
La tienda de Granel en el barrio de Gràcia de Barcelona. / GRANEL
La venta de alimentos secos a granel nos puede sonar a ultramarinos de la infancia, a película en blanco y negro o a señora mayor de pueblo con delantal y zapatillas de paño. ¿Quién compra los garbanzos, el arroz, la harina o el azúcar al peso? Muy pocos, desde que los productos envasados se impusieron hace décadas. Sin embargo, el sistema tenía sus ventajas: menos residuos en forma de paquetes y la posibilidad de comprar justo lo que se necesitaba. Es decir, menos derroche y más economía.


