los fritos tienen muchas calorías, y si te pasas con la temperatura, digamos que su aceite no es lo más sano que te puedes meter en el cuerpo.


