
No es detox, pero no empapuza. / CATERINA BARJAU
No, señores, no tenemos medida. De la misma forma que en Navidad nos atracamos como heliogábalos hambrientos, en cuanto acaban las fiestas empezamos con las desintoxicaciones forzosas, cual yonquis alimentarios recién ingresados en El Patriarca de las calorías. O al menos eso nos hacen creer muchos medios de comunicación, que en estas fechas se llenan de dietas depurativas y planes antilorza no sé si respondiendo a una demanda social o simplemente generándola.


